| Artículos | 01 FEB 2010

Lectores digitales

Descubre los dispositivos que competirán con el iPad para el consumo de libros electrónicos y las mejores aplicaciones para leer estos formatos en tu iPhone o iPod

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Pedro Cuenca y Jorge Rubio.
Tras varios años siendo anticipados como la eterna promesa de la sociedad digital, por fin está llegando el momento en que los lectores digitales o libros electrónicos comienzan a ser una alternativa factible para disfrutar de novelas, periódicos, cómics; o incluso para consultar nuestros propios documentos. A través del análisis de cinco de los lectores más populares disponibles en nuestro país, trataremos de poner de manifiesto las ventajas de esta tecnología, así como las limitaciones que todavía podemos encontrar en este medio.

Las características fundamentales de la generación actual de lectores digitales son consecuencia de la adopción de una tecnología denominada tinta electrónica, conocida desde hace tiempo. A diferencia de los monitores utilizados en los ordenadores o de las pantallas de teléfonos móviles y PDA, esta tecnología no precisa iluminación ni requiere barridos de refresco para mantener la información. Por el contrario, una vez se muestra una página de información el lector digital se comporta de manera pasiva y no consume apenas energía. El consumo se realiza únicamente al modificar la imagen que aparece en pantalla.
La primera consecuencia es la elevada longevidad de la batería, a costa de un elevado tiempo de respuesta en el refresco de la información. Se trata de dispositivos ideales para presentar información, donde importa poco que la actualización (es decir, el cambio de página) se realice en algunas décimas de segundo. Sin embargo, no son adecuados para casi ninguna actividad que requiera mayor interactividad: tomar notas, gestionar la agenda o incluso navegar por Internet son tareas lentas y tediosas.
Por otro lado, la ausencia de iluminación propia exige que estos dispositivos sean iluminados externamente. Son ideales para usar en el exterior con luz natural, pero no pueden utilizarse con una luz tenue como podríamos hacer con un portátil o un teléfono.
Estas características explican la especialización de los lectores digitales como dispositivos de uso único, centrados en un nicho de utilización: la lectura. Leer un libro es una actividad en la que consumimos información y no precisamos apenas interactividad: marcar una página, tal vez; o puede que consultar el diccionario. Asimismo, al igual que no podemos leer en la cama sin luz, encontramos igualmente natural hacer lo mismo cuando el soporte no es de papel, sino electrónico. Pero, a diferencia de lo que ocurre con los libros de papel, los contenidos digitales no tienen peso ni volumen: podemos llevar cientos en un lector y almacenar miles en un único DVD.
A pesar de que la tinta electrónica y la tecnología necesaria para construir lectores dedicados son factibles desde hace años, sólo ahora estamos comenzando a ver lo que puede ser el despegue de estos dispositivos en el mercado. La razón, a nuestro juicio, se debe a dos factores fundamentales: la disponibilidad de contenidos digitales, y la facilidad y conveniencia de acceso a los mismos. El punto de inflexión en la industria se produjo en el momento en que Amazon entró en el mercado, impulsando la producción y venta de libros en soporte digital, y facilitando el acceso a los mismos gracias a una conexión de datos permanente y, en el caso de Estados Unidos, gratuita.
Antes de comenzar nuestra comparativa con, precisamente, el lector Kindle de Amazon, nos gustaría insistir de nuevo en estos aspectos, especialmente en cuanto a la disponibilidad de contenido. Amazon acompañó el lanzamiento de su lector Kindle con la oferta de cientos de miles de publicaciones en formato digital, incluyendo novedades editoriales y best-sellers. Esta situación aún no se ha producido en nuestro país (o, en general, para obras en castellano), donde la oferta es mucho más limitada. Al igual que sucedió hace más de una década con la música en formato electrónico, muchas veces son los propios usuarios los que tratan de dinamizar la oferta compartiendo los contenidos de que disponen. Hemos de destacar que, sea cual sea el lector que elijamos, el acceso a contenidos en castellano puede ser laborioso (con la posible excepción de obras clásicas). Creemos que es cuestión de poco tiempo que se popularice el acceso al contenido digital, tal y como está sucediendo en estos momentos en Estados Unidos. En el cuadro “Recursos en Internet” se facilita, en cualquier caso, una lista de recursos donde podemos comenzar nuestra búsqueda de contenido digital, tanto en inglés como en castellano.
Con permiso de Apple y de una nueva revolución potencial en el mercado que, en forma del iPad ya se habrá anunciado cuando estés leyendo este artículo, analizamos a continuación cinco dispositivos representativos del sector, y que se encuentran disponibles en nuestro país.

Amazon Kindle Internacional
Amazon ha contribuido de forma significativa a la popularización de los lectores digitales mediante una apuesta decidida por el contenido electrónico que se puso de manifiesto con el lanzamiento de sus dispositivos Kindle. Todos ellos cuentan con una tarjeta 3G incorporada, que facilita enormemente el acceso al contenido: los libros electrónicos que compramos en la web de Amazon se transfieren automáticamente a nuestro dispositivo, sin necesidad de tener que conectarlo a un ordenador. Esta facilidad en el acceso se complementa con un extenso catálogo de libros, periódicos y revistas en formato digital, que en estos momentos ronda las 400.000 referencias y sigue aumentando.
El Kindle analizado en estas páginas forma parte de la segunda oleada de dispositivos de Amazon. No sólo se trata de una versión muy mejorada respecto a la inicial, sino que además puede adquirirse y utilizarse en multitud de países.
A pesar de que el lector sólo puede adquirirse en línea a través de la tienda en línea de Amazon, el acceso 3G funciona perfectamente en nuestro país, por lo que podemos disfrutar de la característica más innovadora del producto: la descarga automática e inalámbrica del contenido. El proceso es muy sencillo, pues el lector viene configurado de fábrica. Así pues, basta con seleccionar la opción de compra para disfrutar casi al instante del libro o revista seleccionado.
El uso de la tarjeta 3G incorporada no requiere ningún tipo de cuota ni activación con ningún operador de telefonía. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, el servicio de descarga lleva asociada una cuota adicional de 2 dólares por libro descargado. Existe también un servicio de suscripciones francamente interesante, pues nos permite comprar publicaciones periódicas, tales como diarios o revistas, que se descargan automáticamente en el lector. Sin embargo, este servicio conlleva una cuota de 5 dólares a la semana fuera de Estados Unidos.
También es posible cargar documentos propios y que no hayamos comprado en la tienda de Amazon, incluso de manera inalámbrica. Para ello basta con enviar un email a una cuenta asociada al dispositivo desde nuestra dirección de correo registrada en Amazon. El nuevo Kindle tiene soporte para documentos en PDF, por lo que basta con adjuntar en nuestro correo un archivo en este formato para que se envíe automáticamente a nuestro dispositivo. No obstante, el coste de este servicio fuera de Estados Unidos es de 1 dólar por cada megabyte que ocupa el documento.
La sincronización puede realizarse también a través del cable

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