| Artículos | 01 MAR 2000

Melancolía y conspiraciones

Compartir

Fran Iglesias.
Tenía yo la intención de probar diversas aplicaciones en mi máquina pero mi gozo se fue a un pozo. Al ir activando los dstintos instaladores, és-tos me respondían con el siguiente mensaje: “El programa necesita una CPU PowerPC que no está instalada en este ordenador”. Como se puede deducir, mi máquina utiliza un procesador Motorola de la serie 68000, 68LC040 para ser exactos. O sea que, recurriendo a la terminología al uso, está obsoleta y eso que apenas acaba de cumplir cuatro años de fieles servicios.
Los más veteranos comprenderán perfectamente la situación. No es que no existan programas que puedan funcionar en esta máquina, pero las cosas ya no van tan bien como antes y no puedes acceder a algunas prestaciones que ofrecen los productos más actuales. Por ejemplo, los navegadores son un suplicio: los que van rápido no pueden con la mayoría de efectos, applets, javascripts y otras tonterías que pueblan las páginas web.
No es un problema de la máquina como nos han acostumbrado a pensar, es un problema de los programas, y en el caso de las páginas web, del diseño. Si va lento, uno tiene tendencia a desear gastarse los cuartos en otro ordenador en lugar de exigir a los programadores que optimicen sus desarrollos. ¿Alguien más se ha fijado en que la velocidad de los programas disminuye proporcionalmente a la cantidad de nuevas prestaciones? Por otro lado, ¿sobreviviré al shock causado por abandonar mi Mac actual y ponerme a los mandos de una de las superpotentes nuevas máquinas?

Verano del 2000
Mientras tanto, la vida sigue su curso y se supone que para este verano tendremos, por fin, el esperado, deseado y un poco misterioso Mac OS X. Dicen que la X es de diez, o bien de Unix, pero el mismo símbolo se utiliza para representar la incógnita y, también, un cruce.
La incógnita es que nadie tiene claro si los maqueros de siempre nos vamos a sentir realmente cómodos en el nuevo entorno. Hay demasiadas cosas en la interfaz que no acaban de gustar o que cambian en exceso con respecto a lo que estamos acostumbrados. Pero no sólo eso, algo de lo que no se ha hablado hasta ahora tiene que ver con hasta qué punto la subestructura Unix que compone el corazón del Mac OS forzará cambios en el modo en que trabajamos y mantenemos nuestro Mac: configuración, bibliotecas, recursos, personalización, etc…

Cruce de caminos
En cuanto a la X como cruce me gustaría hacerme eco de una curiosa teoría “de conspiración” que he podido leer estos días en Internet. Debemos remontarnos a los tiempos de las discusiones sobre clónicos Mac OS. Para muchos, Apple debería, hace tiempo, permitir que otros fabricantes de ordenadores utilicen el Mac OS como sistema operativo. Eso ocurrió, de hecho, durante un tiempo pero fue un fracaso ya que los clónicos comenzaron a comerse las ventas de Apple sin que en conjunto creciese el mercado Mac OS. La llegada de Jobs a Apple cortó esta sangría en una operación dolorosa que aún levanta cierto resentimiento. Oficialmente Apple no tiene intención de dejar que Mac OS X corra sobre otras máquinas que no sean las de Apple. Pero…
En principio, licenciar Mac OS es mortal para Apple a no ser que se cumplan algunas condiciones, a saber: que las máquinas Apple sean competitivas en precio, que ofrezcan caracterísitcas únicas y que sean insuperables en prestaciones con Mac OS X. Dicho de otro modo, que no sean mucho más caras que la competencia y que el funcionamiento óptimo de Mac OS X sólo se pueda dar en ordenadores de la casa, de modo que siempre exista un segmento de mercado que los necesite. Según algunos comentaristas estas condiciones se pueden cumplir o ya se están cumpliendo en la actualidad.
En segundo lugar, Apple ha publicado el código fuente de las bases del Sistema Operativo, de modo que lo pone a disposición de los desarrolladores para que lo revisen o modifiquen. Apple podrá utilizar esas mejoras en sus productos comerciales. Aparte de eso, cualquiera puede, en principio, coger el código, adaptarlo y compilarlo para otros procesadores. Eso quiere decir que puede haber versiones de Mac OS X corriendo sobre procesadores Intel, por ejemplo, y que sólo habría que añadirles las capas de nivel superior (interfaz, motor gráfico, etc), aunque eso depende únicamente de Apple. Por cierto que se rumorea que se están estudiando procesadores alternativos para los nuevos Macintosh.
Adicionalmente, hay muchas cosas en la nueva interfaz de Mac OS X que no nos gustan a los maqueros, ¿estaría Apple modificando algunos de esos elementos para facilitar la migración de los “peceros” hacia máquinas con Mac OS X? En resumidas cuentas, ¿está Apple organizando una sutil maniobra de ampio alcance para un ataque definitivo al dominio de la plataforma Windows?
Sinceramente creo que no, pero cada uno es libre de pensar lo que quiera.

Si quiere suscribirse a la LSPM sólo tiene que enviar cualquier mensaje a lspm-on@listas.idg.es. o escribir subscribe digest LSPM en un mensaje dirigido a suscripciones@listas.idg.es si quiere cambiar a la modalidad de resúmenes diarios.

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información