| Artículos | 01 ABR 2010

Creadores de libros

Los mejores programas para escritores profesionales, de ficción o científicos

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Fernando García.
Ser un buen escritor es un don que ningún programa de ordenador puede darnos y ni la mejor aplicación del mundo puede lograr que escribamos nuestro mejor trabajo científico o una novela de éxito.

Lo que sí pueden proporcionarnos algunas aplicaciones son ayudas para que aprovechemos al máximo nuestras capacidades. Se trata de programas que hacen mucho más que permitirnos escribir textos. Llevan el control de notas, personajes, situaciones, referencias externas y otros elementos que en una novela o incluso en un trabajo histórico o científico pueden resultarnos importantes.
Un detalle importante para los impacientes es que estos programas son complejos. No pretendas instalarlos y obtener el máximo partido en cinco minutos; requieren un periodo de aprendizaje para poder ser mínimamente útiles, periodo que puede ser como mínimo de un par de horas. Antes de empezar a usarlos es muy conveniente leer los manuales o tutoriales incluidos en todos ellos.
Una aplicación de tratamiento de textos convencional tiene una estructura básicamente lineal: empezamos a escribir en la primera página y seguimos hasta la última. Es posible editar una sección ya escrita o copiar y pegar textos entre secciones pero estas operaciones son básicamente reordenaciones de dicha estructura lineal.
El resultado buscado con los programas de este artículo también es lineal: un libro, un guión, una obra de teatro o un documento técnico o científico, pero para lograr dicho resultado estas aplicaciones nos ofrecen una mayor versatilidad, pues descomponen el documento en bloques que podemos editar por separado y posteriormente manejar y reordenar según nos interese para llegar al final buscado.

StoryMill
Se trata de la aplicación más popular entre los novelistas aficionados o profesionales que usan Macintosh. Inicialmente puede resultar intimidante para las personas no acostumbradas a su uso. En lugar de arrancar el programa y empezar a escribir, al ejecutar StoryMill como mínimo hay que crear un capítulo para empezar a rellenar su contenido, aunque es recomendable hacer alguna operación adicional, como se explica más adelante.
Estos capítulos son los elementos principales de nuestra obra y los que se convertirán posteriormente en el trabajo final, ya sea una novela, un trabajo histórico o un trabajo científico, aunque StoryMill se centra sobre todo en el primer tipo de documentos.
Aunque estas características están orientadas para escribir relatos, esta aplicación puede adaptarse con cierta facilidad a otro tipo de libros y documentos.
La mayoría de los programas evaluados se basan en una interfaz que ya empieza a ser común en muchas aplicaciones de Macintosh: una ventana dividida en tres paneles verticales. El panel central muestra los contenidos que estemos editando, en la parte izquierda se ve la estructura del documento y en la parte derecha vemos información adicional del elemento que tengamos seleccionado en ese momento y también es posible ajustar la información de dicho documento.
La columna izquierda de StoryMill muestra las carpetas y bloques de texto que hemos creado en el documento y nos permite reordenarlos para que el texto final tenga el orden deseado. El programa también muestra aquí una sección de personajes en la que podemos crear descripciones de los caracteres que creamos en nuestra novela y otra de localizaciones para crear descripciones de los lugares en los que se desarrolla la novela. Estos dos elementos que la mayoría de los programas tienen son una gran ayuda para mantener la consistencia de nuestro relato, aunque su aplicación varía según el programa como vemos posteriormente.
Además StoryMill tiene dos secciones adicionales: tareas y envíos. La primera nos sirve para anotar todas las ideas que se nos ocurren y que dejamos pendientes para más adelante. Es una especie de bloc de notas o de PostIt dentro del mismo programa. Envíos es para los afortunados que terminan su libro y lo envían a las editoriales. Este apartado sirve para tomar nota de todas las editoriales a las que se envían, la fecha y la respuesta que reciben.
Junto a las cuatro anteriores, hay una sección de investigación para añadir notas que no caben en los apartados anteriores.
La columna derecha de este programa muestra y permite actualizar la información adicional de cada documento. Por ejemplo, podemos indicar si el documento es un primer borrador, un segundo borrador, la versión final, etc.

Scrivener
Si existe un programa tan popular como StoryMill, este es Scrivener. No es un programa tan orientado a la escritura de relatos, sino que la aplicación tiene una estructura más general que podemos adaptar fácilmente a otras tareas, como documentos científicos, informes financieros y cualquier otro tipo de documento complejo.
Scrivener también tiene una columna izquierda que muestra todos los elementos del proyecto organizados por documentos y carpetas y que podemos ordenar arrastrando dentro de la columna. En este programa también hay un apartado de investigación cuyo contenido son documentos que arrastramos desde el Finder: textos, imágenes, vídeos, etc. Al seleccionar uno de estos archivos se muestra en la parte central de la ventana, aunque no es posible editarlo.
También hay aquí una columna derecha de información que se puede mostrar y ocultar, y que incluye dos menús para etiquetar el documento, incluyendo uno de estado (status) equivalente al que existe en StoryMill.
Aunque la nomenclatura es distinta, Scrivener sigue una estructura bastante similar a la de StoryMill. Las carpetas de esta aplicación equivalen a los capítulos de StoryMill y los bloques de texto son similares a las escenas y tanto en uno como en otro programa podemos manejar y ordenar estos bloques.

Ulysses
Es el gran padre de los programas de “escritura creativa” como generalmente se conoce a este tipo de obras, ya que fue la primera aplicación para este tipo de documentos en el Macintosh.
Su funcionamiento es bastante similar al de Scrivener aunque más básico. Por ejemplo sólo podemos tener un documento abierto simultáneamente, en teoría para ayudarnos a estar centrados en dicho trabajo aunque en la práctica es más molestia que ayuda. Por otro lado al igual que Scrivener no incluye características específicas ni para la creación de novelas como tiene StoryMill ni para guiones de cine como Final Draft, pero es posible adaptarlo a cualquier función.
Ulysses también sigue el estándar de interfaz descrito previamente. En este caso la columna izquierda muestra los documentos de que está formado nuestro proyecto.
La identificación del tipo de documento: capítulo de nuestro libro, descripción de personajes o lugares, etc., se realiza mediante una etiqueta del documento. Aparte de ésta podemos crear grupos a los que podemos asignar manualmente los documentos y filtros al estilo de las carpetas inteligentes del Finder que seleccionen
La columna derecha de la ventana principal está dividida en dos partes. La inferior muestra información del documento que estemos editando en ese momento, incluyendo su extensión y permitiendo editar el título de documento su estado y clase. La parte superior permite crear notas independientes que pueden estar asociadas a cada documento o a todo el proyecto y son de formato libre.

Final Draft
Tiene una interfaz muy engañosa, ya que tiene una apariencia más cercana al procesador de textos y el u

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