La compra de una cámara de vídeo digital o dispositivo A/V FireWire no son la única opción para disfrutar de programas de edición de vídeo como iMovie, Premiere o FinalCut Pro, especialmente si en su día ya hizo una inversión considerable en dispositivos de vídeo analógicos o si su economía no se lo permite. Para estos casos existen en la actualidad una serie de interfaces externas que proporcionan una serie de conexiones analógicas para la entrada y salida de vídeo y audio. Este es el caso del producto analizado en este primer contacto.

Al igual que el Hollywood DV Bridge, el Canopus ADVC-100 es una interfaz externa que en unas dimensiones bastante reducidas (14,6 x 12 x 3 cm) y muy ligero, incorpora en su cara frontal dos entradas de vídeo analógicas S-Video y Compuesta, dos conectores RCA hembra para la entrada de audio y una toma FireWire de entrada y salida. En la parte posterior del aparato ofrece un segundo conector FireWire, así como las respectivas salidas analógicas como conector S-Video, compuesto, dos tomas RCA para la salida de audio, una entrada de audio en formato minijack estéreo, y el conector para la fuente de alimentación externa.

Junto con la interfaz el fabricante también proporciona un cable FireWire, un cable adaptador S-Video/Compuesto y el manual de instrucciones, aunque no es necesaria su lectura para configurar y hacer funcionar el producto en cuestión de segundos. Tan sencillo como conectar el cable FireWire desde el ADVC-100 al Mac… y configurar unos cuantos microinterruptores situados en la base de la caja. Con ellos se puede cambiar el modo de funcionamiento entre NTSC o PAL, conmutar entre audio bloqueado o desbloqueado, o el modo de selección de entrada entre analógico y digital (por ejemplo, conectar un equipo DV al ADVC-100), aspecto que también se puede elegir manualmente una vez que se ha encendido el producto.

Por lo que respecta al software, no es necesario que instale nada en el Mac para que reconozca automáticamente el dispositivo. El panel de control Sonido le permitirá seleccionar una de las múltiples opciones para la entrada de audio (cuatro canales mezclados, canales de 16 bits a 48 kHz, o canales de 12 bits a 32 kHz, etc.) en el caso de que quiera seleccionar este dispositivo como fuente de digitalización desde cualquier aplicación de edición de sonido, y el programa iMovie, ya sea desde Mac OS X o desde el sistema clásico, lo reconocerá como si tuviese conectada al ordenador una cámara de vídeo DV. Evidentemente, en iMovie no se pueden utilizar los controles de transporte de este programa pero sí capturar el vídeo y el audio procedente de una fuente analógica, y también volver a volcarlo de nuevo hacia la cámara o un magnetoscopio una vez que se haya completado el montaje de la película, solucionando así la captura y volcado a la máxima resolución PAL.

Por otra parte, la calidad de digitalización que se obtiene depende de la propia calidad del dispositivo que se utilice como fuente de vídeo, aunque como pudimos comprobar durante las pruebas no iguala a la conseguida cuando se transfiere vídeo directamente desde una cámara o magnetoscopio DV; partiendo de una señal compuesta los colores de las imágenes aparecen más lavados, y también es fácil que en los fotogramas aparezcan una finas líneas horizontales y otros defectos.

En nuestras pruebas también pudimos comprobar que no se puede esperar la perfección en cuanto a la cantidad de fotogramas capturados, pues en dicho apartado no se logran los 25 fps reales, aunque tampoco resulta demasiado evidente cuando se reproduce el clip importado desde la línea de tiempo. Eso sí, aunque no se trate de una captura a 25 fps también pudimos comprobar que se mantiene correctamente el sincronismo entre audio y vídeo (prueba realizada con una captura de 20 minutos sin interrupciones).

Conclusión

Vaya por delante que Canopus ADVC-100 no es la panacea por lo que se refiere a las cuestiones de calidad de imagen en el caso que desee volcar posteriormente la edición de nuevo a cinta para su visionado en un televisor; pero si tiene pensado trabajar con menos resolución (por ejemplo 320 x 240 píxeles o menos) y también velocidad de reproducción, la mayoría de los defectos iniciales quedarán atenuados considerablemente con excepción del color.

En definitiva, si quiere digitalizar vídeo en formato PAL desde una fuente analógica con una velocidad de “casi” 25 fotogramas por segundo este dispositivo es una solución bastante recomendable. Además, su tamaño también hace que se trate de una solución portátil para acompañar al iBook o al PowerBook en sus desplazamientos.

Canopus ADVC-100

---------------------------

Calificación: ****/8,0

Lo mejor: Sencillez de configuración y manejo. Tamaño. Precio.

Lo peor: Fuente de alimentación externa. Después de un periodo prolongado de uso se calienta excesivamente.

Fabricante: Canopus

Distribuidor: NRD Multimedia. Caspe, 79. 08013 Barcelona. Tel.: 93 246 92 00. Web: www.nrd.es.

Precio: 420 EUR + IVA.