| Artículos | 01 DIC 2000

iBook

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Daniel de Blas.
El iBook tiene un aspecto radicalmente distinto al de cualquier otro ordenador portátil y, desde su lanzamiento en julio de 1999, ha significado una revolución en el concepto de la informática portátil. No es que Apple u otros fabricantes hayan carecido de portátiles asequibles, el problema radicaba en que en la mayoría de los casos se trataba de los restos de almacén de una gama anterior y no de modelos específicos para el mercado doméstico.

A pesar de haber sido el primer portátil diseñado para el mercado doméstico, la primera generación de iBook y el posterior iBook SE tampoco han sido recibidos por el mercado como el esperado maná de la tierra prometida. Algunos de los “recortes” en las capacidades de esta primera generación hicieron que muchos usuarios potenciales de iBook se decidiesen por un PowerBook o por una máquina de sobremesa: los usuarios Macintosh no se conforman con utilizar un procesador de textos y navegar por Internet, aunque sea sin cables y con una máquina realmente atractiva. Además, con la fiebre de la edición de vídeo y llegada de los PowerBook con conexión FireWire, las limitaciones del iBook se habían hecho todavía más patentes y la gama precisaba de una revisión urgente.

Diseño inteligente
El diseño y el aspecto externo del iBook no ha cambiado con respecto a los anteriores modelos. Se mantiene la misma carcasa blanca en forma de concha con los refuerzos externos de goma para conseguir un conjunto de la máxima resistencia a los golpes y los roces. El único cambio se encuentra en los nuevos colores de los refuerzos de goma, el asa, el botón del Trackpad, etc., y la hendidura en el lateral izquierdo en el que se añade la conexión FireWire. No se puede decir que el iBook sea el portátil más ligero o con las dimensiones más contenidas. Pesa doscientos gramos más que un PowerBook G3 (con batería y unidad DVD) y tiene un tamaño similar (aunque algo más grueso). A cambio de este pequeño precio en cuanto a peso y dimensiones, el iBook proporciona un cómodo teclado, idéntico (salvo por el color) al de los PowerBook G3 y un diseño inteligente y lleno de detalles que lo hacen cómodo y atractivo (ver Macworld 85, octubre de 1999).

Un nuevo cerebro
El procesador incorporado es el recientemente lanzado PowerPC 750 CX de IBM, a 466 MHz. Se trata de un procesador de bajo consumo que incorpora una memoria caché de nivel 2 de 256 MB en el propio procesador. El anterior iBook SE disponía de un PowerPC G3 (Power PC 750) a 366 MHz con una mayor caché de nivel 2 (512 KB). Sucede que la memoria caché del anterior iBook no consigue la misma eficiencia que la caché de nivel 2 del nuevo iBook SE, que al ser interna, funciona a la misma velocidad que el procesador (366 o 466 MHz). Esto se resume en que, si bien IBM admite que a la misma velocidad de reloj, el rendimiento sería algo menor en el nuevo chip (debido a la mayor caché de nivel 2), los 100 MHz más hacen que el rendimiento sea ampliamente superado y el consumo energético sea menor. Un dato interesante a tener en cuenta sobre el procesador del iBook se encuentra en que IBM ya dispone de este modelo de procesador a velocidades de hasta 550 MHz, lo que permite pensar que en un futuro no muy lejano Apple pueda lanzar un iBook a mayor velocidad basado en el mismo procesador.

Pantalla
No hay ninguna novedad en este aspecto ya que se mantiene la pantalla TFT de matriz activa de 12,1 pulgadas de la versión original con una resolución nativa de 800 x 600 píxeles que puede ser conmutada a 640 x 480. Se trata de una pantalla de buena calidad, con un brillo y un contraste elevados y sin que se detecten píxeles “fantasma”. Sin embargo, al igual que la mayoría de las pantallas TFT, no resulta demasiado adecuada para realizar tareas en la que es necesaria una buena referencia de color, como el retoque de imágenes. Además, dado que el iBook no dispone una salida para un monitor externo (aunque sí para un televisor), si va a trabajar con este tipo de aplicaciones, deberá tener en cuenta las limitaciones de la pantalla en cuanto a resolución y fidelidad de color. Para el resto de aplicaciones en las que la fidelidad color no es un aspecto crítico, la pantalla resulta excelente, aunque tendrá que economizar paletas de herramientas.

Un iBook para iMovie
Uno de los principales argumentos de la nueva gama iBook se encuentra en la incorporación de la conexión FireWire y una salida AV para la conexión de un televisor convencional. En todos los nuevos modelos de iBook se incluye el software iMovie, con lo que sólo necesitará una cámara MiniDV para comenzar a crear sus películas. Lo que más echará en falta en la configuración de serie es disponer de una mayor cantidad de memoria RAM ya que los 64 MB integrados en la placa, si bien permiten afrontar pequeños proyectos, son más que insuficientes para trabajar con comodidad. Si compra un iBook para crear películas, se hace casi imprescindible ampliar la memoria RAM. En las pruebas efectuadas en Macworld, pudo constatarse que, al ampliar la memoria hasta 192 MB, lo que parecía un iBook algo perezoso a la hora de trabajar con proyectos complejos, se convirtió en una máquina ideal para la edición de vídeo doméstico.
Mayor capacidad de almacenamiento. Los 10 GB de capacidad del disco duro de los nuevos iBook dan de sobra para almacenar proyectos de vídeo de mediana duración (tenga en cuenta que cada 5 minutos de vídeo en formato DV vienen a ocupar un GB). Si va a afrontar su primer “largometraje” (quién sabe, todo es ponerse) puede adquirir el iBook SE con un disco de 20 GB en Apple Store por unas 58.000 PTA más.

El espectáculo está servido
Sin duda, el iBook SE es la máquina de Apple mejor adaptada al hogar en cuanto al disfrute con películas en DVD. Además de los 100 Megahercios de diferencia en la velocidad del procesador con respecto a su antecesor, el iBook SE incluye una unidad DVD con capacidad para la reproducción de títulos en DVDVídeo, con una velocidad de lectura en modo CD-ROM es de 24x y de 6x en modo DVD. La reproducción a pantalla completa es totalmente fluida y, además, podrá reproducir las películas en su televisor desde el iBook mediante la salida AV incorporada y el cable suministrado. Es cierto que en cualquier Mac con USB es posible ver la imagen de la pantalla en un televisor gracias a adaptadores como el iTView DV de Focus, distribuido en España por Imaginart (Tel.: 93 415 93 50), pero nunca había sido tan sencillo como en el nuevo iBook. Basta conectar el cable incluido a la salida de iBook y los tres conectores RCA al vídeo o al televisor (bien directamente o con un adaptador para euroconector que puede encontrar en cualquier tienda de electrónica o en grandes almacenes) para ver la imagen del iBook en éste.
Cuando el iBook se encuentra conectado al televisor, la barra de controles muestra nuevas opciones en el módulo de selección de resoluciones y un nuevo módulo (cuyo icono es una pequeña televisión) que permite ampliar la imagen en el televisor y optimizarla para gráficos o para vídeo.

Juegos
El subsistema gráfico ATI Rage Mobility 128 con arquitectura AGP 2X del iBook es el mismo que el incorporado en el PowerBook e incluye 8 MB de memoria SDRAM y aceleración 3-D. Desde luego, no se trata del hardware que elegiría el jugador más exigente, pero resulta perfectam

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