Entre las novedades de la versión 6 de ArchiCAD que los usuarios encontrarán en un primer contacto con el programa destacna las mejoras en StairMaker (para la creación de escaleras) y PlotMaker (software de maquetación y trazado).

En cuanto a los requerimientos que necesita el programa no son muy elevados ya que, aunque esta versión 6.0 no es compatible con los antiguos Mac de 68K, cualquier Power Macintosh será suficiente. La memoria que precisa es sólo 32 MB aunque se sugieren 64 MB o más y alrededor de 110 MB de espacio libre en disco duro. Como para cualquier otra aplicación gráfica la pantalla mínima aconsejable es de 17 pulgadas.

La idea de la que surge el programa es muy sencilla. En lugar de limitarse a buscar medios de representación gráfica de la Arquitectura, ArchiCAD incorpora elementos constructivos y herramientas que permiten realizar una copia virtual del edificio que sé esta proyectando, en todo su volumen y extensión. Una vez completado el edificio virtual, el arquitecto puede, mediante ArchiCAD, obtener diferentes vistas, del modelo 3D, de sus plantas, de sus secciones o de cualquier detalle del mismo, además de tener la opción de utilizar toda esta información como base de memorias y mediciones.

Considerando la cantidad de información que maneja el programa, una de sus grandes ventajas son los archivos relativamente pequeños con los que trabaja y la posibilidad de escoger entre varias opciones la forma de guardar el trabajo. Las visualizaciones de las ventanas 3-D pueden guardarse en formatos de archivo imagen como objetos 2-D, así como la planta se puede guardar como un dibujo, excluyendo la información en tres dimensiones.

La filosofía de ArchiCAD. Si en los programas de dibujo asistido por ordenador convencionales, como AutoCAD, la herramienta fundamental para operar es la línea, en ArchiCAD es el muro, representado en planta por dos simples líneas, o como muros compuestos, pudiendo seleccionar infinidad de combinaciones constructivas, representadas mediante líneas y tramas. Este muro, desde el primer instante de ser originado, ya posee cualidades tales como altura, grosor, materiales, además de su estricta forma. Por lo tanto, además de su representación en planta en la ventana principal de ArchiCAD, podemos obtener vistas del mismo en la ventana 3-D o alzados y secciones en la ventana correspondiente. Por tanto con ArchiCAD no se trata de ir dibujando, sino de ir construyendo. La construcción del edificio virtual se realiza fundamentalmente en la ventana principal, que es la de planta. Toda esta información se actualiza automáticamente, si se modifica algún parámetro del elemento constructivo, en todas sus posibles representaciones.

Si el muro es en realidad un muro virtual, también lo son el resto de los elementos constructivos, como puertas y ventanas, pilares, cubiertas inclinadas, forjados, etc. Para situarlos en planta, tan sólo es necesario seleccionar la herramienta y hacer clic con el ratón. Nada en ArchiCAD parece oponerse a este manejo tan sencillo. Cabría imaginar que el programa, tras el clic del ratón con el que colocamos una puerta, por ejemplo, nos sometiera a infinidad de preguntas acerca de cómo es ésta, su altura, anchura, material de hoja, marco, etc. Sin embargo no es así. ArchiCAD trabaja con la mínima información por omisión. El usuario es quien debe abrir el cuadro de diálogo de los elementos para ajustar sus extensos parámetros. Si no necesita ajustar ningún dato, ArchiCAD incorporará los parámetros del último elemento utilizado.

Es aquí quizá donde descubrimos el lado menos práctico y que puede llegar a ser tedioso, excesivo, y a veces imposible, definir todos los elementos de un edificio, aunque sea para obtener una sencilla representación del mismo. Es como si el programa te exigiera un absoluto control, como si hubiera que comenzar desde el final y es que trabajar con ArchiCAD exige un elevado rigor proyectual.

Una vez se tiene el edificio definido, se pueden generar vistas en tres dimensiones. El sistema es lento en procesar tanta información parametrizada pero extremadamente rápido en la construcción del edificio virtual. Contando con un buen equipo, podrá tener una vista 3-D efectista rápidamente en comparación con otros programas. Además, la versión 6.0 incorpora una barra de navegación 3-D muy útil que permite mover, alargar, eliminar, etc., elementos constructivos en la propia vista tridimensional y proporciona la posibilidad de “moverse” en tiempo real alrededor del modelo para obtener el punto de vista deseado.

Un punto a mejorar es el accesorio de maquetación Plotmaker, indispensable para reunir varios dibujos, imágenes, textos, etc., y componerlos para después plotearlos. Resulta imprescindible, pues el concepto del programa no permite componer planos con dibujos a diferentes escalas en un mismo archivo. Aunque los archivos de ArchiCAD son fácilmente exportables a PlotMaker.

Conclusión

A pesar de todo, parece ser que ArchiCAD es la filosofía de CAD para arquitectos del futuro, como prueba el hecho de que cada vez es más imitado. En cuanto a gráficos, color, imágenes, tramas, etc., está a años luz de sus competidores de CAD no específicos para arquitectura.

No hay ningún programa externo que lea documentos de ArchiCAD, mientras que los DWG se imponen, no por operativos, pero sí por ampliamente difundidos y exportables. Si ArchiCAD optara por una apertura del programa, seguramente acabaría imponiéndose a sus competidores, lo que impulsaría la creación de bibliotecas de objetos, accesorios y aplicaciones externas. Dado su elevado coste y la necesidad de una llave de protección, ArchiCAD sigue siendo en España un programa de uso minoritario y altamente profesionalizado –Carlos García y Pilar Rivera

CALIFICACIÓN: ****/8,3 LO MEJOR: La potencia de las herramientas de 3D. Idioma español. LO PEOR: Precio y necesidad de llave. FABRICANTE: Graphisoft. DISTRIBUIDOR: TSI. Entenza, 61. 08015 Barcelona Tel.: 902 11 70 11. Web: www.tsi.es. PRECIO: 595.000 PTA + IVA (3.579,21 EUR).