| Artículos | 01 ABR 1997

El futuro Mac OS

Una batalla abierta

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Fernando García.

La famosa frase " El Macintosh está seis meses por delante de Windows " puede que ya no sea cierta . Los seis meses llegaron, pasaron y súbitamente a nuestro querido y anticuado Mac OS le surgió un competidor más duro de pelar: Windows 95 .

La primera comparación, sobre todo si la realiza un usuario de Macintosh, es favorable para este último ordenador . Principalmente por la interfaz del usuario que es más fácil de utilizar ( probablemente porque es el que está acostumbrado a emplear ) . Sin embargo, un examen más exhaustivo, incluso por una persona sin conocimientos informáticos, puede desbaratar este resultado .

Existen una serie de requisitos que si bien hace unos años se consideraban propios de miniordenadores o de sistemas de gestión de elevado coste y complejidad de manejo, con la reducción de precios que todos los elementos de hardware han sufrido ( procesadores, memoria, discos ) y el paralelo aumento de prestaciones, se han convertido en habituales e incluso imprescindibles .

Los dos requisitos primarios que durante mucho tiempo los desarrolladores, y también muchos usuarios, han solicitado a Apple son la multitarea preemptiva y la protección de memoria . Su inclusión en cualquier sistema operativo proporciona dos beneficios básicos que no son visibles a primera vista, pero que el uso habitual permite comprobar . Evitar que un error en un programa conduzca a un error general en el ordenador y haya que reinicializarlo perdiendo el trabajo realizado con otras aplicaciones y en segundo lugar que el empleo de unos programas bloquee a otros . Un caso típico es un programa de comunicaciones funcionando de forma subordinada recibiendo archivos mientras en primer plano el usuario trabajo con otra aplicación . Si en este caso se mantiene desplegado un menú o, por ejemplo, se ejecuta algún filtro de Photoshop que emplee bastante tiempo, la transmisión de datos de la aplicación en segundo plano se puede interrumpir .

Pero estos dos parámetros, aunque son importantes, no son los únicos que las nuevas tecnologías de sistemas operativos están difundiendo . El enlace dinámico de datos entre aplicaciones, también conocido como incrustación de datos, es otro apartado que ha ido adquiriendo protagonismo a pasos agigantados . Aunque Apple fue pionera en este aspecto con OpenDoc, curiosamente es la que más se ha retrasado en implementarlo y en conseguir que los desarrolladores de aplicaciones lo incorporen en sus desarrollos ( elemento fundamental para que una tecnología tenga éxito ) , mientras que OLE de Microsoft ha conseguido una popularidad mucho mayor . ( No es la primera ni última vez que Apple lanza una tecnología y Microsoft produce un elemento similar que lanza al éxito . Basta recordar el entorno DAL que permitía comunicar el Macintosh con cualquier base de datos SQL en forma transparente y el equivalente ODBC desarrollado por Microsoft y que se ha convertido en estándar . )

Pero pese a esta popularidad, el Macintosh sigue siendo un ordenador considerado de elegidos, principalmente por la calidad de su entorno gráfico tanto para el usuario como para las aplicaciones, que se aprovechan de él para su trabajo . Hace tan sólo dos o tres años a esto se unía la interfaz de usuario del Finder, mucho más evolucionada que la de Windows 3 . 1 y algunos elementos internos del sistema, como el direccionamiento de 32 bits que permitía crear sin dificultades aplicaciones con elevados requisitos de memoria como Photoshop o QuarkXPress, mientras que para Windows 3 . 1, su principal competidor, el crear aplicaciones similares requería un gran esfuerzo .

El drástico cambio que ha impuesto Windows 95 ( aunque existen otros sistemas operativos de capacidades personales para los ordenadores personales, como OS/2, su cuota de mercado no es significativa ) ha forzado a la directiva de Apple a tomar una serie de decisiones rápidas si no quería verse en la cuneta .

La larga marcha por un nuevo sistema

Apple no ha improvisado este cambio . Desde la aparición del MultiFinder como opción para el sistema 6, la ejecución multitarea ha existido y la memoria virtual está incorporada con el sistema 7 . 0 desde hace mucho tiempo . No obstante ambos sistemas tenían muchos puntos débiles . La multitarea no es preemptiva y por tanto fácilmente bloqueable por cualquier aplicación, la memoria virtual no maneja páginas dinámicamente, obligando a asignar el tamaño de memoria a cada aplicación por anticipado y sin proporcionar protección de memoria entre procesos, por lo que una aplicación escrita incorrectamente puede provocar ( y como los usuarios desgraciadamente conocen, provoca con cierta frecuencia ) un error del sistema .

El proyecto Copland surgió precisamente para resolver estas deficiencias y proporcionar al Macintosh un sistema operativo capaz de competir en igualdad de condiciones con Windows 95 e incluso con sistemas más avanzados, como Windows NT o Unix . Además debía mantener la compatibilidad más elevada posible con las versiones anteriores del Mac OS tanto a nivel de interfaz de usuario ( algo relativamente sencillo ) como de interfaz de programación para las aplicaciones . Esta segunda parte demostró ser mucho más complicada . La larga herencia que acarrea desde sus primeras versiones en el año ochenta y cuatro ( es destacable que en un Power Macintosh puedan seguir funcionando muchas aplicaciones creadas ahora hace más de doce años ) conlleva respetar una interfaz de programación que en absoluto está pensado para multitarea . Por ejemplo, pese a las recomendaciones de Apple existen todavía programas que acceden a parámetros del sistema haciendo referencia al lugar de la memoria en que se almacenan ( conocido genéricamente como " low memory globals " ) . Pero en un entorno multitarea, estos datos son distintos para cada aplicación, obligando a guardarlos y recuperarlos en cada cambio de un programa a otro ( función que se realiza cientos de veces por segundo ) .

En un sistema preemptivo además debe guardarse un número mucho mayor de parámetros, haciendo que este cambio de tarea, que en teoría debe ser muy rápido, provoque una carga importante al Sistema . Finalmente hace unos meses la directiva de Apple tomó conciencia de que no era realista esperar un final con éxito de Copland, al menos en un plazo razonable de tiempo, y empezaron a buscar alternativas en los productos creados por otras empresas . Uno de ellos es Solaris, una variante de Unix desarrollada por SunSoft ( filial de Sun Microsystems ) con gran implantación en el mercado de estaciones de trabajo . Las otras dos opciones contenían una importante carga emocional para el mundo Apple, ya que pertenecían a empresas fundadas por antiguos directivos de Apple . Una de ellas NeXT, dirigida por Steve Jobs, fundador de Apple y la persona que convirtió en realidad el proyecto Macintosh . El sistema operativo desarrollado por esta compañía, actualmente denominado OpenStep, aunque previamente tenía la denominación de NeXTStep, está basado en un microkernel derivado de Mach que implementa los servicios mínimos de funcionamiento, incluyendo los sistemas de archivos, propios de Unix . Sobre este núcleo se instala toda la interfaz de usuario y de programación, que es lo que se conoce como OpenStep . Las aplicaciones realmente nunca ven el kernel, ya que todas las operaciones se centran a través de este API de OpenStep .

En un principio NeXTStep se incluía en el ordenador desarrollado por la empresa, el NeXT, pero las flojas ventas de éste obligaron a distribuir OpenStep como producto independiente para plataformas compatibles .

La otra opción era el BeOS, de la empresa Be fundada por Jean Louis Gasse que, gracias a su brillantez de planteamientos, logró ascender desde un cargo de directivo en Apple Francia hasta vicepre

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