| Artículos | 01 ENE 1995

Temas ligeros

La expresión en las comunicaciones t

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Alberto Lozano.

Como veo que cada vez sois más los que vais perdiendo el miedo al módem y parece que se ha desatado una fiebre de telecomunicaciones entre el usuario de a pie, quiero comenzar mi sección de este mes con unos consejos de alguien que lleva muchos años conectándose a todo lo conectable .

Cuando cayó en mis manos el primer módem, ( un modelo manual a pedales que caminaba a la terrible velocidad de 300 bits por segundo, unos treinta bytes por segundo, un mega cada diez horas ) me dediqué a conectarme a todo lo conectable . El problema es que había muy pocas cosas donde conectarse en aquellos tiempos y hasta tuve que pedir dos líneas a la telefónica para conectar dos ordenadores por módem entre sí . Uno en el piso de abajo y otro en el superior de mi casa .

El caso era estar conectado, aunque fuese conmigo mismo .

Eran los tiempos en que yo todavía tenía pelos en la cabeza y el Mac ni siquiera se vislumbraba en el futuro . Los módem podían ir a 75 ó 300 bps ( baudios por segundo ) y los discos de los ordenadores personales aún no se habían inventado . Como mucho, guardábamos los programas en cintas de casete los más sofisticados y en cintas perforadas los usuarios más clásicos .

El caso es que bregar con las comunicaciones desde entonces me ha dado una cierta experiencia, partes de la cual deseo transferiros a los que llegáis por vez primera a este mundo de los " braulios . "

En primero lugar, es muy fácil comunicarse hoy en día con personas a las que no conoces y ni tan siquiera están en el mismo país que uno . Y eso tiene muchas ventajas pero, también, algún inconveniente contra el cual conviene estar avisado con el fin de no convertir el placer de comunicarse en una amargura personal .

La gran ventaja de las comunicaciones, su interactividad instantánea, se convierte en un arma de doble filo a la que debemos ser capaces de manejarla adecuadamente .

El problema es que podemos leer el mensaje de alguien con cuyo contenido no estemos de acuerdo . La primera intención, y que es la que se suele seguir casi siempre, es la de responder inmediatamente exponiendo nuestro punto de vista . En cuestión de un par de minutos, nuestra respuesta ya está recorriendo esos mundos de Dios .

La persona a quien hemos respondido leerá nuestra opinión, y en un minuto ya estará tecleando frenético la contrarrespuesta .

El problema de todo esto es que no estamos viendo la cara de nuestro interlocutor y, lo más probable, es que la discusión, en principio inocente, degenere rápidamente a una pelea repleta de acritud y que dará lugar a la formación de dos personas enemistadas entre los miles de millones que cubrimos el planeta .

Si además esa discusión tiene lugar en un foro público, de inmediato se crearán grupos de seguidores de una u otra opinión . De aquí a iniciar una guerra con todas las de la ley sólo hay un paso .

Si esa discusión hubiese tenido lugar en una cafetería, la cosa no habría llegado a más, pero en el ciberespacio tiene muchísimas posibilidades de dar lugar a unas enemistades encarnizadas .

Y es que es tan fácil teclear una respuesta, muchas veces ofensiva, sin estar viendo las caras que pone la otra persona .

Por ello, los cibernautas con experiencia nunca responden a un mensaje al primer impulso . Lo que hacen ( hacemos ) es guardarlo en su máquina, leerlo nuevamente al día siguiente y responderlo entonces . Esa respuesta la guardan nuevamente en su disco local y al cabo de unas horas, con los ánimos más relajados, la releen antes de, por fin, enviarla a esos mundos .

De esta forma, las respuestas suelen ser más mesuradas y no dan lugar ni a tener que pedir disculpas más tarde o a pasar a tener unos cuantos enemigos más en la agenda .

El evitar crearse enemigos es muy importante ya que, por una parte, nunca se sabe quien está al otro lado de la pantalla de nuestro ordenador y, por la otra, es conveniente recordar que nunca hay enemigo pequeño y quien hoy machacamos y vilipendiamos, el día de mañana puede tener ocasión de hacer lo mismo o peor con nosotros .

Y todo ello, por escribir un par de mensajes apresuradamente y sin meditarlos .

Y no es sólo eso, es que participando en encarnizadas discusiones, además de fabricar enemigos, lo único que conseguimos es quemarnos la sangre y las enormes posibilidades de las comunicaciones deben de estar a nuestra disposición para solaz y divertimento . Que es necesario comprender que bastantes palos da la vida de por sí como para tener que agriarnos la sangre al hacer uso de algo que ha sido creado para hacernos la vida más fácil .

Smileys

Precisamente, para facilitar la interpretación de los mensajes escritos, se ha ido creando toda una simbología .

Consiste en una serie de códigos que debemos emplear para expresar nuestro estado de ánimo cuando estamos escribiendo algo .

Evidentemente, no es lo mismo decirle a una persona " ¡ que bestia eres ! " con una sonrisa que decírselo con cara de palo .

A veces, sucede que uno está escribiendo una expresión como ésa con la mejor de las intenciones y, quien la lee, al no ver nuestra sonrisa, se lo toma al pie de la letra, contesta al mensaje acompañado de la correspondiente descarga de adrenalina y ya la hemos liado . Como decía en el párrafo anterior .

Los smileys consisten en una serie de símbolos que se han ido convirtiendo en un estándar a lo largo de la ya dilatada vida de las comunicaciones por ordenador .

De hecho, yo recomendaría la utilización de esos símbolos incluso en las cartas normales ya que éstas adolecen del mismo problema que los mensajes por correo electrónico, aunque la mayor calma que adoptamos en las respuestas palía bastante los efectos negativos que comentaba antes .

Como decía, se trata de hacer ver que lo que decimos corresponde a una expresión hecha con cara de adusto o con una sonrisa de oreja a oreja . De esta manera, quien nos lea sabrá cuan en serio o cuan en broma se ha de tomar nuestras palabras . Así, la responsabilidad de lo que pase con un mensaje ya recae en quien lo escribe puesto que junto al texto, está enviando un reflejo de su estado de ánimo .

El más sencillo es el empleado para indicar que uno sonríe mientras escribe y consiste en estos tres símbolos susceptibles de ser escritos con cualquier ordenador: :- )

Para interpretarlo, basta con girar la cabeza noventa grados a la izquierda y lo que veremos es un muñequito que está sonriendo .

Si pretendemos mostrar enfado, cambiamos el paréntesis y quedará algo así :- (

A partir de aquí, sólo queda tirar de imaginación para ir añadiendo variadas expresiones faciales a nuestra escritura, por ejemplo, una carcajada sería tal que así :-D

Y no creáis que la cosa está limitada a esas tres expresiones . Yo tengo en mi Mac un documento en el que hay recogidos más de doscientos smileys diferentes y eso que no he dedicado gran tiempo a coleccionarlos . La cantidad de ellos es casi infinita y cada día aparecen nuevos .

Van algunos ejemplos:

8- ) Sonrisa con gafas

:-p Este nos saca la lengua, burla

:-/ Escepticismo

Y así un largo etcétera .

Por cierto, se cuenta que los smileys tuvieron su origen en la mismísima Cia y que los utilizaban los espías americanos para pasarse información . Los americanos decía que los rusos carecían del sentido del humor necesario para interpretar esas " caritas ASCII " , máxime cuando ellos estaban poco acostumbrados a la escritura latina puesto que utilizan el cirílico para escribir .

Por supuesto, como dicen los americanos, hay que tomarse esas historias con un grano de sal y darles el valor que se merecen y deja

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