Pese al revés sufrido cuando Apple decidió adquirir NeXT y utilizar su software como base para el futuro del Macintosh en lugar de la opción BeOS, la empresa liderada por Jean-Louis Gasse, ex-director de márketing de la compañía de la manzana, no se ha dado por rendida y continua trabajando en nuevas versiones de su afamado, aunque poco implantado, sistema operativo.

La versión 4.5 que ha aparecido recientemente, aunque no constituye un salto numérico de primer orden, sí que marca algunas diferencias en la orientación de este sistema operativo. Quizá lo más destacable es, desgraciadamente, que muchas de las mejoras que incorpora están destinadas a la plataforma Intel.

Primera impresión. El usuario de Macintosh que se enfrenta por primera vez al BeOS puede quedar algo desconcertado. La barra de menús existente en la parte superior de la pantalla del Mac OS ha desaparecido, y tampoco existe en la parte inferior una barra de tareas al estilo de Windows 95/98. Lo único que inicialmente ocupa la pantalla es un grupo de iconos en la parte superior y una pequeña ventana, denominada Tracker, que contiene la hora y la lista de aplicaciones activas. En cierta medida una ventana similar al menú de aplicaciones del Mac OS cuando se despliega y separa de la barra de menús.

En el grupo de iconos que se muestra se encuentra una papelera y el icono del disco en el que está instalado el BeOS, siendo la navegación por este disco similar a la del Mac OS; es decir, abriendo las carpetas con doble clic, pudiendo arrastrar las ventanas por la pantalla y modificando su tamaño con el ratón, etc. Pero si se inserta un disquete, la similitud desaparece. El icono de este disquete no aparece automáticamente en pantalla, sino que es necesario acudir al menú del sistema pulsando Control y haciendo clic con el ratón en cualquier parte del escritorio no ocupada por ventanas o iconos, elegir la opción Mount y de la lista que aparece seleccionar floppy. Este proceso de montado es típico de entornos Unix, pero resulta automático en Mac OS y Windows, y parece extraño que los diseñadores de BeOS no hayan optado por eliminar el paso manual, ya que el hardware se lo permite.

Con el mismo menú es posible hacer que las particiones Mac OS de su ordenador aparezcan en su escritorio y pueda leerlas y escribirlas, aunque las aplicaciones para Mac OS no funcionan en BeOS. Al usar esta característica con un disco particionado con las utilidades de Silverlightning y en el que se había había instalado el formato HFS+, cuando se intentó abrirlo para ver su contenido una vez montado, el sistema se congeló totalmente y hubo que reiniciar el ordenador para poder sacarlo de este estado. Un fallo bastante grave para un sistema que se presenta como más seguro y estable debido al soporte de multitarea preemptiva y protección de memoria, ya que si se produce un fallo, éste no debería afectar a todo el sistema.

Pese a las diferencias con Mac OS, no resulta difícil acostumbrarse al uso del entorno y en pocos minutos se le puede estar manejando con soltura. La ausencia de una barra de menús y de una barra de tareas dificulta algo el trabajo, ya que para acceder a las aplicaciones hay que abrir las carpetas correspondientes hasta encontrar el icono del programa.

Una característica del entorno gráfico, adoptada de X-Windows, es la existencia de escritorios virtuales. Además del área de trabajo visible, es posible crear otras adicionales (hasta 32) que actúan como escritorios separados y a los que se puede acceder con el panel Workspaces.

El funcionamiento en general del sistema se puede calificar de muy bueno, incluso ejecutando aplicaciones que consumen grandes recursos del procesador y de memoria. Por ejemplo, en el caso del simulador de vuelo, la velocidad es excelente, respondiendo sin esperas a las acciones del usuario.

Entorno de texto. Una de estas aplicaciones recibe el nombre de Terminal y si se ejecuta crea una ventana que con el mensaje de “Welcome to the BeOS Shell” crea un entorno de texto para que el usuario ejecute comandos con el teclado como sucede en DOS o en Unix. Si se trabaja un poco en este entorno se descubre que es muy similar a nivel de comandos al shell de Unix, aunque BeOS no sea Unix, y tiene una estructura de directorios similar, incluyendo /bin, /dev, /var, etc, por lo que las personas habituadas al manejo del shell de Unix no tendrán ningún problema en adaptarse a este entorno.

La similitud con el entorno Unix va más allá y permite que muchas aplicaciones escritas en C para las diversas versiones Unix del mercado puedan recompilarse fácilmente con el compilador que se incluye en BeOS, aunque si estas aplicaciones hacen uso de recursos específicos de Unix o de determinadas librerías es posible que la traducción requiera bastante trabajo de modificación del código para funcionar.

Conclusión

La principal duda que pueden tener muchas personas es saber qué les puede ofrecer BeOS a ellos. Para la gran mayoría de los usuarios la respuesta es nada. Este sistema operativo ofrece, y ha ofrecido desde hace tiempo, dos elementos ausentes del Mac OS y que constituyen el principal Talón de Aquiles del sistema de Apple, en vías de resolución con la aparición de Mac OS X: multitarea preemptiva, que se traduce en una mejor respuesta a las operaciones del usuario y mejor funcionamiento de las aplicaciones en segundo plano y protección de memoria. Pero el coste a pagar por estos beneficios es muy elevado. Aunque hay un interesante catálogo de programas de terceras partes (www.beware.com), estas son extremadamente escasas si se las compara con las existentes para Mac OS, además de la inestabilidad en el soporte de dispositivos USB por parte del BeOS.

CALIFICACIÓN: ***/6,0 LO MEJOR: Entorno multitarea rápido y seguro, manejo agradable, optimizado para multimedia. LO PEOR: Incompatibilidad con Mac OS y otros sistemas, ausencia de catálogo de aplicaciones. FABRICANTE: Be Inc. DISTRIBUIDOR: Be Inc. Web: www.be.com. PRECIO: precio de introducción: 69,95 dólares.