Comprobación de rutina: las dos baterías para el portátil, otras tantas para el cada vez más inutil teléfono, las de la cámara, el iPez y el Palm con sus respectivas baterías llenas. ¿Cinco cargadores distintos? Sería más cómodo dejarlo todo atrás. La famosa oficina portátil es una maleta llena de trastos inútiles: dos discos duros externos, el ratón de turno, más cables, tarjetas para la cámara, objetivos para la cámara, la cámara en sí misma, hasta otro ordenador escondido entre la escasa ropa...

Lo malo de viajar no es el hecho de hacerlo, sino tener que empezar. Decidirse. Levantarse de la cama con ganas de irse. Decidirse siempre es lo más cansado. El resto es sólo inercia. Con esto del turisteo accidental tomas muchas decisiones, muchas fechas, muchos billetes, muchas esperas en estaciones, en aeropuertos. Y al final pasa como con todo. Te pones existencialista y dices: y todo esto ¿para qué?

Ha sido un año largo el que he pasado intentando comprender a la cuando menos peculiar fauna macniaca nacional. Antes conocía a alguno de los habituales, a los de siempre, incluso alguna presunta “vaca sagrada”. En este tiempo me he metido a conciencia a intentar comprender a “la comunidad”. Imposible. Lo dejo por imposible.

No puedo comprender que cada semana aparezcan nuevos portales “refinitivos” dedicados a lo mismo. Traducir las mismas noticias. Comentar los mismos rumores. Hablar de los mismos juegos. En un rápido recuento me salen unos seis de esos “portales” en uso (alguno de los más anunciados está sin actividad desde hace un par de meses). Para una base de menos de... bueno, para una base no tan grande, teniendo en cuenta los que realmente se conectan a Internet y saben a dónde ir. Los distribuidores montan portales “independientes”. Grupos de amigos organizan portales “independientes”. Canales de irc añaden su pequeña (o gran) presencia...

Canales de irc. Ese gran misterio. Lo único útil que he sacado del irc han sido pocas risas, grandes facturas de teléfono y alguna cita imposible de comentar aquí. Aparte de eso, lo mismo que se aplica a los portales vale para los canales. Canales “únicos”, “independientes”, “auténticos”. Otra forma de llamar a los reinos de Taifas, la dispersión de los fieles. Los cátaros, los luteranos, los baptistas... Todos creen en Jobs y en su sacrosanta palabra. El resto de canales son herejes, sólo ellos tienen derecho a susurrar las oraciones secretas. Y ay de aquel que intente acercarse. La última moda en algunos de esos canales es decirle a la gente que no se compre Macs, sólo para no tener que responder a las preguntas de los novatos.

Ahora saldrá el que dirá que soy como esos que dejan de fumar, que se convierten en azote de adictos. Es posible. Creo que alguna vez he comentado lo descreído que me he vuelto, no sólo con la tecnología, sino también con el Mac. Realmente con lo que lo rodea. Lo mismo que cuando ves cualquier celebración religiosa desde fuera puedes captar los artificios o los gestos aislados del significado que tienen, cuando ves a la secta de adoradores de la manzana desde fuera notas muchos de esos mismos detalles: los gestos secretos, los mensajes a los que están en el “inner circle”, el círculo secreto de los que abrazan la verdadera fe.

Las revistas, los portales, los canales de irc, las ferias... todos predican a los convencidos. Ningún usuario de Windows, a no ser que ya esté pensando en usar esta plataforma, comprará o accederá a ninguno de esos recursos. El sector de usuarios que pretende mover la plataforma más allá del 5% actual se habla a sí mismo. En su intento de ser la verdadera voz de Apple se enfrentan al resto, pero ojo, siempre sin llegar al cisma, sin rozar siquiera la herejía. De la misma forma que los telepredicadores venden su producto, con escasas variaciones con el vecino, a los mismos fieles.

Divago. O no. Leyendo estos días sobre la feria Macworld en fuentes ajenas a la fe, básicamente servidores de noticias relacionados de alguna forma con Linux o el movimiento Open Source (ese mismo que los linuxeros dicen públicamente que los usuarios de Mac no nos interesa para nada) se refieren a las dos comunidades, usuarios de Mac y de Linux como cuasi religiones. Se interpreta como algo negativo que no exista un MSWorld, un WindowsWorld. ¿Para qué? Ferias hay, y en abundancia. Pero no están dedicadas a una plataforma concreta, sino a un fin, a un sector de actividad. Ferias sobre sistemas de información geográfica, sobre corredores de fincas. Sobre cualquier actividad. Porque lo que tendemos a olvidar es que el ordenador no es más que una herramienta destinada a cumplir una función concreta dentro de nuestra actividad. Los corralitos, los templos, se crean para agrupar a los desperdigados y poder decir: ey, mira cuántos somos y cuántas cosas sabemos hacer.

Por supuesto que en este tiempo he descubierto comunidades interesantes, como un portal de arquitectos que usan Mac, pero que no por eso se miran el ombligo. Una lista de correo de programadores en los que los maqueros no miran por encima del ratón a los peceros, ni nadie se preocupa de qué plataforma usa el que pregunta, a no ser que haya diferencia en la respuesta. También hay gente capaz de decirle a Apple que está haciendo las cosas mal, más allá del habitual “queremos un iMac con pantalla de 17 pulginches”.

Empezaba esto hablando de viajes y partidas. Esta es mi última colaboración con Macworld España. No sé si definitivamente o no. Si sé que no me creo nada de lo que se está haciendo en la presunta “comunidad” (si es que existe aparte de los mensajes de márketing de los interesados en aprovecharse de la tal comunidad). No me creo nada de lo que yo mismo hago aquí. En estos años, sobre todo durante este intenso último año, he dejado de creer. Como he ido dejando de creer en otras muchas cosas. Pero en este caso no puedo seguir vendiendo motos que sé que no funcionarán. Y que me he despertado un día y he dicho: y todo esto ¿para qué?