| Artículos | 01 JUL 2008

Ilustración digital avanzada

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Fernando Ferreiro.
Cada vez son mayores las posibilidades y más variadas las técnicas para que los ilustradores profesionales y los aficionados al arte digital dejemos volar nuestra imaginación y nos explayemos inundando de colores y formas una imagen. Photoshop es una potentísima herramienta de ilustración con recursos que nos permiten resultados brillantes. Eso sí, conviene saber dibujar...

1- El boceto a lápiz
Antes de empezar quisiera aclarar un par de puntos. Ante todo, éste no es un tutorial sencillo como podría ser el de un retoque fotográfico o unos trucos con filtros; aquí vamos a hablar de ilustración pura y dura, con lo cual es fundamental tener habilidad para el dibujo y disponer de una tableta gráfica. Hacer esto con ratón es posible pero poco aconsejable. Más bien se trata de un “yo lo hice así y el que quiera que lo intente”, o un paso a paso que puede servir de guía para lo que cada cual se atreva a hacer con esta herramienta. Dicho esto, vamos con el proceso.

Para la ilustración de portada del número de Macworld de mayo de 2008, nos inspiramos en la carátula de un disco de Jeff Beck de los 80 en la que un mecánico repara una guitarra gigante. Se trataba de reemplazar la guitarra por el entrañable G3 azul de Apple. En mi caso, aún prefiero realizar los bocetos a lápiz sobre un papel y luego escanearlos. Las posibilidades de dibujo del Photoshop nos permiten hacer eso mismo directamente en pantalla, pero los que ya hemos pasado de cierta edad tenemos nuestras manías.
Con la portada del disco de Beck como referencia y una foto de un G3 con la carcasa abierta realicé el boceto aplicándole al viejo ordenador la misma perspectiva que tenía la guitarra en la versión original. Una vez terminado, el siguiente paso fue escanearlo y llevarlo a un documento Phoptoshop con unas dimensiones proporcionales a las de la revista, pero bastante mayores. Esto me permitiría trabajar con más detalle, a pesar de la carga de megas que conlleva.

2- La línea de contorno
El siguiente paso consistió en redibujar la escena con una línea de contorno negra, como la tinta de un cómic. Para ello empecé a distribuir las capas ordenadamente; es importantísimo el orden y la correcta denominación de las capas si no queremos encontrarnos con un caos indescifrable. En un grupo de capas nuevo decidí incluir todo lo que es el G3, el mecánico y el taller. El letrero de fuera iría en otro grupo independiente y en otro más, el paisaje y la calle. Con la opacidad rebajada para poder dibujar encima, como en una mesa de luz, coloqué el boceto y la foto original del G3, para así poder “calcar” hasta el mínimo detalle de la máquina.

Para la tinta utilicé un pincel duro muy fino (grosor de 3 puntos al 100% de intensidad) en una capa independiente. La foto rebajada del G3 me permitió afinar al máximo la definición.
En la zona más compleja del ordenador, donde los circuitos forman una maraña abigarrada, utilicé un pincel algo más grueso (5 al 100%) y me guié únicamente por las manchas que a simple vista conforman el conjunto. Garabateando con un engañoso desorden, pero sin desviarme de las formas y marcas existentes en la foto original, fui reproduciendo toda la zona, semejante a una ciudad vista desde mucha altura.
En conjuntos de capas independientes dibujé la línea de contorno del cartel y del paisaje exterior con el fin de que la ilustración final se pudiese utilizar con o sin el letrero y la camioneta.

3- Las capas de color
Una vez definida toda la línea de contorno, podemos prescindir de la capa del boceto y de la foto del G3. Al igual que en el dibujo de cómic tradicional, la capa de tinta nos permitirá delimitar cada zona y elemento de la ilustración, de manera que en sucesivas capas por debajo de la tinta iremos rellenando con color plano cada una de esas zonas y elementos. Cada cual es muy libre de generar cuantas capas crea conveniente para sentirse cómodo, y si nuestro ordenador protesta porque hemos cargado mucho de megas el documento, siempre podremos combinar capas a medida que vayan quedando terminadas. Eso sí, es vital tener por costumbre guardar constantemente; nuestros dedos han de ir prácticamente solos a las teclas Comando + S si no queremos llorar amargamente por un apagón o cualquier otro incidente.

Cada una de esas capas de color será luego como un lienzo sobre el que pintar. Basta con bloquear la opacidad de la capa para luego poder matizar con aerógrafos de distintos grosores e intensidades hasta conseguir el efecto deseado.
Para el color en la zona de los circuitos recurrí al mismo truco que en la línea de contorno, es decir, sobre una base marrón fui aplicando matices más claros garabateando con un pincel fino de baja intensidad hasta conseguir el efecto óptico de volumen necesario.
Para el mecánico y el resto de elementos de la escena, aplicamos los mismos pasos antes mencionados: capa de color plano, bloquear la opacidad de cada capa y matizar con los aerógrafos. Para el techo y el suelo del taller fueron precisos grosores de trazo mayores con el fin de lograr la sensación de penumbra y profundidad.

4- El paisaje exterior
Con la escena principal prácticamente terminada me pude concentrar en el letrero de la calle y el paisaje. Se trataba de que el propio letrero funcionase como titular en la portada de la revista, de modo que debía estar bien definido y ser perfectamente legible. En cuanto al paisaje, la clave iba a estar en la combinación de colores del cielo, ya que resultaba fundamental para justificar la luz que penetra en el taller.

El letrero tenía que transmitir la sensación de taller de antiguallas que se pretendía, para lo cual creí acertado el detalle de la vieja manzana multicolor de Apple. Con el aerógrafo “ensucié” el color para darle volumen.
Para el paisaje, la base fue un degradado de azul a rosa asalmonado, como en un amanecer de verano. Sobre ese cielo, en una capa aparte, la silueta de las montañas y el campo en un tono índigo. Es fundamental que los colores de base que nos servirán luego de lienzo sean lo más aproximados posible a los tonos que encontramos en la naturaleza para cada elemento. A la hora de matizar, las nubes se pintaron también en una capa aparte; bloqueando la opacidad de esa capa pude variar luego su color dependiendo de la zona del cielo que tenían detrás. Respecto a las montañas, resultan muy útiles los pinceles de trazo duro con poca intensidad, a modo de pincel seco. Es importante no ceder a la tentación de los filtros artísticos del Photoshop; lo que podamos lograr de manera pictórica “tradicional” no nos lo va a proporcionar un filtro.


Un par de consejos para los que empiezan
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Los ilustradores profesionales que ya trabajamos en soporte digital debemos estar tan abiertos al aprendizaje constante como el más lego de los principiantes. Eso nos permite ir acumulando trucos y detalles que nos harán mejorar día a día. Pero si estás empezando, te vendrá bien, por ejemplo, saber que existen herramientas como el aerógrafo Wacom, algo más preciso que el lápiz estándar, muy útil para afinar al máximo hasta con pinceles gruesos, aunque cuesta un poco acostumbrarse a su ergonomía. También es importante ver, observar, empaparse del trabajo de los demás, de lo que se publica

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