Son más pequeños que cualquier portátil, permiten editar textos, trabajar con bases de datos, reproducir películas o ver fotografías, enviar y recibir correo electrónico o navegar por la Web, gestionar los contactos, gestionar las citas y tareas con la máxima eficacia y, por supuesto, jugar.

Además, se pueden conectar al puerto USB del Mac para instalar nuevas aplicaciones, realizar copias de seguridad de los datos almacenados en el PDA y también para sincronizar la información de aplicaciones como FileMaker Pro, Outlook o Eudora; o las citas, tareas, anotaciones y contactos que se hayan creado en la aplicación de gestión del dispositivo para Mac OS (Palm Desktop). Y también se puede intercambiar información (contactos, notas) o aplicaciones con otros usuarios de PDA mediante el puerto de infrarrojos incorporado.

Aunque las anteriormente apuntadas son las funciones más clásicas desde que aparecieron los primeros modelos de estos dispositivos de mano, con el paso del tiempo han crecido en capacidades y posibilidades de expansión y se les puede conectar módulos GPS, cámaras fotográficas o reproductores MP3. Pero no sólo ha mejorado el hardware. Actualmente existen más de 9.000 aplicaciones para estos ordenadores de bolsillo, muchas de ellas de dominio público o gratuitas, entre las que se encuentran verdaderas joyas .

Por otra parte, los precios de estos dispositivos han bajado considerablemente en comparación con el que tenían los primeros modelos y ahora puede adquirir una de estas pequeñas maravillas por poco más de 35.000 PTA (270 EUR). Si tiene pensado comprar uno, en este artículo encontrará información sobre los modelos más altos de gama de ambos fabricantes: el Visor Prism y el m505, ambos basados en un procesador Dragonball de Motorola a una velocidad de 33 MHz, y con un precio aproximado de 111.000 PTA en el Handspring visor y de 113.190 para el Palm m505.

¿Debería comprarse un PDA?

Bien, digamos que son igual de útiles que un teléfono móvil, un reproductor MP3 o cualquier otro periférico de su Mac. En definitiva, es más o menos útil en función de cuáles sean las necesidades de cada uno. No obstante, para determinar el grado de “utilidad” que tendría un PDA en su caso, haga las siguientes comprobaciones:

Ya utiliza agendas “analógicas”. Mire a su alrededor y compruebe si entre las pertenencias que acarrea de un lado a otro se encuentra una agenda de papel (o un pequeño cuaderno para estas funciones). Si es así, no gaste más dinero en recambios o en preparar su agenda de papel con su impresora personal y compre un PDA para gestionar estos mismos datos con mayor eficacia y con la ayuda de su Mac.

No se sienta perdido. Con los PDA tampoco necesitará comprar un nuevo diccionario cada vez que viaje al extranjero, ya que hay disponibles múltiples diccionarios para estos dispositivos, así como calculadoras de divisas, medidas y pesos. También existen mapas, guías de transporte para PDA, y ampliaciones hardware que le evitarán pasar por la oficina de información cuando llegue a un nuevo país.

Información constante. Es un buen hábito leer cada mañana las noticias y recibir la última información disponible de sus temas de interés. Puede conectarse a Internet con el Mac para ello o bien conectar el PDA al Mac para descargar al dispositivo las páginas Web a las que suela acceder y consultarlas en el trayecto desde su casa a la oficina. También puede conectar el PDA a su teléfono móvil GSM para navegar por Internet desde cualquier lugar y recibir y enviar mensajes de correo electrónico.

Además, si el uso de bases de datos es un aspecto importante de su trabajo (mantenimiento de pedidos, artículos, etc.), podrá hacerlo en el PDA y actualizar posteriormente los nuevos registros con su base de datos para Mac.

Adiós a los “papelitos”. Un recorte de papel para sus cuentas de correo, otro en el que apunta la próxima revisión del coche, facturas de transporte, comidas, tarjetas de visita de nuevos contactos… El PDA puede almacenar esta información y, lo más importante, le permitirá gestionarla en el propio dispositivo y también le evitará volver a escribirla en sus aplicaciones de gestión en el Mac.

No tiene GameBoy. Bueno, es la parte “menos seria” del asunto. Pero si las citas no son muy puntuales o las esperas son muy aburridas en los aeropuertos o en las estaciones de tren, puede sacar su PDA del bolsillo y echar una buena partida al rompemuros, comecocos, el clásico matamarcianos o algo más serio y sesudo como una buena partida de ajedrez.

Funcionamiento de los PDA Palm OS

PDA, asistentes personales, ordenadores de bolsillo, de mano. Como puede ver, hay múltiples términos para referirse a lo mismo. Un ordenador que cabe en la palma de la mano y que, sin llegar a ofrecer las mismas prestaciones que un portátil, permite realizar muchas de sus funciones.

Estos dispositivos no tienen teclado o cursor para introducir información, ejecutar las aplicaciones o acceder a sus menús. En vez de ello se utiliza un lapicero o buril, generalmente de plástico, con el que se puede hacer las mismas funciones que con el apuntador de el ratón y en vez de hacer clic se hace “tap”, acción que consiste en seleccionar directamente sobre la pantalla del PDA cualquier elemento.

El lápiz también se utiliza para introducir datos mediante un sistema de escritura denominado grafitti, para lo que se utiliza una zona reservada en la parte inferior de la pantalla dividida en dos secciones para el reconocimiento de letras y números y símbolos respectivamente. Y al igual que con el ratón, también se puede utilizar el lápiz para indicar el punto de inserción del cursor, seleccionar texto o navegar por la interfaz gráfica del sistema operativo Palm OS.

El sistema de reconocimiento Graffiti es bastante sencillo de aprender, por lo menos el trazado del abecedario y los números, y a los pocos minutos de tener un PDA de Palm o de Handspring ya se puede introducir texto con bastante soltura. Los símbolos especiales, signos de interrogación y las letras acentuadas exigen algo más de práctica, pero en estos casos se puede acceder a unos teclados en pantalla para seleccionar el carácter “problemático” (el fabricante también suministra una pegatina que se puede poner en la parte interior de la tapa del PDA para consultar la grafía de los caracteres en cualquier momento sin tener que acceder a las ayudas por software).

Estos PDA también incluyen una serie de botones y accesos directos para las aplicaciones de uso más frecuente sin necesidad de utilizar el lápiz; por ejemplo para consultar el calendario (citas), agenda de contactos, tareas o el bloc de notas. Y aunque por omisión estas son las asignaciones de los botones se pueden cambiar por cualquier otra; por ejemplo, apagar el PDA al arrastrar el lápiz desde la zona de reconocimiento de escritura hasta la parte superior de la pantalla.

Para la conexión con el ordenador se puede utilizar la base suministrada (denominada Cradle) o el puerto de infrarrojos. Por lo que respecta a la base, hasta hace poco, las de los PDA de Palm utilizaban conexión serie, por lo que era necesario especificar en el momento de la compra el cambio de la misma por la equivalente USB o bien adquirir el Kit de conexión USB, un cable que se enchufa directamente desde el conector