| Artículos | 01 OCT 2006

Leopard 10.5

El nuevo salto del felino

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César Tardáguila.
El pasado mes de agosto, Steve Jobs abrió la Conferencia Mundial de Desarrolladores de Apple (WWDC en sus siglas en inglés) con una presentación en la que mostró algunas de las novedades de la próxima versión de Mac OS X, la 10.5, conocida como Leopard. Si no estuviste allí, nosotros te contamos en detalle cuáles son y en qué consisten las principales novedades de la futura revisión del sistema operativo.

Desde luego, hay que ser cautos a la hora de revisar las novedades anunciadas, sin lanzar las campanas al vuelo por lo extenso de las novedades, ni caer en la depresión porque no se haya incorporado una nueva versión del Finder. Ten en cuenta que aún quedan entre seis y nueve meses para que se produzca la salida oficial de la versión final de Leopard, por lo que estas funcionalidades pueden cambiar, tanto a mejor como a peor o, quien sabe, incluso puede que no lleguemos a ver alguna de ellas en la versión definitiva del producto (algo poco probable, pero posible). Por otra parte, ten en cuenta que el propio Steve Jobs advirtió que se guardaba para sí alguna funcionalidad secreta, así que va a haber emoción hasta el final.
En cualquier caso, estemos viendo la totalidad de lo que va a venir con Leopard, o sólo una parte sí que vamos sabiendo lo suficiente del producto como para que la emoción se haya comenzado a desatar. A continuación veremos por qué.

Time Machineviajar en el tiempo ya es una realidad
Si hay algo que todos los usuarios deberíamos hacer, y que inexplicablemente casi ninguno hacemos, es realizar copias de seguridad de los datos almacenados en los discos duros de nuestros ordenadores.
Con Time Machine Apple coge el toro por los cuernos y se ocupará de realizar esas copias de seguridad por nosotros; y como corresponde a una aplicación de Apple, lo va hacer de forma transparente para el usuario pero a la vez totalmente configurable.
Time Machine se encarga de realizar una copia de seguridad diaria de todo el contenido del ordenador, es decir de las aplicaciones, las preferencias de usuario, y por supuesto, de los documentos. Para ello debe utilizar una unidad de disco, que no sea la de arranque y que puede ser interna, externa o de cualquier otra máquina de la red, pero que debe estar dedicada por completo a esta aplicación.
Por tanto, el disco duro que se configure como disco de respaldo para Time Machine no podrá ser utilizado para nada más que no sea almacenar estas copias de seguridad. No hay que preocuparse por si se acaba el espacio disponible, porque en cualquier momento se pueden cambiar las preferencias de la aplicación para que utilice la unidad de disco que deseemos.
El sistema para la realización de las copias de seguridad es sencillo, y transparente para el usuario. Cada día se guardan en el disco elegido para tal fin los cambios que se hayan realizado en el ordenador, clasificados por carpetas. Sin embargo, la mayor novedad de esta aplicación, y la que la diferencia del resto de soluciones para la creación de copias de seguridad, es la forma en la que se pueden recuperar los datos. Imaginemos que hemos borrado un archivo de una carpeta determinada del disco de arranque. Para recuperarlo, sólo hay que abrir en el Finder la carpeta en la que estaba el archivo que se ha perdido y ejecutar la interfaz galáctica de Time Machine haciendo clic en su icono del dock. En ese momento se presenta una línea de tiempo con las diferentes versiones del contenido de esa carpeta. Una vez encontrada la versión del archivo a restaurar basta con seleccionarlo y ejecutar la orden de restaurarlo.
Si se echa en falta algún archivo, pero no se sabe muy bien en qué carpeta se encontraba, se puede visualizar una línea de tiempo con todos los cambios realizados en el ordenador.

Spaces: un Mac con varias facetas
A estas alturas ya sabemos que Mac OS X es un sistema operativo multitarea, y es normal que en una sesión de trabajo se terminen abriendo bastantes aplicaciones. Ya en Panther se introdujo Exposé, característica que permitía ver en el escritorio una miniatura de todas las ventanas abiertas entre otras posibilidades.
Pues bien, Spaces lleva Exposé un paso más allá e introduce en Mac OS X algo que los usuarios de GNome o KDE ya conocen desde hace tiempo: los escritorios virtuales.
En principio, se pueden añadir tantos escritorios virtuales como se desee, desde el panel de preferencias de Exposé. Una vez decidido el número de escritorios que se quiere tener, se pueden ir abriendo aplicaciones e irlas colocando en el escritorio deseado. Para ello, bastará con lanzar Spaces, cuyo atajo de teclado por defecto es F8, para obtener una vista global de todos los escritorios virtuales. A partir de ese momento, el usuario podrá cambiar a uno u otro escritorio haciendo clic en el destino deseado, distribuir las aplicaciones abiertas entre los diferentes espacios virtuales, simplemente arrastrando su ventana del escritorio en que se encuentre a su nueva ubicación o bien cambiar la posición de los escritorios arrastrando los mismos para reorganizarlos.
Se puede cambiar de escritorio activo bien haciendo clic en el escritorio deseado tras lanzar Spaces o bien con una combinación de teclas configurable. Pero también se puede cambiar de escritorio al hacer clic en el icono de una aplicación determinada en el dock. En ese momento, Spaces cambiará al escritorio virtual en el que se encuentra esa aplicación.
Spaces no sustituye a Exposé sino que ambas funcionalidades están perfectamente integradas, pues se puede seguir lanzando Exposé para cada uno de los escritorios virtuales. Lo único que no queda claro es si la disposición de los distintos escritorios virtuales, y las aplicaciones asignadas a cada uno se podrán mantener entre sesiones, o si será necesario comenzar a organizar la disposición de todos los escritorios y aplicaciones desde cero cada vez que se reinicie el ordenador.

iChat: reuniones a distancia
Varias de las funcionalidades que se han incluido en la nueva versión de iChat se podían conseguir hasta ahora por medio de aplicaciones de terceras partes. La primera de ellas es la inclusión de pestañas. Por fin se pueden mantener varias conversaciones abiertas en una sola ventana, y pasar de una a otra cambiando de pestaña. Además, las videoconferencias y las conversaciones de audio se van a poder grabar sin necesidad de acudir a ninguna ayuda exterior.
Apple ha realizado un esfuerzo por potenciar las videoconferencias, incluyendo varias mejoras en las mismas. Por ejemplo, efectos de vídeo en tiempo real, al estilo de Photo Booth o la posibilidad de colocar una foto o un vídeo a espaldas del usuario. Divertido, aunque puede que no demasiado práctico a no ser que quieras emular a los enviados especiales que solemos ver por televisión.
Pero sí que hay novedades más prácticas, como las presentaciones remotas de álbumes de iPhoto, películas de iMovie o presentaciones de Keynote, por poner tres ejemplos, con un solo clic, en medio de cualquier videoconferencia. Esos archivos no se envían, sino que la interfaz de iChat cambia para mostrar a la vez el archivo que se quiere presentar y el stream de vídeo de la cámara del usuario.
Sin embargo es probable que la novedad más apreciada en iChat sea que se puede compartir el escritorio, permitiendo el control remoto de una máquina al usuario con el que se esté chateando, o tomando el control de la suya. Por cierto, la puesta en práctica de la interfaz de esta funcionalidad es brillante.<

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