| Artículos | 01 FEB 1998

Consultores, dominio público y dominio privado

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Fernando García.

La historia que voy a contar es cierta, totalmente cierta y al igual que en las películas baratas americanas que algunas cadenas de televisión analógica se empeñan en poner a todas horas ( por eso de que las películas buenas se las queda la televisión digital ) los nombres han sido ocultados, unos más que otros, para preservar la seguridad de los protagonistas . Y esto no es una broma .

Resulta que entre mis amigos muy pocos utilizan el Macintosh . La mayoría desarrollan su trabajo e incluso gastan el tiempo libre con plataformas Intel e incluso ( asómbrese ) a veces no están ni siquiera sentados delante del ordenador, sino con su familia o amigos .

Una de estas personas que menciono tuvo a bien encontrar trabajo en la división de informática de una empresa de consultoría muy, muy, muy importante que llamaremos B ( primer nombre omitido ) y era feliz hasta que un día le asignaron a un proyecto que se estaba realizando para una importante empresa nacional de bebidas que llamaremos C ( segundo nombre omitido ) .

Debía montar una intranet con accesos remotos para que los comerciales pudieran actualizar las bases de datos, hacer consultas sobre ellas, etc . En definitiva un importante proyecto que se encuadra en lo que un informático define como ?bonito? ( demostrando que la palabra bonito puede tener interpretaciones realmente absurdas en algunos casos ) .

Después de analizar los requisitos del cliente, mi amigo llegó a ciertas conclusiones y le planteó a su jefe que lo mejor era utilizar una plataforma de la casa S con el software O ( más omisiones de nombres ) pero, ante su asombro, recibió la siguiente respuesta: ?Acabamos de firmar un importante acuerdo de colaboración con el fabricante M y, según los términos de ese acuerdo, tenemos que utilizar todos los productos del fabricante M . Por tanto haz el análisis basándote en productos de ese fabricante? .

Se supone que una empresa de consultoría es totalmente independiente y se la utiliza precisamente por sus mayores conocimientos sobre determinado mercado y, sobre todo, por su total independencia del mismo, pero no es esto lo que sucede en este caso .

Lo más absurdo es que meses después la empresa de consultoría B firmó un acuerdo de colaboración con la casa S y empezaron a instalar sus productos . . . hasta que M contraatacó y firmó con B un acuerdo todavía mayor . La situación sería cómica sino trágica . Pero al final, y en ocasiones, pasa lo que pasa . En otro cliente A de la consultora B se instaló una solución de M con motivo del famoso acuerdo . Esto pese a que en A todos los sistemas informáticos eran de S . Dado el catastrófico resultado que se ha obtenido, los directivos de A ( ¿ todavía no se ha perdido con las siglas ? ) le han dicho a B que se metan su solución por donde les quepa e instalen una basada en productos del fabricante S .

Moraleja: Nadie es independiente en este mundo y nadie es perfecto . No se fíe a ciegas de lo que le diga una empresa de consultoría ni tampoco de la opinión de su mejor amigo .

Dominio público

Soy un defensor del dominio público y del shareware . No porque sea un avaro, ¡ yo compro software original ! ( aunque al decir esta frase no se sabe bien si la gente te va a aplaudir o se va a reír de ti ) , sino porque pienso que realmente puede ser tan bueno como el software de pago . Las distinciones entre uno y otro son claras y conviene tenerlas presentes para saber lo que se puede y no se puede esperar en cada caso .

El software gratuito está desarrollado por sus autores normalmente por placer y con la intención de querer hacer las cosas bien . En el software de venta esto no siempre es verdad ( aunque puede serlo ) , sino que lo hacen personas que trabajan por un sueldo y que su mayor interés es cumplir las fechas y especificaciones que le imponen . Sin embargo, ésta no es la única diferencia, hay muchas más .

El software de pago suele ir acompañado de manuales, ejemplos y otros elementos de apoyo, que en muchos casos están ausentes en el software gratuito ( No olvide que los manuales son aburridos de escribir ) .

Un software de pago suele tener soporte técnico, aunque en muchos casos este soporte no sea de mucha utilidad o el fabricante lo cobre aparte . El software gratuito no lleva ninguna obligación de soporte, pero el autor lo suele proporcionar e incluso existen listas de distribución de correo y grupos de news donde otros usuarios pueden dar solución a sus problemas incluso antes de lo que lo da un servicio técnico convencional ( aunque no siempre es así y en ocasiones el usuario tiene que pelear el sólo contra el problema ) .

El software gratuito puede probarse sin limitación y si no vale, no duelen prendas liberarse de él . Tirar a la basura un programa que ha costado dinero ( bastante dinero en muchos casos ) puede ser muy doloroso .

Una opción disponible en muchos casos es utilizar el software de forma gratuita y el propio desarrollador ( u otras empresas ) venden únicamente el soporte técnico y los servicios . Esta política es la que defiende la Free Software Foundation ( FSF ) , entidad desarrolladora de una gran cantidad de productos, incluyendo el compilador de C, C++ y Objetive-C GNU que es utilizado por una gran cantidad de fabricantes incluyendo Apple para Rhapsody .

Por tanto, teniendo en cuenta estos apuntes, no desprecie el software gratuito o shareware aunque no se fíe ciegamente de él . Puede obtener resultados sorprendentes . ¿ Su opinión ? en www . ddnet . es/masalla/ .

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