| Artículos | 01 NOV 2008

Recetas de diseño

Alinear es no alienarse

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Estudio177.com.
Si existieran los Diez Mandamientos del Diseño Gráfico, uno de los principales debería sentenciar: “Nada debe estar colocado sobre la página en forma arbitraria. Cada elemento debe estar conectado visualmente con otro elemento de la misma página”. Cuando hablamos de interconexión visual entre elementos gráficos en una pieza de diseño, estamos hablando, ni más ni menos, que del principio básico de Alineación.

Aunque el primer impulso al distribuir elementos sobre una página sea creativo y caótico (muchas veces los diseños espontáneos pueden tener una gran fuerza visual), inmediatamente después resulta indispensable revisar el conjunto de objetos para tratar de unirlos con una “línea invisible”. Cuando todos los objetos de una página se encuentran alineados correctamente, el resultado global es de un gran orden y coherencia.

El ejemplo más sencillo de alineación, que está al alcance de cualquiera que haya utilizado alguna vez un ordenador, lo ofrece hasta el más básico procesador de textos. Al escribir un párrafo, el primer atributo de orden visual a tener en cuenta no es ni la tipografía, ni su tamaño, ni su color, sino su alineación. En cualquier caja de herramientas podemos encontrar los iconos de alineación a la izquierda, centrar, alineación a la derecha, y alienación justificada. Gracias a ello, los extensos bloques de texto nos resultan legibles y consistentes.
Observa los siguientes ejemplos, en donde una simple tarjeta de presentación puede ser efectiva, o un total fracaso de comunicación. En la primera imagen, aunque el nombre de la tienda se diferencia claramente del resto de la información, el conjunto resulta desordenado y poco legible. Los bloques de texto de la parte superior de la tarjeta no tienen una línea base en común, ni tampoco están alineados verticalmente con los bloques de texto de la zona inferior. Resulta muy difícil saber por dónde comenzar a leer, y la información será difícil de recordar.
En cambio, en la segunda imagen todos los elementos se han desplazado hacia la derecha, y están unidos por una línea imaginaria que cruza en sentido vertical. Instantáneamente la información aparece organizada, y el aspecto general de la tarjeta es mucho más sofisticado estéticamente. Además, utilizando el concepto de proximidad, se ha dividido la información en dos bloques: el nombre de la tienda junto al de su director, en la parte superior, y más abajo la información de contacto.
¿Y qué sucede con la alineación centrada? Este tipo de alineación resulta la más cómoda y rápida, ya que garantiza el orden visual y una perfecta lectura. También su aspecto resulta bastante formal; observa cualquier carpeta o informe en cuya portada haya unas pocas líneas de texto; lo más probable es que la alineación sea centrada. Sin embargo, la alineación centrada resulta bastante estándar y poco original.
Observa el siguiente ejemplo (A), en donde una hoja con membrete puede ser muy formal, o mucho más rompedora visualmente. En la primera imagen (alineacion3.png) podemos ver la imagen que identifica a este restaurante mexicano; un poco más abajo el nombre del mismo, y al pie de la hoja, los datos de contacto. Trazando una línea imaginaria en forma vertical, atravesando el centro de la hoja, se han distribuido todos los elementos. El resultado estético da un estilo formal y ordenado. No está mal, ya que cumple con su cometido
En el segundo ejemplo, (B) utilizando los mismos elementos se ha ampliado el tamaño del gráfico, y se han alineado los bloques de texto a la derecha de la hoja. El aspecto general es bastante más dinámico que el ejemplo de alineación centrada. Y en una tercera modificación del diseño, (C) se ha escogido la alineación izquierda, se han dividido las líneas de texto largo mediante saltos de renglón, y se ha ampliado considerablemente el tamaño del logotipo, hasta hacerlo exceder los límites del papel. Para que esta imagen no resulte exageradamente pesada, se ha disminuido su opacidad hasta un 10%, de modo que se integra armónicamente al conjunto de la pieza gráfica.


En resumen
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El propósito básico de la alineación es el de unificar y organizar la página. Llevado al plano de la vida cotidiana, podría decirse que el resultado es similar al que se obtiene luego de recoger una pila de libros desordenados y colocarlos en su sección correspondiente dentro de la biblioteca. La unión de una correcta alineación y una tipografía adecuada, puede crear estilos claramente definidos: formales, modernos, clásicos, rompedores, etc. Aunque haya solamente un par de elementos dentro de una página, y se encuentren distantes entre sí, una correcta alineación servirá para unirlos visualmente y transmitir un mensaje claro y directo.

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