| Artículos | 01 ABR 1997

Informática popular

Tendencias extendidas y consej

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Fernando García.

Cuando era pequeñito ( y de eso hace ya bastante tiempo ) los talleres de coches me resultaban enigmáticos y asombrosos . No sólo porque veía desmontar y montar todas las piezas de los coches, proceso que posteriormente seguían mis juguetes aunque normalmente con peor fortuna, sino porque pensaba que los talleres eran locales al margen de la ley y de la censura del momento . Las paredes estaban llenas de calendarios con mujeres enseñando el pecho, nunca entendí la relación entre los neumáticos, aceites y filtros ( los productos anunciados en dichos calendarios ) y las mujeres, como sigo sin entenderla hoy en día .

Viene esto a colación porque en el último número de una revista destinada a distribuidores de informática había varios anuncios, no uno esporádico; sino varios, en los que el producto anunciado perdía protagonismo con respecto a una chica desnuda . El más curioso mostraba a su chica con los pechos cubiertos por dos controladoras de disco . Nadie niega que es bueno que la informática se popularice, pero una cosa es popularizar y otra vulgarizar .

Disco, disco y más disco

Y hablando de popularizar, los nuevos sistemas operativos y aplicaciones que aparecen en el mercado, y por una vez no me refiero sólo a Microsoft sino a todos los fabricantes, están popularizando algunos elementos: las ampliaciones de memoria y de disco, por citar un ejemplo . Mi primer Macintosh tenía un disco duro de 20 megabytes . Ahora en ese espacio no me cabe ni el sistema operativo con las extensiones que utilizo normalmente . Lo mismo sucede con la memoria; un Quadra con 24 megabytes permite ejecutar un montón de aplicaciones simultáneamente, para conseguir lo mismo en un Power Macintosh con su sistema operativo y aplicaciones actualizados a la última versión hacen falta 64 megabytes . En la plataforma Windows pasa algo similar . Un antiguo 486 con 8 megabytes puede ejecutar Windows 95 y además actuar de caja de ritmos ya que constantemente está utilizando la paginación a memoria . Eso si, con 32 megabytes y un Pentium 133 va de maravilla . Por supuesto, el disco sigue esta pauta y la instalación completa de Microsoft Office 97 requiere 160 megabytes de espacio libre en disco .

Por tanto, no se deje arrastrar fácilmente por la vorágine renovadora . Si sus programas funcionan bien y hacen lo que quiere, no necesita un nuevo ordenador para nada . Además de los problemas de compatibilidad, de aprender nuevos programas y de descubrir que también estas versiones tienen fallos, descubrirá que tiene que hacer una inversión considerable en hardware para conseguir el mismo rendimiento .

Consejos de compra

No obstante, alguna vez tiene que actualizar su equipo y su software . En este caso puede que le sean útiles o de interés algunas ideas, propias y ajenas, que he ido recopilando con los años .

En primer lugar una que obtuve de una amiga que trabaja ofreciendo soporte informático en una multinacional . Esta persona nunca compra la versión x . 0 ( 1 . 0, 2 . 0, 3 . 0, etcetera . ) de un programa o de un sistema operativo . Esta convencida, y la realidad le suele dar la razón, de que estas versiones siempre tienen fallos y por tanto espera a la aparición de la versión x . 1 ó x . 2 posterior con la mayoría de los fallos corregidos .

Otro consejo, en este caso personal . No adquiera la última generación de hardware . Si quiere estar a la última, un Pentium Pro, en plataforma PC compatible, con una placa con diseño ATX es lo más innovador . Pero también extraordinariamente caro, no sólo por estos componentes, sino también porque las placas ATX no encajan en las cajas normales de PC y tendrá que comprar una nueva . En su lugar adquiera la penúltima generación . No será tan anticuada como para que tenga problemas con los nuevos programas, pero le saldrá mucho más barato; al igual que con otros áreas de consumo, la salida de un nuevo producto suele implicar importantes bajadas en los modelos anteriores .

Huya de cambios totales . Yo los he hecho y no los aconsejo, ya que compra una nueva placa, se instala un nuevo sistema operativo, nuevas versiones de los programas . . . y se está dos semanas sin poder trabajar debido a todos los problemas que surgen . Es mucho mejor realizar las actualizaciones una a una, progresivamente . De esta forma son menos traumáticas, si hay un error se sabe dónde está el origen, sin tener que comprobar qué ha fallado . Además, no tendrá que pasar por aprender todos los nuevos productos de golpe .

Bueno conocido .

Por último, por si acaso, prepare la marcha atrás . A ser posible no borre el disco duro antiguo, ni se deshaga de los programas que ha actualizado . En cualquier momento puede descubrir alguna incompatibilidad con los programas o hardware nuevo que le obligará a instalar los productos antiguos . Por ejemplo, si se le ocurre instalar un nuevo programa de contabilidad el día 27 de diciembre y borra el antiguo, le auguro un movido inicio de año . Recientemente hemos realizado esto en una instalación ( no, no era final de año ) y aunque el programa era el mismo ( se cambió la plataforma solamente ) hubo un problema con las impresoras que tuvo a toda la oficina de cabeza durante una semana .

Después de todo esto, sólo me queda recordar el viejo dicho " más vale malo conocido que bueno por conocer " .

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