Son muchos los usuarios de productos de Apple que han estado esperando durante algo más de media década la posibilidad de que Apple lanzase una nueva pantalla independiente para usar con sus equipos y que no cueste una millonada. 

Según esto, todas las miradas estaban puestas en el evento “Peek Performance” de Apple para ver cómo serían las novedades. Finalmente, la compañía no solo presentó su primer monitor nuevo desde el Thunderbolt Display de 2011, sino que evocó a la nostalgia con el nombre de Studio Display. 

Si echamos la mirada atrás, Apple utilizó por última vez el nombre de Studio Display en 1999 con el icónico ADC Apple Studio Display de 17 pulgadas. Creado para el Power Mac G4 y el Power Mac G4 Cube, tenía un conector de pantalla patentado de Apple que no estaba en ningún otro Mac.

El nuevo Studio Display de Apple no está tan limitado, pero desde el nombre hasta la estética, está claramente destinado a ser un compañero del Mac Studio, o al menos, un Mac sin cámara. 

Con o sin Mac Studio, el Studio Display debería ser la respuesta a la lista de deseos de muchos fans de la compañía. Y en muchos sentidos, lo es: una pantalla 5K de 27 pulgadas de grandes dimensiones. 

Además, integra una cámara ultra ancha de 12 MP, sistema de sonido de seis altavoces compatible con Audio Spacial, micrófonos con calidad de estudio, tres puertos USB C y una base de inclinación y regulación en altura opcional con el soporte ajustable.

En esencia, reúne un conjunto de funciones bastante impresionante con un precio que oscila entre los 1.779 € con acabados en vidrio estándar, o bien, los 2.029 € para el modelo de vidrio nanotexturizado. 

En las primeras reviews del Apple Studio Display hemos podido encontrar posturas enfrentadas. Algunos se quejan de la calidad de la cámara, mientras que otros especialistas señalan la falta de OLED, HDR y ProMotion, así como las almohadillas de goma resbaladizas.

Todos coinciden en el mismo punto, que sigue siendo un producto demasiado caro si lo comparamos con otras opciones de monitores del mercado compatibles con equipos Mac, especialmente si ya has invertido en un Mac mini o en un Mac Studio

Pero lo que hace que el Studio Display sea un producto frustrante no es la calidad de las llamadas de Zoom o el precio elevado. Es más el hecho de que Apple aparentemente se ha esforzado en darnos todo y nada de lo que realmente queremos. 

Un iPhone en su interior

Hemos aprendido mucho sobre Studio Display desde que comenzó su distribución el pasado viernes. Ya sabíamos que tenía un procesador A13 Bionic en su interior, pero ahora sabemos que también tiene 64 GB de almacenamiento (aunque solo usa 2 GB). 

También ejecuta iOS 15.4 y presumiblemente también recibirá actualizaciones periódicas de iOS, como cualquier otro dispositivo. Esto es mucha potencia de procesamiento en su interior para una pantalla y una pieza de tecnología fascinante. 

Si bien, casi todos los monitores tienen un chip en su interior, la mayoría no tienen ni CPU ni GPU, ciertamente no uno tan potente como es aquí el caso con el A13 Bionic.

No está del todo claro por qué Apple necesita tal potencia de procesamiento dentro del Studio Display, pero es al menos en parte para manejar Center State, Audio Espacial y el asistente personal Siri. 

Lo que es frustrante es que viendo todo este potencial, nos preguntamos cuánto más podría haber sido el producto Studio Display. Después de la presentación, mi colega Jason Cross planteó la idea de que podría tratarse de un televisor inteligente que funcionase con Apple TV. 

Ahora que conocemos sus componentes internos, pensamos que podría serlo perfectamente. Hay almacenamiento más que suficiente en el interior del Studio Display para alojar la aplicación Apple TV, y con lo que es una placa básica de iPad de 9ª generación, se podría haber incluido Bluetooth y wifi. 

Las posibilidades de una pantalla independiente con las entrañas de un iPhone son bastante notables, pero el Studio Display parece que no le sacará partido. Una cámara de 12 MP con Center Stage es algo muy bueno, pero no es una característica decisiva para su compra. 

Tampoco lo es el Audio Espacial, o la posibilidad de manejar Siri. Sin embargo, si pudiéramos instalar aplicaciones en el Studio Display y ejecutarlas de manera independiente a un Mac, sería una pantalla por la que merecería la pena pagar lo que cuesta. 

Bueno pero no genial

La mayoría de las reseñas que he leído se referían al diseño del Studio Display, y ciertamente, los acabados son mucho mejores que los de docenas de pantallas de plástico baratas que existen hoy en día. 

No hay nada que llame la atención de Apple, aparte del logotipo situado en la parte posterior. Los biseles y marcos podrían ser más delgados, el soporte podría ser más fino, y la gestión de cables podría ser más elegante.

No es feo, pero tampoco es llamativo, especialmente cuando haces memoria y recuerdas a su homónimo. Más de 20 años después de que Apple dejara de venderlo, el ADC Studio Display de 17 pulgadas sigue siendo una obra de arte que hace detenerse cuando lo presencias. Este último modelo, no tanto.

Apple ADC Studio Display del año 1999

Así pues, aunque obtuvimos lo que queríamos con Studio Display, también nos quedamos con ganas de más. Hubo un tiempo en que un Apple Studio Display o Cinema Display representaba lo mejor que podías comprar.

En el caso del nuevo Studio Display, solo podemos decir que se trata de un producto bueno pero sin más. Echa un vistazo al artículo sobre los mejores monitores y pantallas para Mac.

Es un artículo publicado en la revista hermana, Macworld US.