Son tiempos difíciles para los desarrolladores de aplicaciones. Hace unas semanas, varios de ellos recibieron un ultimátum de Apple: deben actualizar su aplicación en un plazo de 30 días o será eliminada de la App Store.

Parece que la compañía ha decidido deshacerse de cualquier software que no haya sido actualizado en los últimos dos años, aunque el documento de soporte sobre las mejoras de la App Store alude más vagamente a la eliminación de las aplicaciones que estén "obsoletas".

Por ahora, nadie sabe cuántas aplicaciones podrían ser eliminadas por estar obsoletas o por cualquiera de los otros criterios enumerados en el documento de soporte.

También se menciona la eliminación de apps que ya no funcionan como estaba previsto, algo que uno esperaría que ya se aplicara en una tienda rigurosa y bien gestionada en la que los clientes pueden confiar.

Pero es probable que sean muchas. Una estimación calcula que alrededor del 70 % (más de 1,5 millones de aplicaciones) no han sido actualizadas en tres o cinco años, y muchas más no lo han sido en los últimos dos. Podría llegar a ser una masacre.

La teoría con la que Apple justifica esta cruzada es difícil de discutir. Nadie quiere que el App Store tenga software caducado y mal hecho, y separar el trigo de la paja resulta una idea sensata que debería haberse aplicado hace años.

Pero basar esto en el tiempo transcurrido desde la última actualización es erróneo. Esta teoría incluirá apps que funcionan perfectamente y cuyos desarrolladores no tengan el tiempo o los recursos para enviar una actualización de una app que ya no es rentable (o que quizás nunca lo fue). Al mismo tiempo, seguirá siendo fácil de atacar para estafadores sin principios con algunos programadores más entre el personal.

La cuestión es que no es tan fácil solucionar el problema de las aplicaciones que funcionan mal. La triste realidad a la que deben enfrentarse los propietarios de todas las inmensas tiendas de software es que hay que dedicar importantes recursos a vigilar la calidad del software o aceptar que gran parte de ellas serán malas.

Para decidir qué es de una calidad aceptable y qué no, se necesitan humanos trabajando o un algoritmo muy sofisticado. Se necesita un bisturí, no un mazo.

Quemando la Biblioteca de Alejandría

Hace unos días, salía a la luz que Texas Hold'em, un juego de iOS desarrollado internamente en Apple, parecía violar las propias reglas de la compañía.

Se actualizó por última vez en octubre de 2019, lo que podría cambiar en un futuro próximo si Apple quiere evitar el bochorno de eliminar, o hacer una excepción, con su propia app. Pero esa es la punta del iceberg de los juegos clásicos a punto de ser eliminados.

Echando un vistazo por las carpetas de juegos de mi iPhone y mi iPad, es sorprendente la cantidad de apps que he encontrado que no se han actualizado en los últimos dos años. Espero sinceramente que esto cambie, pero estos podrían ser eliminados próximamente:

Ten en cuenta que todos estos juegos funcionan bien en mis dispositivos. De hecho, lo pero que puedes hacer no es descargar cualquiera de estos a los que no hayas jugado, y podrías hacerlo en caso de que desaparezcan el próximo mes.

Habrá cientos de ejemplos más. Busca los juegos que más te gusten y seguro que encuentras más. Debo puntualizar que Apple no te los va a quitar. Los usuarios que hayan descargado previamente una de esas apps podrán seguir utilizándola, e incluso puede que vuelva a estar en la App Store en un futuro si el desarrollador la actualiza. Pero a los nuevos jugadores se les negará el placer de descubrir muchos de estos juegos, lo cual es una tremenda pena.

Se trata de la segunda vez que se eliminan tantas apps después de que en 2017 se eliminaran las apps de 32 bits, y es difícil no reparar en que a Apple, a nivel corporativo, no le gustan mucho los juegos.

Es lamentable, ya que la compañía, aparentemente por accidente, se encontró hace poco más de una década en posesión de la mayor plataforma de juegos de la historia.

Con su bajo coste de entrada y su rica base de usuarios, la App Store atrajo a muchos desarrolladores de juegos indie talentosos y hubo una explosión de creatividad sin precedentes.

Los frutos de esa creatividad deberían preservarse, y es preocupante que Apple haya mostrado tan poco interés en hacerlo. No sería especialmente difícil.

Como ha argumentado en repetidas ocasiones Craig Grannell, colaborador de Macworld, Apple podría haber adquirido fácilmente GameClub, un servicio de suscripción dedicado a la restauración y conservación de clásicos juegos retro, financiarlo adecuadamente e integrarlo en Apple Arcade.

Pero Arcade fue diseñado desde el principio para centrarse en lo nuevo. Incluso más tarde, cuando la empresa añadió juegos más antiguos con nombres ligeramente nuevos, se centró en los clásicos que seguían vigentes, más que en los que corrían peligro de desaparecer de la tienda.

En la mayoría de los ámbitos culturales, la edad no se considera algo negativo. Todavía vemos películas mudas y leemos poemas en lenguas muertas. Muchos artistas han luchado para que se les tome en serio mientras estén vivos.

Pero Apple, por alguna razón, sigue pensando que los juegos tienen una vida más corta que un buen par de zapatos. Y la eliminación de los tesoros de la App Store es nada menos que vandalismo cultural.

Artículo original publicado en Macworld.