Con ColorSync y las herramientas para crear o editar los perfiles ICC de los dispositivos de entrada y salida que tenga conectados al Mac evitará que le devuelvan los trabajos porque el color no se corresponda con el solicitado por sus clientes.

Haga una prueba sencilla: cree dos documentos en Photoshop. Uno con el fondo de color verde, el segundo con el fondo de color rojo y un anillo de color gris neutro en el interior de ambos. ¿De qué color ve el anillo gris en ambos casos? Seguramente en el documento con el fondo verde le parecerá ver una dominante rojiza en el anillo mientras que en el segundo documento la dominante será verde. Como puede comprobar, la forma en la que percibimos los colores depende de varias cosas, y en este pequeño ejemplo sólo hemos visto una de ellas.

Ahora multiplique las variaciones que tendrían esas mismas imágenes si en primer lugar se digitalizasen con diferentes escáneres, se viesen en monitores de distintas características, se realizaran los ajustes de color bajo los criterios que se creyeran oportunos y se obtuviesen unas salidas impresas con una impresora doméstica de inyección de tinta o una láser color CMYK.

Un poco de teoría

En un proceso típico se trabaja con el color en diferentes dispositivos de entrada y de salida: escáneres, monitores, impresoras de referencia y sistemas para obtener pruebas de color; y en una primera división se pueden clasificar dichos periféricos en función de cómo generan el color: aditivos y sustractivos.

A grandes rasgos, en los dispositivos que utilizan colores aditivos se parte del negro o ausencia de color y se utiliza un emisor de luz para generarlo. Esto es lo que sucede en los televisores, monitores o proyectores. La suma del máximo valor por cada uno de sus colores primarios (Rojo, Verde y Azul; RVA) dan como resultado el color blanco. En los dispositivos que se basan en el sistema sustractivo sucede justamente lo contrario. El color de partida es el del soporte utilizado (por ejemplo el color del papel) y por lo general se utilizan tres tipos de pigmentos o tintas cuya mezcla en diferentes proporciones forma el color. En este caso, el color negro se obtiene con la mezcla del máximo porcentaje de los tres pigmentos.

Espacios de color o modelos de color. Consiste en la forma en que se describe el color. Según lo visto existen dos modelos de color: RGB (RVA) y CMY(K). Pero existen muchas otras: sRGB, HSV, LAB, XYZ, etc. y, lo que complica las cosas, cada uno de estos espacios de color tiene un gamut distinto, entendiendo como tal la cantidad de colores que puede representar cada uno de los espacios de color. Para empeorar la situación, también existen diferencias de gamut entre dispositivos que trabajan con un mismo espacio de color debido a sus características inherentes, y esto es lo que explica que un mismo color se vea de distinto modo en dos monitores diferentes: diferencias en los fósforos utilizados, desgaste del tubo, etc.

Y si eso ocurre entre dispositivos que utilizan un mismo espacio de color, las diferencias se acentúan al intentar reproducir los colores de un espacio de color en otro distinto, por ejemplo al imprimir en un impresora CMYK la imagen digitalizada con un escáner, pues en el espacio de color RGB se pueden utilizar colores imposibles de reproducir en CMYK. Y viceversa, al editar una imagen CMYK en un monitor RGB, éste no interpretará correctamente algunos colores y los cambios que se hagan desvirtuarán el color original.

Ordenar los colores

Por tanto, ¿cuál es el mejor espacio de color para no perder información por el camino? La Commission Internationale d’Eclairage (CIE), propuso un sistema mediante el cual se especificaba el color en términos de la percepción humana y no de componentes definibles matemáticamente. El espacio Lab se centra en el problema de la variación en la reproducción del color como consecuencia del uso de diferentes dispositivos y está especialmente diseñado para ser independiente de éste. Se basa en una luminancia o componente de luminosidad “L” y en dos componentes cromáticos. También, se trata del espacio de color independiente más completo al englobar toda la gama cromática que se puede representar con los espacios de color o dispositivos RVA y CMYK y es el más recomendable a la hora de convertir los colores de un espacio de color a otro.

En 1993 ocho compañías (entre ellas Adobe, Agfa-Gevaert, Apple, Eastman Kodak, Microsoft y Sun Microsystems) fundaron el Consorcio Internacional del Color (ICC) con el propósito de poner orden en los colores que se podían reproducir con cada dispositivo, con unas condiciones de medición estándar, mediante un sistema con el que cada uno de ellos pudiese indicar exactamente no sólo en qué espacio de color trabajaba sino qué colores podían reproducir, ya fuese de entrada o de salida. Para completar la solución también sentaron las bases para estandarizar y promover un sistema de gestión de color abierto e independiente de la plataforma. El fruto de esta colaboración fue el desarrollo de las epecificaciones para los perfiles ICC y la llegada de ColorSync como arquitectura de concordancia de color a Mac OS.

La etiqueta del color. Los perfiles ofrecen a los sistemas de gestión de color (como ColorSync) la información necesaria para convertir los colores entre los espacios de color nativos de los dispositivos y los espacios de color independientes, como CIELAB o CIEXYZ.

La especificación divide a los dispositivos de color en tres categorías principales: dispositivos de entrada, dispositivos de visualización y dispositivos de salida; y para cada una de estas categorías existen modelos de conversión que se encargan de “traducir” los colores, por ejemplo desde un dispositivo de entrada a uno de salida, procurando mantener la mayor proximidad con respecto al original.

La especificación también describe la convención para incrustar o embeber los perfiles en documentos gráficos y fotográficos. Los perfiles embebidos permiten enviar los documentos a otros usuarios, incluso de otras plataformas, sin preocuparse de que tengan el perfil necesario para ver correctamente los colores originales o para saber cómo deben interpretarse en el caso de cambiar a otro espacio de color. Mac OS y varias aplicaciones de terceras partes permiten crear nuevos perfiles de color para los dispositivos conectados al Mac, y también existen utilidades exclusivas de terceras partes que permite editar perfiles ya existentes para modificar, por ejemplo los valores de generación de negro (UCR y GCR).

Gestión de color: con ColorSync o sin él

ColorSync instala por omisión una serie de perfiles genéricos para cada una de estas categorías pero conviene cambiarlos por los que se correspondan con los dispositivos que se estén utilizando. Por otra parte, con la versión 2.6 se introdujo la capacidad para incrustar automáticamente perfiles en los documentos por cada uno de los espacios de color: CMYK, RGB, escala de grises y LAB y, en este caso, también conviene sustituir los espacios genéricos utilizados por omisión por los que haya creado o haya proporcionado su servicio de preimpresión.

Por otra parte, para que el color sea fiable también es necesario calibrar o caracterizar el color de los dispositivos utilizados en el flujo de trabajo. En un monitor de tubo de rayos catódicos (CRT) existen variaciones en la representación del color con el paso del tiempo, al igual que sucede con el desgaste