A medida que los teléfonos inteligentes se han vuelto más delgados, más complejos y herméticos con aspectos como la resistencia al agua, la capacidad de poder repararlos en casa por ti mismo se ha desvanecido por completo, teniéndolos que llevar a servicios especializados. 

Es cierto que esto puede no ser tan malo, pues garantiza que no se estropeen a la primera de cambio, ante una caída, o al mojarse tras ser expuestos al agua o a determinados líquidos. 

Pero una vez que se estropean, en muchos casos, el precio de esas reparaciones comienza a ser elevado, además de que las piezas patentadas no son iguales que las originales, dejando al fabricante como única opción si quieres que todo vuelva a ser como el principio. 

Ahora, la UE está preparando una legislación que apoyará el movimiento del 'Derecho a la reparación', lo que le da al consumidor más control sobre los dispositivos por los que ha pagado cantidades considerables para poder ser reparados e intervenidos.

Observamos cómo esto podría afectar drásticamente a la forma en que Apple diseña y fabrica los iPhone, ya que de cara al futuro, tendrían que ser más proclives a reparaciones rápidas como cambiar su batería o reemplazar una pantalla rota. 

¿Qué dice el derecho a reparar?

Si echamos la mirada a años atrás, vemos como no hace mucho ante el problema que pudiera tener un iPhone o un teléfono Android, existía la posibilidad de obtener la pieza de recambio en ebay y sustituirla por tí mismo, usando un juego de herramientas básico. 

En la actualidad, el sellado de los productos hace que necesites almohadillas térmicas para aflojar el adhesivo que sujeta la pantalla, usar destornilladores especializados, abrazaderas, pinzas y otra serie de utensilios específicos para cada producto o modelo de teléfono. 

iPhone con pantalla rota

También suele suceder que si el dispositivo a reparar detecta la presencia de piezas que no son originales, llegue incluso a negarse a funcionar después de haber sido reparado. 

Esto mismo se ha podido demostrar recientemente con los últimos iPhone 12. En un vídeo en YouTube publicado por Hugh Jeffreys, éste logra abrir los móviles y desmontarlos sin demasiados problemas, pero sus temores sobre la posibilidad de reparar se hicieron realidad. 

Tras intercambiar la placa lógica entre los teléfonos idénticos, cada uno desarrolló problemas idénticos que parecían provenir de la compatibilidad, con las cámaras que no funcionaban completamente, mientras que el porcentaje de la batería no se mostraba. 

También True Tone y Face ID presentaron problemas y quedaron desactivados, con el aliciente de que el botón de encendido no funcionaba a menos que estuviera conectado a la corriente eléctrica. 

Estos problemas desaparecieron al instante cuando volvió a situar las piezas en sus dispositivos originales, lo que sugiere que Apple de alguna manera ha vinculado o emparejado componentes con cada dispositivo, lo que limita la reparación a los técnicos de la propia compañía. 

Apple no es la única compañía que parece estar dificultando a los propietarios el mantenimiento de sus dispositivos para que duren más, ya que toda la industria tiende a seguir esa misma dirección. 

Si abres la mayoría de los teléfonos inteligentes o tablets modernos, encontrarás componentes que están pegados o con accesorios de seguridad especiales que dificultan o imposibilitan su extracción.

Uno de los componentes más propensos a ser cambiados con el paso del tiempo es la batería, tanto en móviles como en portátiles y tablets. Se trata de un consumible, que evidentemente, pierde su capacidad en un par de años, lo que hace que los dispositivos duren cada vez menos.

En los modelos más antiguos, todavía era posible cambiar la batería por una nueva, pero en los dispositivos modernos, esto es mucho más difícil. El resultado es un teléfono tremendamente avanzado, pero que nace con una obsolescencia programada. 

La vida útil más corta de los dispositivos electrónicos no reparables también está teniendo un efecto perjudicial en el medio ambiente. Según el sitio web Right to Repair, cada año se producen más de 53 millones de toneladas de desechos electrónicos (e-waste). 

La peor parte es que se estima que solo un 15 o un 20 % de los dispositivos termina siendo reciclado, de modo que el resto acaba en vertederos o directamente en la basura.

Para combatir esto, muchos ciudadanos creen que los dispositivos deberían ser fácilmente reparables, sin los costes prohibitivos que alientan a los consumidores a comprar un nuevo dispositivo cada poco tiempo. 

Pero esto va en contra de las estrategias comerciales que podrían mejorar las ganancias de una empresa, simplemente fijando un precio tan alto que las reparaciones no tengan sentido financiero, mientras aceleran activamente el ciclo de actualización para los clientes.

El problema se ha vuelto tal que la UE ahora está considerando implementar leyes que obliguen a que los nuevos dispositivos sean más fáciles de reparar debido a que están construidos con piezas que pueden ser extraídas y reemplazables.

Ya hemos visto una legislación que entrará en vigor en 2021 que cubre televisores, varios electrodomésticos y productos de iluminación, pero ahora se espera que se haga extensible para cubrir teléfonos inteligentes, tabletas y ordenadores portátiles.

Apple y el resto tendrán que cambiar sus modos actuales de fabricación

Si estas medidas salen adelante, los fabricantes tendrán que frenar algunas de las restricciones de seguridad que han establecido durante años para evitar el uso de piezas no oficiales, además de facilitar a los usuarios los manuales técnicos. 

Apple tiene un enfoque modular para fabricar sus iPhone 12 (y modelos anteriores). El problema es poder reemplazar las piezas dañadas por otras nuevas sin que el teléfono se vuelva inutilizable o deje de ofrecer plena funcionalidad. 

Algunos países como Francia, están a la vanguardia de estos aspectos y quieren ofrecer puntuación de reparación en ordenadores portátiles, móviles, televisores, lavadoras y otro tipo de enseres y dispositivos, algo que entrará en vigor en enero de 2021.

Otros países como Austria están probando aplicar una reducción del IVA (a la mitad) en reparaciones pequeñas de dispositivos, aunque es algo que de momento se limita a bicicletas, ropa y calzado. 

Si la iniciativa tiene éxito, podría expandirse a otros aspectos, siendo la tecnología un candidato de primer orden. La idea de exenciones de impuestos para las reparaciones es inteligente y también podría tener una adopción más amplia en otros países.

Móviles reparables ya en el mercado

La necesidad de fabricar dispositivos sostenibles y reparables también ha tenido algunas ideas brillantes, como es el caso de productos como el FairPhone 3 que tuvimos ocasión de analizar, con un enfoque totalmente modular de teléfono inteligente. 

Hasta el momento, el FairPhone 3 ha sido el único teléfono inteligente que ha recibido una puntuación de reparabilidad de 10 sobre 10 por parte de la compañía iFixit, especializada en desmontar productos para reparar. 

Fairphone permite a los clientes comprar repuestos en su web, actualizar a una cámara más moderna, reemplazar la batería y prácticamente, modificar cualquier otra parte del teléfono, todo con la seguridad de saber que será fácil de armar y tendrá incompatibilidades.

Es dudoso que Samsung o Apple sigan alguna vez el enfoque de Fairphone, pero dado que la UE es un mercado importante para los teléfonos inteligentes, las nuevas leyes propuestas podrían tener un impacto masivo en cómo se fabrican y son reparados en el futuro. 

Con la entrada en vigor de este tipo de leyes, igual también los ciudadanos nos concienciamos más con el medio ambiente y comenzamos a comprar productos desde un punto de vista de la reparación y que no tengan una obsolescencia programada. 

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