El iMac no es un juguete

Por todos es sabido que los Mac fueron tratados como “ordenadores para niños” antes de que Billy y sus ventanas hicieran aparición en el mundo del PC. A veces incluso se trataba despectivamente a los usuarios tradicionales de Mac diciendo que “claro, como no tienen ni idea de utilizar un ordenador usan Mac, y nosotros los profesionales utilizamos ordenadores difíciles de manejar, que es más fardón”. Esto perduró incluso después de la aparición de Windows 95, aunque ayudó que el mencionado sistema operativo siguiese siendo mucho más difícil de configurar y manejar que el Mac OS.

Después de estos amargos recuerdos, me da la sensación de que un fenómeno parecido al anterior puede estar gestándose en la sociedad “PC Compatible” española. Ahora los Mac son todos de colores y transparentes, incluso se avecina un sistema operativo también de colores y transparencias. Además el iMac se anuncia como una máquina inmejorable para jugar, y asequible para el entorno familiar. Pero hay que tener cuidado porque el iMac no es un juguete. A tu hijo de cinco años es mejor regalarle un Furby que un iMac. Si no ya me dirás qué puede hacer el pobre cuando tenga que apañárselas con un conflicto de extensiones. Otra cosa es que el cabeza de familia compre un iMac para él, y deje al niño jugar de vez en cuando con cualquiera de los juegos educativos que hay en el mercado. Y si no funciona el asunto de los juegos educativos, hágame caso, cómprele un Furby (que sí es un juguete).

Una pequeña rectificación por parte de Apple para evitar la confusión fue el cambiar el color de los Power Mac de gama alta, pasando por el azul y blanco transparente a un gris sobrio y aburrido. A mi me gustaba más el aspecto de los “G3 pitufos”, pero se ve que la gente piensa que si no es gris, aburrido y difícil de manejar, no es profesional. Lo mismo sucede con el iBook, que incluso hay gente que no se lo compraría sólo por el hecho de que es de colores, aunque el precio le parezca muy razonable. Esta manera de pensar me recuerda el anuncio del primer Mac (el 1984), y creo que deja un tufillo como de intolerancia. Da la impresión de que si vas a una entrevista de trabajo con un iBook, por muy bueno que sea tu currículum no te van a elegir, porque tu ordenador no es serio. Pero esto no es así, y la verdadera impresión que causa el iBook cuando alguien lo ve es admiración y... envidia.

Jorge Salvador Caffarena

Vía Internet

El descubrimiento de un nuevo mundo

Hola amigos, soy una de esas usuarias que siempre han utilizado la informática desde un punto de vista práctico. Sin embargo pertenezco al grupo de sufridores que han convivido durante años con MS-DOS y para los que la llegada de Windows fue un gran descubrimiento, como un rayo de luz en nuestras vidas. Por medio de ciertas amistades, siempre he tenido la tentación de pasarme al mundo de los Macintosh, pero nunca me había decidido. No obstante, la aparición de los iMac, iBook y demás equipos espectaculares de Apple, hizo que me decidiera, hace unas semanas, a probar de una vez por todas el sistema que según todos era el que mejor me encajaba. Mis amistades me recomendaron una serie de tiendas de Madrid.

Los inicios fueron un pelín frustrantes: me extrañó la dificultad de poder probar o por lo menos ver, toda la gama de productos Macintosh y así poder decidirme; no vi en esos centros la oferta de software ni de periferia que según me decían había para Mac y realmente pensé que más vale malo conocido que bueno por conocer. Decidí hacer un último intento en la que me dijeron es la mejor tienda de Apple en Madrid: K-tuin. Esto sí fue otra historia: la tienda en sí me pareció espectacular, espaciosa, práctica, con todos los Macintosh para probar, con oferta de programas, juegos, software cultural, periféricos… Pero lo que más me llamó la atención fue el personal. Las dos personas que me atendieron realmente hicieron que me sintiera a gusto y sobre todo segura de que podía comprar por su asesoramiento. Una vez me hubieron explicado perfectamente toda la gama de productos, me permitieron probar los equipos que quise. Os aseguro que he que mordido la manzana y me he quedado prendada, con los Mac y con K-tuin. Así que me siento orgullosa de formar parte de una vez por todas de la comunidad Mac y por supuesto de poder ser una lectora más de vuestra fantástica publicación. Saludos

Cristina López Martínez

Alcobendas, Madrid

Frustración

El pasado 27 de enero compré un iMac DV en la Fnac de Madrid a pesar de que ya tengo un portátil Duo con su Duo Dock y un Performa 575. O sea, que ya he acumulado tres ordenadores en mi casa, a pesar de que vivo solo. ¿Por qué lo he hecho, si no soy rico? Porque soy un maquero. Porque admiro los productos Apple. Porque quería lo último de lo último en Mac. Es por ello que me quedé absolutamente chafado al abrir la caja y comprobar que el sistema operativo de mi nuevo Tangerine era el 8.6 y no el 9.0, disponible desde el 5 de octubre. Bye, bye Sherlock 2. Adiós llavero. Adieu contraseña por voz. ¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué me han estropeado un momento tan mágico como es el de instalar un nuevo Mac? Ahora tengo que rellenar varios formularios, fotocopiar facturas, enviarlas a Irlanda, pagar más de 3.000 pesetas y esperar hasta dos meses para que manden el sistema operativo que siempre debió estar instalado en mi nuevo ordenador. Muy mal, Apple. Muy mal. Así no se trata a los viejos maqueros.

Emiliano González

Vía Internet