| Artículos | 01 DIC 1996

Juegos para recordar y utilidades para trabajar

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Fernando García.

A pesar de que las últimas oleadas de juegos para Macintosh ofrecen un despliegue multimedia digno de Industrial Light & Magic, creadores de los efectos especiales de la Guerra de las Galaxias, existe un hueco en el corazón de muchos usuarios para los venerables juegos de consola .

Primero fue el ping-pong, luego Aliens y Aliens a color, con oleadas de naves enemigas que descendían por la pantalla con algún kamikaze lanzándose en barrena . La sofisticación fue aumentando progresivamente y al poco tiempo en todos los bares se podía disfrutar por poco precio de una vista de nuestra nave avanzando por un terreno mientras combatía con las diversas máquinas enemigas que salían al paso .

En esta idea se basa Galaxus 1 . 03, una versión para Macintosh a color, con procesador 68040 o PowerPC, que desarrolla y amplía este concepto para aprovechar todas las posibilidades de su máquina, además de poder reproducir música desde un CD de audio mientras se juega . No emplea gráficos en tres dimensiones ni vídeo pero tiene la adicción de los juegos matamarcianos y los tres niveles que incluye la versión no registrada proporcionarán horas de diversión . Si es un fanático este tipo de juegos le interesará pagar los quince dólares de registro para tener acceso a los quince niveles .

Pero entre los usuarios de Macintosh, además de los fanáticos de los juegos se hallan los fanáticos en personalizar el escritorio, otro punto en el que el Mac lleva años luz de ventaja al Windows 95 . Para estas personas, Kaleidoscope 1 . 0 es una auténtica fuente de emociones . Al igual que Aaron modifica la apariencia de las ventajas para parecerse a las que tendrá el sistema 8 . 0 -al menos tal como se ha visto en revistas del sector en sus versiones beta- este panel de control permite configurar la apariencia seleccionando el tipo de letra empleado por el sistema, el color de las ventanas y el esquema de colores empleado eligiendo entre seis distintos, cantidad que puede ampliarse con módulos adicionales . La combinación de todas las opciones le permite modificar de tal modo la apariencia de su ordenador, que sus compañeros de trabajo y amigos dudarán de que se trate de un Macintosh .

Menos aparatoso pero bastante más útil es PowerMenu 1 . 1 . Su misión es la de solucionar uno de los síndromes que sufre la mayoría de los usuarios del Mac OS: acceder a otros programas que ya estén funcionando o arrancarlos directamente al tener otros programas funcionando a la vez . Esto implica desplegar el menú superior derecho o cambiar al Finder y recorrer multitud de ventanas hasta llegar al programa . Para acortar estas operaciones han surgido varias opciones, desde crear una carpeta en el menú Manzana hasta varias paletas de aplicaciones . La primera sigue obligando a grandes desplazamientos del ratón y las otras ocupan espacio en pantalla, y no todo el mundo puede permitirse monitores de 21 pulgadas . La solución de PowerMenu es la aparición de un menú desplegable en el ratón cuando se pulsa el botón y una combinación de teclas . El menú muestra una lista preconfigurada de los programas o documentos más usuales, pudiendo seleccionar uno y abrirlo de inmediato . Desde el Finder también puede seleccionar un documento y abrirlo desde este menú con un programa concreto -un gráfico hecho con cualquier programa, abrirlo con Photoshop- . Sólo se echa en falta un apartado que muestre las aplicaciones abiertas y que permita cambiar de una a otra con este menú .

TextureMill 1 . 0 es una pequeña joya que sin ser el núcleo de trabajo de un diseñador se hace imprescindible al descubrirla . Los diseñadores de documentos tradicionales y los que crean páginas para Internet hallarán en TextureMill un generador de fondos versátil para hacer más atractivos sus documentos . La versión no registrada dispone de 20 tramas que junto a los atributos de color, brillo, contraste, ruido, difusión, ganancia, realce de relieves e invertido de imagen, proporcionan miles de opciones más .

Además, si se registra al módico precio de veinte dólares, obtendrá ochenta tramas más . Claro está, estas operaciones pueden realizarse con un programa como Photoshop, pero no de forma tan rápida y pudiendo modificar los parámetros sin riesgo de destruir el trabajo .

Por último, si utiliza Netscape para navegar por Internet ya sabrá de la poca utilidad que tienen los botones que tras los sugerentes " What's new " ( que hay de nuevo ) , " What's cool " ( que hay de interesante ) , etc . , le llevan a páginas que en su mayoría no son de gran interés . Navigator Button Editor es un sencillo programa que le permite editar el título de estos botones y la dirección a la que apuntan . De este modo puede acceder con un sólo botón a su buscador favorito, el periódico local, un servidor de shareware o una página de chistes, hasta un máximo de los seis botones de la aplicación . Fácil de usar y de olvidar una vez empleado, sin duda lo agradecerá durante mucho tiempo .

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