Resulta curioso observar como tantos y tantos analistas son capaces de opinar sobre las causas que han  dado lugar a la situación actual de cualquier cosa. Ya se sabe, como dicen medio en broma los economistas, “la economía es la única ciencia que sirve para predecir el pasado”. Así, desde hace un par de meses, cuando Apple anuncio que tenía problemas (y todavía hoy), cientos de “opinadores profesionales” que dan en llamarse analistas, auscultan los problemas de la industria tecnológica y especulan sobre las causas de que se vendan menos Macintosh, menos PC, o menos de lo que sea.

Desde las páginas de Macworld, también hemos estado siguiendo de cerca esta situación y también hemos hecho nuestro papel de “opinadores profesionales”, relatando con todo el detalle (y con la objetividad que hemos podido) las circunstancias que han hecho que, tras tres años de emociones desatadas, portadas, reportajes y entrevistas a doble página en los medios más importantes de todo el mundo, el máximo responsable de que todavía queden máquinas con el logo de la manzana tenga que dar la cara y reconocer que las cosas no van bien. Como era de esperar, los que siempre son pesimistas se han apresurado a escribir un nuevo epitafio, y el resto de los analistas nos inundan con sus comentarios: que si el dólar está caro o que en EE.UU hay crisis por el “fiasco electoral” o que si es el petróleo, o el mercado, que está saturado ya de ordenadores personales y megahercios”.

Selección “natural”

La ventaja de que el mercado dé una “llamada de atención” de este tipo es que hace que haya una “selección natural forzosa” y que las empresas con menos capacidad de resistencia, menos innovadoras o con “menos dinero para dilapidar” vayan derechas a la quiebra. Tras el “boom” de Internet, a muchas empresas que han nacido de la fiebre inversora les toca entregar los balances y los números no perdonan. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que Apple esté en peligro. Se trata de una de las compañías que más puede presumir de su capacidad de innovación y resistencia en los momentos difíciles. Es más, por desgracia, lo que ha sido la perdición de Apple ha sido estar en ocasiones tan por delante la industria.

Apple saldrá de esta, pero está bien que salga un poco despeinada y menos altiva. A todos nos viene bien de vez en cuando una “cura de humildad” para ver que no somos infalibles. Si te equivocas, rectifica, no pasa nada. Es probable que, para cuando este leyendo estas líneas, Apple ya esté presentando o a punto de presentar nuevos productos, una nueva tecnología o cualquier otra sorpresa. Jobs ha demostrado que además de ser tenaz defendiendo sus ideas también es capaz de cambiar de dirección cuando es necesario.

Más allá del “hierro”

Hace un par de meses hicimos en esta misma página un repaso de algunos de los “problemas” que Apple debería resolver con respecto al “hierro” (el hardware). Las incógnitas en este sentido pueden ser más o menos importantes y uno se puede preguntar si los próximos iMac tendrán grabadoras CD-R o si lo próximos G4 tendrán procesadores más rápidos, pero lo que a uno le hace temblar (de emoción o de miedo) es la llegada de un sistema operativo que supone una ruptura definitiva con lo que venimos viendo desde hace tantos años.

Si Mac OS X tiene el éxito que todos esperamos, Apple puede tener en su mano una jugada muy importante para el futuro, pero si empiezan a surgir dudas, algunos pueden llegar al razonamiento de “puestos a cambiar, nos pasamos a Windows” y eso sí es algo que Apple no está en situación de afrontar. Antes de que Mac OS X esté instalado de fábrica en las máquinas de Apple, la compañía tiene que asegurarse de que no hay ninguna grieta y que el usuario (tanto el que llega de nuevo a la plataforma como el que lleva quince años) va a salir ganando.

La única receta está en hacerlo fácil y potente. Si los usuarios piden conservar el selector de aplicación, pónganselo o dejen que uno coloque el Dock en un lateral, si quieren tener las ventanas en el escritorio en modo pestaña (bendita característica) dejen que así sea, si necesitan compartir carpetas con usuarios PC, lleguen a un acuerdo con Thursby para incluir una versión de Dave… No basta con que los iconos “crezcan” se transparenten o den saltitos como por arte de magia, los usuarios Macintosh queremos trabajar olvidándonos de que estamos usando un “ordenador” y seguir teniendo razones de peso para pagar más por la máquina con la que trabajamos o nos entretenemos. Es cierto que es más fácil decirlo que hacerlo, pero si Apple lleva quince años haciendo el sistema operativo más elegante, potente y fácil de usar, no puede conformarse ahora con hacerlo tan sólo “el más bonito”.

Por suerte, los rumores que llegan a este respecto son bastante positivos y, al parecer, las betas avanzadas de Mac OS X que están en manos de los desarrolladores han madurado sensiblemente (algunos hablan de que es tres veces más rápida que la beta pública) y es posible que veamos alguna sorpresa grata para quienes estamos acostumbrados al Mac OS “tradicional”.