ANÁLISIS | Artículos | 01 DIC 2008

VMware Fusion 2

Virtualización de sistemas operativos

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Javier Rodríguez.

Después de un largo periodo de tiempo en fase beta, Fusion 2 por fin está disponible como versión final y lo cierto es que la espera ha merecido la pena, no sólo por las nuevas características incluidas sino también por el mimo que ha puesto el desarrollador en el rediseño de todos y cada uno de los componentes de la interfaz de usuario de la aplicación. Adicionalmente, a los sistemas operativos soportados por la anterior versión del producto se suma en esta ocasión la posibilidad de crear máquinas virtuales para la versión servidor del Mac OS X, aunque por el momento en modalidad experimental, eso sí.

En cuanto a los requerimientos técnicos, esta nueva versión (gratuita para los usuarios de Fusion 1.x) puede funcionar a partir de la versión 10.4.11 del Mac OS X, si bien el propio desarrollador indica que para obtener el máximo provecho de la aceleración 3-D y otras funciones es preferible instalar Fusion 2 en un Mac con Mac OS X 10.5.2 o posterior.

Desde el mismo proceso de instalación de Fusion 2 se aprecian los pequeños cambios entre los que figura la incorporación de MacFUSE, y que nos permitirá acceder a los contenidos de las máquinas virtuales desde el Finder del Mac OS X sin necesidad de ejecutar Fusion.

Sin embargo, donde encontramos algunas de las principales mejoras es precisamente en el proceso de creación de máquinas virtuales y también en la migración de las imágenes virtuales de otros fabricantes (Parallels), equipos basados en Windows o incluso la propia partición de Boot Camp a máquina virtual de Fusion 2, teniendo en cuenta que en el caso de Boot Camp también podremos acceder a la partición creada por la utilidad de Apple sin necesidad de que debamos realizar una conversión previa como máquina virtual de Fusion y que ahora también se soportan las instalaciones de 64 bits de Windows XP y Vista sobre Boot Camp.

Por ejemplo, el comando Importar permite convertir directamente una máquina virtual existente de Parallels, con la ventaja de que no se modificará la imagen original, algo que también sucede en el caso de que queramos importar a una nueva máquina virtual la partición existente de Boot Camp (o incluso en la importaciones de las viejas imágenes generadas por Virtual PC).

En el caso de que queramos migrar nuestro antiguo PC (Windows) como imagen virtual de Fusion, entonces podremos realizar dicha operación con la utilidad gratuita VMware-Converter que tendremos que descargar previamente desde la página web de VMware; para facilitar las cosas, Fusion incluye un enlace directo a la página de descarga bajo el menú de aplicación; menú donde también encontraremos la opción que nos da acceso al área de la web de VMware donde podremos encontrar dispositivos virtuales listos para descargar.

También se ha mejorado el proceso de creación de máquinas virtuales basadas en las principales distribuciones de Linux. En nuestras pruebas, con la distribución 8.10 de dicha distribución, sólo tuvimos que introducir el CD para que el asistente de Fusion lo reconociese al instante realizando a partir de ese punto la configuración e instalación del sistema en una nueva máquina virtual.

Otra de las mejoras que será bien recibida por los usuarios de la anterior versión de Fusion es que ahora también se puede modificar la capacidad de almacenamiento asignada a las imágenes de disco virtual.

Sin embargo, una característica que nos ha llamado la atención es la que nos permite aplicar una “actualización inversa” sobre cualquiera de las máquinas virtuales creadas con Fusion 2. Dicho proceso se encarga de optimizar la máquina seleccionada en la biblioteca para que también pueda ejecutarse sobre las anteriores versiones de Fusion, aunque en tal caso la máquina virtual procesada no aprovechará las mejoras 3-D que se han introducido con Fusion 2 (con soporte DirectX 9.0c y Shader Model 2).

Preferencias mejoradas
No sólo se ha mejorado notablemente la interfaz correspondiente a la biblioteca de máquinas virtuales, donde podremos ver la imagen de previo correspondiente al último estado en cada una de ellas, o eliminar directamente las máquinas que ya no queramos utilizar, sino que también podemos activar la apertura automática de cualquiera de ellas cada vez que ejecutemos Fusion 2 o acceder a la ventana de configuración cuyo rediseño seguramente sea bienvenido por los usuarios de la anterior versión.

No obstante, y antes de ver las mejoras que se han introducido en la ventana de configuración, una de las mejoras que mejor recibirán los usuarios de Fusion se encuentra en la ventana de Preferencias, dado que bajo un nuevo apartado de teclado y ratón encontramos un listado en el que podemos establecer cualquier equivalencia de teclas entre los métodos abreviados utilizados por el Mac y los empleados por la máquina virtual, así como entre los botones del ratón y los métodos abreviados correspondientes. También es en este panel en el que se pueden modificar cualquiera de los métodos abreviados utilizados por Fusion por omisión para, por ejemplo, activar o desactivar el modo Unity.

Mejoras de configuración
También se ha renovado completamente la ventana de configuración asociada a cada una de las máquinas recibidas, mostrando ahora con mayor claridad cada uno de los apartados que podemos personalizar como por ejemplo la red, sonido, dispositivos; batería o bien la activación de la capacidad 3-D para la pantalla. Pero lo que cabe destacar en esta nueva versión son las importantes mejoras que se han incluido en varios apartados.

Compartir carpetas. Es la opción de compartir carpetas entre la máquina virtual y el Mac OS, de modo que ambos sistemas puedan compartir los archivos disponibles en el disco duro. También se han añadido nuevas opciones de acceso a dichos recursos, que ahora están disponibles desde la barra de tareas y también a través de las opciones del menú de la propia máquina virtual.

En todas las carpetas compartidas que añadamos a la máquina virtual también podremos indicar los permisos de acceso de una forma sencilla, de modo que puedan ser sólo de lectura o bien de lectura y escritura.

Otras características importantes de este grupo son las carpetas reflejadas, y cuya activación de Escritorio, Documentos, Música e Imágenes hacen coincidir las principales carpetas utilizadas en Mac OS X con las equivalentes de de la máquina virtual.

Aplicaciones compartidas. El mismo panel de carpetas compartidas es el que ahora nos permite asignar las aplicaciones compartidas que se utilizarán entre la máquina virtual y el Mac OS X, de modo que cuando seleccionemos un archivo en el Mac OS X podamos seleccionar para su apertura cualquiera de las aplicaciones compatibles instaladas en la máquina virtual y viceversa. En este caso, podremos establecer incluso una serie de aplicaciones predeterminadas en función de los ti

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