| Artículos | 01 MAY 2000

Políticos, usuarios y voces de la calle

La tecnolo

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Fernando García.
Ya llegó el adsl y parece que hizo honor al refrán de “mucho ruido y pocas nueces”. En el momento de escribir esta columna he tenido noticias de que hay 3.000 líneas ADSL instaladas y muchas de ellas no funcionan correctamente. Esta no es la explosión de instalaciones que se esperaba todo el mundo, incluyendo la propia compañía Telefónica que tenía unas previsiones de 100.000 usuarios.
Por un lado mucha gente no ha solicitado este tipo de conexión ante el temor de que su funcionamiento no fuera aceptable (en la mente de muchas personas esta fresca todavía la terrible experiencia del lanzamiento de InfoVía Plus), pero entre los que lo han solicitado son pocos los que han recibido al técnico encargado de realizar la instalación, y es que parece que realmente la tecnología ADSL está teniendo problemas en su implantación, pero esto realmente no es importante. El anuncio sirvió en su momento para que un ministro salvara la cara frente al parlamento y a una oposición que compartía con dicho ministro una característica: el desconocimiento sobre lo que estaban hablando.
Me recuerdan a uno de los participantes en una de las tertulias radiofónicas que se escuchan por la tarde y que afirmó con total tranquilidad “Yo no me he conectado a Internet pero es la revolución del siglo”, asombroso como puede hacerse esa afirmación reconociendo su ignorancia.
Pero el problema va más allá de las atrevidas afirmaciones de un comentarista radiofónico. Cuando los políticos toman el control de estos temas es el momento de ponerse a temblar y es justo lo que acaba de pasar en España cuando se ha publicado en el BOE que el control de los dominios españoles, todos aquellos que terminan en .es , va a ser controlado a partir de ahora por el Ministerio de Fomento en lugar de por RedIRIS, el organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas que llevaba hasta ahora estas gestiones. Y no es que RedIRIS lo gestionará especialmente bien, pero recordando otro refrán “hemos salido de la sartén para caer en el fuego”.
Y ya puestos con el refranero nacional podemos recordar lo de “mal de muchos, consuelo de tontos” porque en Estados Unidos las casas de software, capitaneadas por Microsoft, están presionando en diversos estados para que se apruebe una ley cuyo objetivo es básicamente limitar la responsabilidad de estas empresas en caso de que sus programas funcionen mal, así como limitar los derechos de los compradores en lo referente a la realización de copias de seguridad y por supuesto en lo relativo a solicitar que los programas funcionen bien. Esperemos que los legisladores europeos y españoles estén un poquito más atentos si estos lobbies intentan introducir estas leyes en nuestro continente, aunque eso quizás sea pedir demasiado.

Portales y porteras
Mientras tanto y como si se tratara de la primavera y la explosión de flores, los portales han invadido nuestro país. Después de Terra han aparecido Navegalia, ya.com, eresmas, yupi.com y unos cuantos más de cuyo nombre no me acuerdo por su extravagancia. A la vez ya.com y lanetro.com han anunciado su salida a bolsa mientras que sus empleados fundadores, poseedores de un buen paquete de acciones, se frotan las manos. Sin embargo el mercado ya ha dado muestras de cansancio ante estas empresas infladas de posibilidades pero con poco presente que apoye dichas posibilidades.
No quiero decir con esto que todas las empresas tecnológicas tengan un valor bursátil excesivo, pero si hay que distinguir entre las que tienen un fundamento detrás, como Cisco Systems, el mayor proveedor de routers del mundo, y las que se basan en cuatro ordenadores y un conjunto de ideas que antes eran innovadoras, pero que ahora aburren, como es el caso de las subastas por Internet.

Renovarse y sufrir
Tengo un cajón lleno de placas viejas. Se trata de tarjetas ISA y PCI para compatibles PC que he ido usando y arrinconando ante su rápido desfase. Entre estas pueden encontrarse varias placas de vídeo PCI, controladoras SCSI y otros periféricos. Es algo que tengo asumido, igual que el hecho de que mi flamante Pentium III a 500 MHz será anticuado el año que viene (si no lo es ya) y la placa de vídeo que tiene no permite utilizar los últimos juegos, que exigen aceleradoras con una capacidad de gestión gráfica que hace cinco años sólo estaba disponible en algunos centros de supercomputación.
Por este motivo me alegra saber que los Macintosh duran mucho más y la inversión en cualquiera de ellos es más rentable. Pero aún así a estas máquinas también les llega el momento de cambiar y ahora me toca sufrir, ya que mi venerable Power Macintosh 7600 aunque sigue portándose como todo un hombre (mientras escribo esta columna en el PowerBook G3 el 7600 está digitalizando una película para una presentación), veo que su vida útil disminuye: Virtual PC no corre, se arrastra, y los nuevos juegos ya no me funcionan. Por este motivo he decidido comprarme un iMac con FireWire, pero conservaré el 7600 pese a los gritos que pueda meterme mi mujer. Ahora mismo tengo un escáner, una grabadora de CD, un Zip y un Jaz, todos SCSI, así como un joystick ADB. Si vendo el 7600, estos dispositivos tendrían que irse a la basura (si, ya se que muchos lectores estarían dispuestos a recogerlos de ella) y la diferencia de coste entre el iMac y un Power Macintosh blanco y azul en torre no se justifica por el precio que pudiera obtener de la venta de mi antiguo ordenador. Así pues, conservo los dos, los conecto por red local y a vivir que son dos días, aunque se que poco a poco estos periféricos tendrán que ir muriendo y cediendo el paso a nuevos dispositivos USB y FireWire. Sólo espero que estos estándares duren como mínimo lo mismo que ha durado el SCSI.

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