IPHONE | Artículos | 31 MAR 2016

En iPhone no entran virus y otros ¿tópicos? sobre Apple

Apple y sus dispositivos son ya leyenda: que si son adictivos, que si están blindados contra todo (a veces demasiado), que si en realidad son instrumentos del postureo... ¿Dónde termina el mito y empieza la realidad?

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Iphone

Algo tendrá el agua cuando la bendicen, afirma el dicho. A Apple y a sus teléfonos iPhone, como a cualquier otro fenómeno comercial y social que se precie, siempre los han acompañado una serie de estereotipos y lugares comunes –“en iPhone no entran virus”-, que a veces se sustentan en la fascinación, otras en el escepticismo y unas cuantas en el despecho. Hemos echado un vistazo en foros y comentarios de blogs para intentar averiguar de dónde vienen los topicazos de Apple.

“Solo pagas la marca”

Si por Apple fuera, los smartphones sólo los tendrían pijos o gente que pudiera hacer un esfuerzo enorme”, se quejaba amargamente hace algún tiempo un usuario de Forocoches. Los juguetes de Apple no son baratos, está claro, y ni siquiera lanzamientos como los coloridos iPhone 5C, con un precio inicial de 599€, pudieron considerarse una incursión en el low cost. La discusión consiste, más bien, en discernir qué estamos pagando exactamente cuando adquirimos uno de sus teléfonos. Y ahí el tópico afirma que la imagen de marca, el diseño y el estatus siempre se llevan comisión en Apple, y que el ya difunto Steve Jobs no fue tanto un genio de la tecnología como del marketing.

Si se echa un vistazo a una de las principales tiendas online de tecnología y se ordenan los artículos de la sección de smartphones de mayor a menor precio, actualmente encabezan la lista un Samsung (el Galaxy S6 Edge) y un iPhone (el 6S), por 1.130 y 1.192€, respectivamente. Las características de ambos son bastante similares: memoria de 64GB, velocidad 4G y ese diseño tan parecido que lleva años enfrentando a sus compañías en las oficinas de patentes. Sin embargo, hay especificaciones en las que gana Samsung. Las 5,7 pulgadas de su pantalla ganan a las 4,7 de Apple, al igual que la resolución (2560 x 1440 frente a 1334 x 750) y los 16 megapíxeles de su cámara (la de iPhone 6S tiene 12). Eso no tiene por qué hacerlo un teléfono mejor para todo el mundo, ni quita, tampoco, que modelos como iPhone 4S sigan siendo considerados por expertos y consumidores como los más logrados de su categoría.

“En iPhone no entran virus”

Todos y todas hemos escuchado alguna vez a algún orgulloso propietario de un teléfono de Apple defender su elección de compra con un argumento rotundo: en iPhone no entran virus. ¿Está a prueba de bombas tal afirmación?

Si bien es cierto que, como muchos expertos en ciberseguridad señalan, tener hoy un terminal Android es como tener un PC con Windows 95 hace veinte años (los virus van a por ellos sencillamente porque los ciberdelincuentes conocen la cuota de mercado de cada marca y desarrollan en consecuencia), Apple no se encuentra tan blindado como algunos usuarios creen. Su gran baza de seguridad siempre ha sido la cantidad de filtros que su App Store pone a los desarrolladores antes de que puedan publicar una aplicación para su descarga, con el fin de evitar así malware y apps maliciosas.

Pero, desde 2007, el jailbreak, la práctica no oficial que permite a los dueños de un iPhone saltarse, precisamente, algunas de esas restricciones de Apple para poder instalar software no permitido por la compañía, ha inspirado a unos cuantos delincuentes informáticos. Por eso existen virus, como Inception, específicamente creados para iPhone y para iPads que hayan sido jailbreakeados, que han causado estragos y seguirán haciéndolo.

“No es compatible con nada”

A Apple se le acusa con frecuencia de blindar las puertas a su ecosistema tecnológico, y ahí entran también los dispositivos móviles y la razón de ser del antes mencionado jailbreak. Muchos se resisten a entrar en el universo de la manzana porque creen que la incompatibilidad con software y aplicaciones que hasta entonces habían utilizado será un infierno. No obstante, es posible darle la vuelta a este tópico con cierta facilidad recordando todas esas aplicaciones que solo están disponibles, al menos durante un tiempo, para iOS.

Como muestra, dos botones: Instagram, hoy propiedad de Facebook y con una comunidad de más de 400 millones de usuarios arrancó su andadura disponible solo para dispositivos iOS, y no llegó a los Android hasta 2012, dos años después de su lanzamiento. Lo mismo, aunque en menor proporción, le sucedió a una de las actuales big things del panorama de redes sociales, la aplicación de streaming en vídeo Periscope, que estuvo funcionando dos meses en iOS antes de que sus desarrolladores la pusieran, a finales de mayo de 2015, a disposición de los usuarios de Android. Son solo un par de ejemplos de una mecánica que parece habitual para los creadores de bastantes apps: probar el producto antes en un público, el de iPhone y iPad, que parece más receptivo y eficaz a la hora de ejercer de laboratorio de ensayo.

“Tiene obsolescencia programada”

“Creo que a Apple se le olvidó cargarle la obsolescencia programada a este modelo, es el móvil que más tiempo he tenido junto con el 3210”. Sí, es otra vez un comentario sobre iPhone 4S en Forocoches y sí, es otra vez uno de los grandes tópicos de la compañía de Cupertino, tanto que, al introducir en Google ‘obsolescencia programada’ la tercera sugerencia de búsqueda que hace el buscador es ‘Apple’. Aunque en este caso quizá existan indicios de delito.

Hace algunos años varios usuarios estadounidenses demandaron a la compañía, alegando que el botón de inicio de sus iPhone 4 se encontraba en estado defectuoso desde el principio y que la empresa conocía la situación, pero no hacía nada. También son usuales las teorías que afirman que Apple ralentiza, mediante las actualizaciones de sus sistemas operativos, el funcionamiento de los dispositivos más antiguos que siguen en activo, con el fin de empujar a sus propietarios a adquirir uno nuevo. El profesor de la Universidad de Harvard Sendhil Mullainathan ha defendido públicamente, con datos apoyados en las estadísticas de Google Trends, que cada vez que se lanza un nuevo modelo de iPhone se produce un incremento de las búsquedas del término ‘iphone lento’.

 

Pero quizá el verdadero origen de esta creencia tenga que ver con lo que sucedió en 2003 en California con un grupo de consumidores bastante enfadados con la batería de sus iPods. Casey Neistat se gastó 500 dólares en uno de estos dispositivos, entonces tan de moda para escuchar música, y al año la batería se estropeó. Cuando llamó a Apple para pedir una solución le aconsejaron comprar un dispositivo nuevo: no había recambios para la batería. Él y su hermano se enfadaron tanto que empapelaron la ciudad con carteles que decían que la batería no reemplazable de iPod solo duraba 18 meses, y lo recogieron en un corto. Pronto se convirtió en una demanda colectiva que nunca llegó a juicio, pero sí terminó obligando a la compañía a crear un servicio de recambio de baterías y a ampliar a dos años el período de garantía.

“Tiene más privacidad”

Este topicazo está de rabiosa actualidad por una triste razón: los atacantes que asesinaron a 14 personas en un tiroteo en San Bernardino, California, usaban un iPhone. En plena polémica sobre las técnicas de cibervigilancia que la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense emplea, el FBI presionó para obtener de la compañía fabricante acceso a los datos del dispositivo y Apple se revolvió como gato panza arriba: no estaba dispuesta a ceder.

La privacidad de sus dispositivos estaba en entredicho desde hacía tiempo, y no solo por las explosivas revelaciones del ex espía Edward Snowden; también por escándalos como la filtración de imágenes íntimas de actrices y celebridades en 2014, que hizo sospechar que existía un agujero de seguridad en el servicio de almacenamiento en la nube iCloud. Dos años después, un hombre llamado Ryan Collins fue detenido acusado del robo, y reconoció que se había hecho con el material mediante una técnica conocida como phishing: enviando a sus víctimas emails con falsa apariencia del servicio oficial de Apple para hacerse con sus credenciales de acceso.

Finalmente, el FBI accedió a los datos del iPhone del detenido sin que Apple le facilitase la llave maestra que le había solicitado. La agencia de investigación, evidentemente, no ha desvelado cómo lo ha hecho y probablemente nunca lo haga, pero hay quien sospecha que pudo contar con la ayuda de un tercero, es decir, de una compañía externa. Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, ha dicho alguna vez que a él le gustaría tener un iPhone pero que, por motivos de privacidad, su equipo de seguridad solo le deja tener una Blackberry.

“Si entras en iPhone, ya no sales”

Taliandroids y taliapples: así llaman a los más acérrimos defensores de los dos gigantes de la telefonía móvil, enzarzados hasta la saciedad en demandas judiciales de derechos y patentes. Parece que es muy difícil pasar de un bando al otro, especialmente cuando el camino va de Apple hasta Android. “Una vez te pasas a iPhone”, suelen decir los taliapples, “ya no sales”. Los resultados financieros presentados por Apple en el segundo trimestre de 2015 reflejaron un enorme incremento de las ventas de smartphones fuera del que hasta ahora había sido su principal mercado, Estados Unidos, que solo puede explicarse por una pérdida de terreno de Android en dichos países. Pero en tecnología casi nada, ni siquiera eso, es irreversible, y la que escribe conoce al menos tres casos muy cercanos de usuarios de iPhone que un día decidieron pasarse a Android sin demasiados aspavientos.

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