| Artículos | 01 FEB 2005

Guía esencial para prevenir desastres en el Mac

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Rob Griffiths.
»Menús solapados. Cuelgues intermitentes o frecuentes. El famoso cursor de la rueda de colores que no para de girar. Son síntomas de que el Mac está abocado a un serio problema si no se resuelve antes.
En comparación con otros sistemas operativos Mac OS X tiende a ser mucho más estable, pero eso no significa que sea indestructible. Con un mantenimiento apropiado se pueden mantener a raya los problemas que por otra parte llevarían a la ruina tu entorno digital; e incorporar un hábito de mantenimiento resulta una tarea sencilla, ya que existe una buena cantidad de software que permite realizar automáticamente la mayoría del trabajo. Todo lo que se necesita es un poco de esfuerzo para mantener en orden la casa tecnológica.
»Si el cliente de correo sufre una salida inesperada mientras se está ejecutando, si el navegador Web se olvida de repente de sus ajustes o si la Agenda pierde las categorías que se hubiesen definido, entonces lo más probable es que se hayan corrompido sus archivos de preferencias. Podrías borrar simplemente el archivo corrompido pero ten en cuenta que también perderás todos los ajustes que hubieses realizado, por lo que deberás introducirlos nuevamente o recuperar el archivo de una copia de seguridad que contenga una copia sana del archivo.
El Mac OS X utiliza los archivos “.plist” para guardar la información de las preferencias correspondientes a las aplicaciones y a los componentes del propio sistema. Estos archivos están en formato de texto con una estructura XML que sigue una jerarquía muy determinada, por lo que resulta bastante sencillo comprobar si uno de estos archivos se ha corrompido.
Hay dos modos de comprobar los archivos de preferencias XML. En el Mac OX 10.2 y posterior puedes utilizar la utilidad Unix plutil. Sólo tienes que abrir el Terminal y escribir el siguiente comando: sudo plutil –s ~/Library/Preferences/*.plist.
En la anterior frase, la –s indica a plutil que sólo se muestren los archivos que estén en mal estado. Es necesario aclarar que debes utilizar ‘sudo’ porque algunos archivos de preferencias tienen definido como propietario al Sistema aunque residan en la carpeta de preferencias correspondiente al usuario. También puedes ejecutar esta orden sobre el nivel superior de preferencias repitiendo el comando con /Library/Preferences como ruta.
Si no te sientes cómodo con el Terminal puedes probar la aplicación Preferential Treatment de Jonathan Nathan (http://homepage.mac.com/jonn8/as). Este programa te permite comprobar tanto las preferencias de usuario como del sistema con sólo hacer unos cuantos clics sobre sus botones. Es un poco más lento que la versión del Terminal, pero es mucho más sencillo de usar y sus resultados también resultan más sencillos de leer.
Una aplicación puede crear archivos que fallen la prueba de Apple pero que en realidad no estén corrompidos. Si encuentras uno o dos de estos archivos correspondientes a aplicaciones que no estén dando ningún problema, entonces podrás ignorar las advertencias con total seguridad. Si encuentras un archivo de preferencias realmente corrompido (y no tienes una copia de seguridad “sana”), entonces deberás salir de la aplicación propietaria de dicho archivo (en el caso de que esté abierta), borrar el archivo y ejecutar de nuevo la aplicación para volver a definir sus ajustes de preferencias, lo que llevará al programa a crear un nuevo archivo de preferencias sano.
»Pongamos por caso que tu aplicación de tratamiento de textos te indica que no puede guardar el archivo en el que has estado trabajando durante horas, que tu cliente de correo electrónico no te permite modificar sus preferencias o que incluso se dé el caso de que no puedes ejecutar una aplicación determinada. Todos ellos son síntomas de problemas con los permisos asociados a las diferentes aplicaciones o los archivos auxiliares utilizados por éstas.
Los archivos y carpetas que residen en diferentes ubicaciones del disco duro también tienen unos privilegios distintos. Aunque el sistema de permisos del Mac OS X funciona correctamente en la mayoría de los casos, los permisos utilizados por omisión pueden corromperse en un momento determinado. Esto suele ocurrir con mayor frecuencia después de que se haya realizado la instalación de un nuevo programa que acceda a los componentes del sistema operativo o después de actualizar el propio sistema operativo.
Para reparar los permisos en mal estado, ejecuta la Utilidad de discos, haz clic sobre tu disco duro de arranque y pulsa sobre Reparar los permisos del disco. También puedes pulsar el botón Verificar los permisos del disco, salvo que en este caso la operación de comprobar y reparar los permisos durará el doble. El proceso de reparar directamente los permisos del disco puede durar 15 minutos, periodo durante el que irá mostrando los nombres de los archivos en los que se han encontrado errores (consulta la imagen “Permiso garantizado”). Una vez finalizado estarán garantizados todos los permisos que afecten a los archivos y carpetas a nivel del sistema.
La reparación de los permisos de disco utiliza datos internos así como información en la carpeta Library:Receipts del nivel superior, encargada de llevar un seguimiento de todo el software que se ha instalado. Nunca borres nada de esta carpeta.
La frecuencia con la que deberías ejecutar la reparación de permisos es proporcional a la cantidad de veces que ejecutes los instaladores. Cuantas más aplicaciones instales más veces deberías ejecutar la reparación de discos. Mi recomendación es que ejecutes esta operación semanalmente en el caso de que descargues e instales unos cuantos programas a la semana.
»Una caché es un lugar en el que se guarda temporalmente “algo” para que el SO o una aplicación pueda recuperarlo y utilizarlo con la mayor velocidad posible. Los procesadores G4 y G5 tienen cachés que contribuyen a ejecutar las instrucciones con mayor rapidez. El OS X utiliza cachés basadas en disco duro en las que se mantienen copias de los gráficos, cálculos realizados con frecuencia y el contenido de los menús dinámicos. Las cachés ayudan a reducir los tiempos de ejecución de las aplicaciones, a acelerar el redibujado de la pantalla y a cargar con mayor velocidad los sitios web.
Puedes encontrar los archivos de caché del Mac OS X en System: Library: Caches, en la carpeta Librería de tu usuario y en algunas carpetas correspondientes a las aplicaciones. El modo más sencillo de eliminar la mayoría consiste en utilizar una de las herramientas mostradas en “Utilidades para facilitar el mantenimiento del Mac”. Es buena idea borrar regularmente los archivos de caché y si has observado que el sistema se ha ralentizado u otros comportamientos extraños, entonces seguramente puedas corregir dichos comportamientos mediante el borrado de los archivos de caché.
»A medida que trabajes, el Mac OS y las aplicaciones crean automáticamente archivos de log en los que se registra absolutamente todo, desde los mundano a lo realmente importante. Los archivos log muy extensos no provocan ninguna inestabilidad en el sistema pero cuando el espacio disponible en el disco duro comience a ser una cuestión importante, entonces es bueno saber que existen unos cuantos modos de recuperar algo de espacio. Al igual que los archivos de caché, los archivos de log están guardados en varios lugares, desde el nivel del sistema en las carpetas

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