| Artículos | 01 OCT 2006

HDV, alta definición a tu alcance

Películas con to

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Javier Rodríguez.
Ya hace tiempo que Apple ha actualizado sus aplicaciones para aceptar la edición de vídeo en alta definición; y ahora, que ya se están popularizando los televisores y cámaras de consumo y gama media en formato HDV, ha llegado el momento de que tus vídeos cobren más calidad y des el salto hacia el nuevo formato. A continuación te explicamos en qué consiste y qué cámaras puedes utilizar tanto si buscas una solución económica o una opción más avanzada y flexible para crear tus propios cortos de cine o vídeos musicales.

En 1996, el mundo del vídeo digital sufrió una revolución al anunciarse un nuevo formato de vídeo digital que venía para revolucionar la industria al poner en manos de usuarios domésticos o profesionales con escasos recursos la posibilidad de afrontar proyectos con calidad muy parecida a la que se obtenía con sistemas profesionales más costosos. La idea era sencilla: los formatos MiniDV utilizaban un soporte de cinta para grabar el vídeo y audio con una calidad digital muy superior a los estándares analógicos del momento. Además, también brindaba una nueva interfaz de conexión, denominada IEEE 1394 (bautizada FireWire por Apple e iLink por Sony), mediante la cual se podían transportar esos datos entre la cámara de vídeo (u otro sistema de vídeo) y el ordenador para facilitar la edición sin degradar la calidad de los materiales. La revolución del vídeo digital había comenzado.
Sin embargo, en los últimos años la industria audiovisual ha evolucionado considerablemente imponiendo poco a poco un nuevo estándar en la calidad de imagen tanto para la grabación como la emisión y reproducción de vídeo. Básicamente, la era de la Alta definición proporciona mayor calidad de imagen al grabar y reproducir prácticamente el doble de líneas para componer una imagen; por tanto, más resolución y en consecuencia mayor definición y realismo en las imágenes grabadas y mostradas. Las primeras variaciones derivaron el formato DV estándar de consumo hacia formatos profesionales como el DVCAM y DVCPRO (específico de Panasonic), aunque nuevamente estos equipos estaban destinados al segmento profesional con unos precios que los situaban fuera del alcance de todos los bolsillos.
Años más tarde, en 2003, se produjo un nuevo salto en la popularización del vídeo digital mediante la presentación del formato HDV participado por los fabricantes Canon, Sharp, Sony y JVC. Como en la presentación del DV original, en este caso se trata de acercar la calidad proporcionada por el vídeo de alta definición en equipos de consumo y gama media para profesionales. De hecho, entre las especificaciones de este formato (consulta el cuadro “Los formatos en números”) se puede comparar que este tipo de equipamiento (cámaras de vídeo y otro hardware) pueden utilizar el mismo tipo de cintas Mini DV empleado por el hardware DV que ofrece la resolución estándar del formato PAL (720 x 756).

Cambios, no sólo de imagen
La principal diferencia entre el formato DV y el HDV es la resolución, pasando de las 720 líneas del DV a las 1.080 líneas del HDV donde también se pueden alcanzar, en función del equipo utilizado, las 1.440 líneas de resolución: exactamente el doble de calidad en comparación con la resolución SD (Definición estándar, máxima en los productos DV). Sin embargo, existen otras diferencias importantes que merece la pena tener en cuenta a la hora de decidirnos entre la compra de una cámara DV (que actualmente se pueden adquirir desde 280 EUR).
Sonido. Las especificaciones del formato DV indican que el audio no está “bloqueado” con respecto al vídeo. Básicamente, lo que esto significa es que no se garantiza que en la grabación de sonido se empleen la misma cantidad de muestras por cada fotograma de vídeo. El resultado es que, si bien las especificaciones del formato DV indican que esto no debería suceder, en grabaciones largas puede darse el caso de que exista una ligera falta de sincronización entre el vídeo y el sonido, algo que en la práctica hemos podido comprobar al editar proyectos largos por ejemplo desde iMovie. El formato HDV utiliza audio bloqueado garantizando de este modo la misma cantidad de muestras de audio por cada fotograma grabado.
Imagen. Aparte de una mayor cantidad de líneas (definición de imagen), el HDV introduce un par de cambios más interesantes en la forma en la que se graba la imagen. La primera de ellas es que la mayoría de las cámaras permiten seleccionar el modo de grabación 720p lo que significa que se graba cada uno de las imágenes como fotograma único en comparación con el uso de campos entrelazados que se utiliza en la grabación DV estándar (primero el campo con las líneas pares y posteriormente con líneas impares). Este modo de grabación proporciona por lo general una mayor suavidad en la imagen frente al efecto de “flickeo” que se puede dar en las grabaciones que contienen mucha acción y que se realizan con las cámaras DV. El uso de campos entrelazados también se deja notar durante la edición, obteniendo una peor calidad por ejemplo cuando exportamos fotogramas como imágenes o cuando intentamos “estirar” la duración de una secuencia donde el programa de edición de vídeo ha de generar nuevos fotogramas intermedios mediante interpolación.
La segunda diferencia entre el DV y el HDV es que mientras que en el primero se utiliza un algoritmo de compresión similar al JPEG donde se comprime la información de cada fotograma sin tener en cuenta la del resto (sistema de compresión denominado “intra-frame”), en el HDV se utiliza el sistema de compresión MPEG-2 empleado también por otros sistemas como por ejemplo el DVD. En este caso la compresión es una mezcla del sistema de compresión intraframe e interframe. Esto significa que guarda parcialmente la información de un fotograma denominado fotograma clave (utilizando para este la codificación intraframe), mientras que el resto de la información de la imagen depende de los fotogramas anteriores y posteriores al codificado (empleando para ello la codificación inter-frame). Por ejemplo, en la grabación HDV a 25 fotogramas por segundo del formato PAL, uno de cada 12 fotogramas suele codificarse como fotograma clave.
La consecuencia directa de utilizar el sistema MPEG-2 es que ofrece unos ratios de compresión más elevados en comparación con la codificación DV, y por tanto también es más probable que podamos ver en los fotogramas los artefactos resultantes de dicha compresión, especialmente cuando grabamos secuencias de gran movimiento (Consulta el cuadro “Imágenes a examen” para obtener más información al respecto).
Otro problema que puede derivarse del uso de MPEG-2 es que se trata de un formato de compresión más propenso a drop-outs (discontinuidad en la grabación o reproducción de fotogramas), y también más propensa a posibles defectos en la calidad de la imagen, dado que a diferencia de la codificación DV la información que representa la imagen de un fotograma depende también de los fotogramas anteriores y posteriores.
La magia de los números. Se puede obtener HDV en dos “sabores”, el real y el que nos proporciona mayor definición de imagen es el 1080i (es decir, 1080

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