ANÁLISIS | Artículos | 01 OCT 2006

M-Audio Black Box
Procesador de efectos para guita

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Daniel de Blas.
Cuando M-Audio anunció el procesador de efectos e interfaz de sonido para guitarra Black Box, muchos aficionados a la música lo vimos como el producto ideal: un procesador con simuladores de amplificador, efectos sincronizados al tempo de la canción y unidad de ritmos para usar en directo o en casa y que sirve además como una interfaz de sonido USB para utilizar con el Mac. Este genial planteamiento, sin embargo, se corresponde sólo en parte con lo que el producto final ofrece que, sin ser poco, es algo menos de lo que esperábamos del dispositivo.

Como se ha señalado, el Black Box es un procesador de efectos para guitarra que incorpora una interfaz de sonido con conexión USB, entradas para guitarra o para micrófonos y con salidas analógicas y digitales. En su parte superior tiene un gran panel LCD monocromo con iluminación y a su alrededor se sitúan los controles de ganancia de entrada, volumen de salida, etc., los controles de los parámetros y los botones para seleccionar preajustes, efectos, patrones rítmicos, etc. En el frontal incluye la conexión para guitarra y una salida de auriculares, mientras que en la parte posterior están las salidas analógicas y digital, la entrada de micro, la conexión USB y los conectores para pedales de expresión y pedales de cambio de programa. M-Audio cuenta con una pedalera creada específicamente para el Black Box, con un precio de unos 60 EUR, que incluye dos pedales de cambio y un pedal de expresión.


En el apartado de las conexiones nos encontramos ya con algunas carencias. Para empezar, la unidad no puede funcionar con la energía del propio bus USB y requiere un adaptador (tampoco puede funcionar con baterías) y no incluye un botón de encendido. Así, no puedes usarlo para llevártelo de viaje para practicar si no te llevas el adaptador y tienes a mano un enchufe, ni puedes conectarlo y desconectarlo más que retirando el conector del adaptador.

Como interfaz de sonido, su utilización es muy sencilla. Tras instalar los controladores se añade un sencillo panel de control en el que puedes decidir si los efectos se aplican a la entrada de guitarra o a la de micrófono, asignar la sincronía interna o externa y actualizar el firmware y copiar y sobreescribir preajustes. El que puedas asignar la sincronía externa es muy interesante ya que la ?guinda? de los efectos del Black Box son los filtros sincronizados con el tempo de la canción, que permiten conseguir sonidos muy interesantes para estilos de música disco o para dar un toque moderno a estilos más tradicionales. De este modo, puedes hacer que estos efectos se sincronicen con el ritmo de lo que estás grabando en el Mac. El que el firmware sea actualizable es muy interesante ya que permite dotar de nuevas funciones a la unidad: así, en los últimos meses, M-Audio ha lanzado la versión 2 de este firmware que ha ampliado de 12 a 40 el número de simulaciones y ha añadido efectos como la reverberación y un control de frecuencias medias que resultaban una carencia casi imperdonable en la versión original. También puedes guardar en el Mac y volcar desde él, preajustes de sonidos (en la web de M-Audio puedes descargar algunos). Sin embargo, echamos en falta un controlador avanzado con el que podamos crear y modificar los sonidos del Black Box desde el Mac sin tener que hacerlo desde la unidad, lo que sería de una gran comodidad.

Puedes grabar de forma simultánea desde la entrada de guitarra y el micrófono. De hecho, el Mac reconoce cuatro entradas en el dispositivo: Las dos primeras corresponden a la entrada de guitarra con los efectos de la unidad, la tercera a la entrada de guitarra sin efectos y la cuarta a la entrada de micrófono. Lo interesante es que puedes grabar simultáneamente y en pistas separadas no sólo tu guitarra y una voz sino tener a la vez la guitarra sin procesar y con los efectos del Black Box.

En lo que se refiere al manejo como procesador de efectos, resulta también muy sencillo cambiar de preajustes o de patrones de la unidad de ritmos y controlar los parámetros básicos de los efectos o las simulaciones de amplificador; pero para acceder a efectos como la reverberación o ajustes que se han añadido en la revisión del firmware no resulta tan obvio (hay que pulsar dos veces alguno de los botones como si hiciésemos un doble clic o mayúscula clic). Tampoco es obvio, por ejemplo, cómo se almacenan los preajustes o cómo se activa el afinador, pero con un vistazo al manual (en castellano) en unos minutos podrás manejar la unidad sin problemas casi al cien por cien.

Conclusión
El Black Box es un producto muy completo y muy interesante para quienes quieren una unidad de efectos para guitarra que les sirva también como interfaz de sonido para el Mac. Las simulaciones de amplificador y los sonidos son ciertamente buenos y los efectos sincronizados al tempo le dan una dimensión muy especial. Los preajustes con los que viene son también muy buenos, lo que hace que tengas siempre al alcance un sonido inspirador para comenzar en cualquier situación, desde un Marshall o un Soldano para el rock más intenso hasta sonidos ideales para remezclas y sonidos atmosféricos. Como interfaz es más que suficiente para la mayoría de los usuarios que quieren grabar en casa o cuando salen de viaje y la posibilidad de grabar también voces o dividir el sonido de la guitarra procesada y sin procesar le añade todavía más puntos a favor. Además, como dispositivo para practicar o para disfrutar sólo con la guitarra es también muy adecuado ya que incluye una unidad de ritmos con 99 patrones para que no tengas que usar un metrónomo.

Los únicos puntos flacos del Black Box están en el manejo de algunas funciones (cosas como la reverberación o el control de medios deberían estar más al alcance) y en que necesitas una pedalera externa para poder usarla en directo con comodidad. Un editor por software, en lugar del escueto panel de control, haría muy cómodo preparar los sonidos cuando tuvieses el dispositivo conectado al Mac para usarlos después en directo o para crear librerías de sonidos, y le otorgaría un valor muy importante. Por otro lado, si pudiese funcionar con la alimentación del bus y mejor aún, también con baterías, lo haría más cómodo para viajar o para practicar en cualquier lugar.

En conclusión, puede decirse que, aunque tiene virtudes realmente interesantes y buenos sonidos, el precio de lista del Black Box, unos 300 EUR + IVA, hacen que sea una unidad algo cara si se tiene en cuenta que hay unidades de efectos para directo de otros fabricantes como la Zoom G2.1u o la Digitech RP350 que incorporan también interfaz de sonido, patrones rítmicos, pedales para su uso en directo y son más económicas. Por otro lado, resulta incomprensible que en EE.UU pueda encontrarse el producto por algo más de 200 dólares y el fabricante mantenga el precio de lista de su lanzamiento.


M-Audio Black Box
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Calificación: ****/7,0
Lo mejor: Buenas simulaciones de amplificador. Efectos sincronizados con el tempo.
Lo peor: Acceso a algunos parámetros. Carece de botón de encendido. No incluye pedalera de control.
Fabricante: M-Audio. Web: www.m-audio.com.
Distribuidor: Microfusa. Tel.: 93 435 36 82. Web: www.microfusa.com.
Precio: 300 EUR + IVA, aproximado.

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