Si su trabajo implica la publicación de información, seguro que ha oído hablar del formato PDF. Si además es usted diseñador gráfico, maquetista, redactor, fotomecánico, impresor… , seguramente haya asistido no sólo a una evolución vertiginosa de su oficio sino que, además, llevará ya varios meses oyendo hablar de que el formato PDF de Adobe, como un tipo de archivo que promete solucionar todos los problemas a los que debe hacer frente cada día.

La promesa le habrá parecido realmente Interesante pero seguro que habrá desconfiado y pensado que algo así es demasiado bueno para ser cierto. Sin embargo, durante los últimos meses y coincidiendo con el inicio de la comercialización de Acrobat 4.0 y del lanzamiento de InDesign, el rumor acerca del PDF se habrá hecho más insistente por lo que, a buen seguro, ya se habrá planteado la necesidad de hacer las primeras pruebas.

A lo largo del presente artículo se tratará de mostrar cómo introducir el formato PDF en un flujo de trabajo de Artes Gráficas. También hay que dejar claro desde el primer momento, no obstante, que la promesa es ya una realidad, que el formato PDF es una de las mayores revoluciones en la publicación de información desde la aparición del PostScript. Sin embargo, para que el PDF se imponga en las Artes Gráficas aún hay algunas piedras en el camino, aunque los esfuerzos de Adobe por un lado y de terceras compañías, por otro, hacen que podamos mirar al futuro con gran optimismo.

¿Qué es el PDF?

PDF es un acrónimo para Formato de Documento Portátil (Portable Document Format). Ya en el nombre aclara bastante la idea subyacente: un formato de archivo digital que pueda ser trasladado de un ordenador a otro y visualizado correctamente sin necesidad ni de la aplicación que lo creó ni de los elementos que lo componen.

Desde una perspectiva más técnica, podríamos considerar al formato PDF como un “dialecto PostScript”, ya que el lenguaje de programación de Adobe es la base para la generación de la descripción de los contenidos (texto y gráficos) componentes de un documento PDF. Sin embargo, a diferencia del PostScript, el PDF no es un lenguaje de programación (todos los archivos PostScript son en realidad programas informáticos que al ejecutarlos dan lugar a una o más páginas) sino un formato de archivo; esta diferencia es básica para entender su gran flexibilidad ya que le permite, por un lado, una estructuración más rígida, y, por otro, la incorporación de nuevas características tales como la adición de sonidos, enlaces de hipertexto y un largo etcétera.

Hacia un flujo de trabajo basado en el PDF

Seguramente, incorporar este tipo de solución le lleve a plantearse algunas cuestiones. Por ejemplo, ¿cómo puede poner en funcionamiento un flujo de trabajo basado en PDF? Y este no es el único interrogante ya que una pregunta del tipo ¿y cuál es la otra cara de la moneda? le habrá venido con casi total seguridad a la cabeza. Pues bien, a continuación encontrará las respuestas a estos planteamientos.

La primera conclusión a la que se puede llegar es que el PDF cambia notablemente los flujos de trabajo desde la fase misma de la creación de contenidos. En este punto, el creador no variará sus hábitos; seguramente continuará utilizando múltiples y diversas aplicaciones para la generación de sus trabajos. Sin embargo, a la empresa de Artes Gráficas ya no le enviará el archivo original de la aplicación con la que realizó dicho trabajo, sino un archivo PDF.

Esta que aparentemente es una de las grandes ventajas del PDF, veremos que es la fase más delicada y compleja del proceso. La razón para dicha afirmación es que los errores cometidos en esta fase hacen que el resto del flujo de trabajo pueda llegar a ser, incluso, imposible.

La creación del PDF. Al meternos en la piel de un creativo, una vez oídas las ventajas del PDF, habremos salido rápidamente a nuestro proveedor de informática habitual para comprar una copia de Adobe Acrobat. Sin embargo, de vuelta en casa y una vez instalado el producto, comenzarán las dudas.

Acrobat no es un producto único sino un conjunto de aplicaciones compuesto por Acrobat Reader, Acrobat (anteriormente Acrobat Exchange), Acrobat Distiller y Acrobat Catalog, además de algunas “aplicaciones menores” como son Acrobat Capture, PDFWriter y PDFMaker, este último sólo disponible para la plataforma Windows.

De todas las posibles dudas, la primera será, con toda certeza, cómo crear un archivo PDF. La respuesta más obvia, sin embargo, será la incorrecta. Si se mira en el Selector, se verá que hay una nueva impresora llamada PDFWriter y, por tanto, tenderá a pensar que el realizar un PDF es tan fácil como imprimir a través de dicho controlador. Sin embargo, si bien el resultado será efectivamente un PDF, ese PDF no servirá para Artes Gráficas.

Es completamente cierto que el PDFWriter se pensó, desde un principio, como una herramienta para generar de una forma sencilla archivos PDF, pero no es menos cierto que esos PDF estaban pensados para su aplicación ofimática. Básicamente, el PDFWriter no hace sino una captura de pantalla avanzada. Cierto es que incluye la tipografía y que, aunque se realice una ampliación en pantalla, la calidad del texto seguirá siendo perfecta. Pero no es menos cierto que no sucederá lo mismo con los contenidos gráficos. Estos habrán perdido su validez e, incluso, en algunos casos ni siquiera serán una copia perfecta de lo que se veía en la pantalla anteriormente a la generación del PDF.

Dicho esto, el único camino para crear un PDF perfecto para Artes Gráficas es la aplicación Acrobat Distiller, y ésta exige la creación previa de un archivo PostScript. Por si esto no fuera poco, Acrobat Distiller se caracteriza por disponer de una gran cantidad de parámetros a configurar por el usuario, parámetros de los que depende la obtención de un PDF correcto para Artes Gráficas o uno totalmente incorrecto.

Cierto es que Adobe ha simplificado el uso del Distiller en la versión 4.0 al permitir tanto el uso de “arrastrar y soltar” como el guardar parámetros de configuración seleccionables. Sin embargo, aún continua siendo demasiado engorroso para el usuario, un usuario que sólo quiere hacer lo que ya está acostumbrado a hacer, esto es: imprimir.

Estas “limitaciones” han dado pie a la creación de nuevas aplicaciones o plug-in por parte de terceras empresas. A fin de simplificar la creación de los PDF, Acquired Knowledge, una empresa americana reputada por dar los cursos de formación del PostScript para la propia Adobe, ha creado una aplicación denominada EZ-PDF con la cual es posible definir impresoras de escritorio que, de una forma automática, llaman y configuran al Distiller sin necesidad de la intervención del usuario. Sumado esto al hecho de que dichas impresoras pueden ser exportadas y distribuidas, amén de que se pueden proteger contra modificación y de que añaden una nota al PDF con las características utilizadas para su generación, tenemos que EZ-PDF puede simplificar completamente el proceso de creación para el creador de contenidos, especialmente si es la fotomecánica la que le provee del perfil correcto.

Pero, si bien es cierto que EZ-PDF permite garantizar