Como en la cocina más tradicional, de la elección entre los ingredientes más selectos y del mimo que se pone a la hora de cocinar, resultan las viandas más sabrosas.

Este símil puede extrapolarse a la actitud que debe tomar el diseñador cuando envía cualquier trabajo al horno de la imprenta. Como un buen cocinero, debe conseguir el punto en sus creaciones digitales con el objeto de alcanzar una reproducción lo más fidedigna posible respecto al original que creó. Se trata de ponerle a su guiso ese “toque personal” que lo hace único. Aunque las artes gráficas como la cocina, no son ciencia exacta, con la ayuda de estas diez recetas podrá ahorrarse mucho dinero evitando los errores más frecuentes en la preimpresión y muchas pérdidas de tiempo innecesarias en las entregas... De esta forma, evitará fácilmente que se quemen sus guisos o que le queden excesivamente crudos.

Mucho ha cambiado el trabajo de los diseñadores de un tiempo a esta parte. Si al principio se reducía al puro proceso creativo, poco a poco, y con bastantes problemas, se están convirtiendo en pieza clave en el proceso de producción editorial ya que supervisan y personalizan todo la creación en colaboración directa con las empresas de servicios de producción gráfica. De hecho, el diseñador, aparte de conocer en profundidad las herramientas típicas para hacer sus trabajos, debe ser un consumado fotógrafo, poseer conocimientos en materia de escaneado a nivel profesional y en técnicas de fotomecánica e impresión. Adoptar esta actitud marca las diferencias entre ser un buen cocinero o ser un verdadero “chef”.

1. La primera regla de la preimpresión

Cuanto más avanzado se encuentra un proceso de producción editorial, más cara resulta la resolución de cualquier error que se haya cometido. La correcta interpretación de esta regla de oro le llevará por los caminos del éxito para obtener los mejores resultados en sus trabajos. Es muy sencillo. Imagine un error en una de sus maquetas donde no calculó el sangrado de una ilustración correctamente u olvidó vincular las imágenes en alta resolución dentro de las correspondientes cajas. De darse cuenta en este primer momento, es fácil y rápido deshacer el entuerto, pero piense qué puede ocurrir cuando se ha obviado este error en buena parte del proceso y ya se han filmado los fotolitos o más allá, ya se han insolado las planchas. A partir de esos momentos se le han multiplicado los costes de impresión por diez. Suponga que el proceso de impresión ha comenzado y su error se repite en las 15.000 copias solicitadas de su magnífico trabajo. Probablemente sea ésta una de las experiencias más desoladoras que existen cuando se recoge un trabajo de la imprenta.

2. Controlar todos los elementos

La primera recomendación es plantear bien todos los pasos. Tenga en cuenta que no es lo mismo realizar un tríptico o un póster (impresión de gran formato) que una publicación compuesta por varios pliegos donde, por la cantidad de elementos utilizados, la probabilidad de cometer errores es bastante mayor.

Nunca tenga varias carpetas del mismo documento con el que está trabajando; unifique el proceso de producción desde el principio. Si trabaja a través de una red local coja del servidor la maqueta o maquetas necesarias, trabaje sobre ellas y posteriormente sustitúyalas en su lugar de origen señalando el autor de los cambios. Tenga en cuenta que uno de los principales motivos que pueden deteriorar una maqueta es realizar correcciones a través de la red o sufrir una caída en la misma durante una transferencia de archivos.

Evite, siempre que pueda, corregir las maquetas sobre los discos (Zip o Jaz) que enviará a la imprenta y sobre todo guarde una copia de seguridad del documento ante la amenaza de desapariciones sorprendentes de discos que en ocasiones suelen darse con algunos servicios de impresión.

Realizadas todas las correcciones, debe tener un control absoluto sobre todos los elementos que enviará a la imprenta. Para ello, nada mejor que la opción Juntar para salida en QuarkXPress (que incluye el documento XPress, las imágenes incrustadas y un informe detallado en el que aparece información que puede resultar de mucho interés para el técnico de la empresa de servicios ante cualquier duda) o Preparar para Servicio de Impresión en PageMaker (opción que incluye imágenes y fuentes utilizadas en el trabajo).

Según afirman algunos servicios de impresión, muchos usuarios incurren en el error de enviar a la imprenta todos los elementos sin orden ni concierto; versiones anteriores y posteriores mezcladas que llevan a la confusión del operador y a errores en el momento de imprimir. Seleccione rigurosamente y nunca envíe “todo”, ya que supondrá una pérdida de tiempo innecesaria del operario que repercutirá en una demora de los plazos de entrega establecidos.

Aunque haya puesto todo el mimo del mundo en este proceso, no se está exento de errores y para evitarlos al máximo, las empresas de servicios de impresión, disponen, habitualmente, de software de “preflight” como Preflight Pro de Extensis, www.extensis.com o FlightCheck de Markzware, www.markzware.com que permiten la comprobación intensiva de los archivos antes de la filmación. De hecho, gracias a este tipo de productos, es posible realizar un análisis exhaustivo de todos los elementos que componen el trabajo avisando de cualquier error PostScript que vaya a producirse en los procesos de ripeado o de filmación. Es obligación de la empresa de servicios de preimpresión disponer de este tipo de programas como un buen servicio de valor añadido.

3. No olvide las pruebas de impresión

Está claro que el tipo de prueba de impresión va a depender de los elementos en su trabajo que requieren comprobación como la calidad del color, sobreimpresión, registro o superposición. Pero lo que debe tener en mente es que siempre debe acompañarlas con los activos digitales que entregue en cualquier soporte. Estas pruebas suponen la última revisión por su parte y la mejor referencia visual tanto para el técnico de preimpresión como para realizar una correcta entonación de color en imprenta. Si su trabajo es lo suficientemente importante que se juega el tipo en la entrega, exija pruebas de contrato que le garanticen el resultado final. Esto le incrementará ligeramente el precio y el plazo de entrega, pero merece la pena para asegurarse unos resultados adecuados.

Pero no caiga en un engaño, cada prueba de impresión está destinada a un objetivo concreto; así las pruebas de láser en blanco y negro o color permiten obtener bocetos económicos en los que puede controlar la estructura global y el diseño previo para presentarlo a su cliente, pero renunciando a un control sobre el color.

Las pruebas de control de calidad del color, por otro lado le permitirán, asegurar de la forma más fiable el correcto calibrado del color en todos sus trabajos. Existen tres sistemas muy utilizados como son: AgfaProof, MatchPrint y Cromalin cuyo precio por prueba en formato A4 está alrededor de las 3.000 PTA. Son las pruebas más rigurosas a excepción de pruebas de imprenta en las que literalmente, se lanzan unos pliegos para comprobar el producto final. Analice las necesidades en su