Probablemente no lo sepas, pero uno de los términos más tristemente famoso de Internet, “spam”, toma su nombre de unas conservas de cerdo que se vendían tiempo ha en Estados Unidos y que dieron su nombre por razones bastante curiosas al correo comercial basura. Si quieres conocer estas razones y sabes inglés, en la página www.templetons.com/brad/spamterm descubrirás la curiosa relación entre la carne de cerdo, los Monty Python y el correo basura.

Una vez entendido este porqué, lo primero que me viene a la cabeza es españolizar el término. Creo que la Real Academia de la Lengua debería proponer que se sustituyera “spam” por la palabra “mortadela”, aunque realmente no le haría justicia a la mortadela, que tantas meriendas me dio en mi juventud, mientras que el spam sólo me proporciona dolores de cabeza, pérdidas de tiempo y algún disgusto. El último ha sido, además, desagradable. Al igual que muchos otros usuarios del programa Mail incluido en el sistema operativo, hago uso del filtro automático de correo basura, que me transfiere este tipo de correos directamente a la carpeta de correo no deseado y luego a la papelera.

Ya había tenido algún aviso de que mi confianza ciega (y nunca mejor dicho ciega, ya que nunca miraba la carpeta de correo no deseado) en esta selección automática podía darme problemas. Por ejemplo cuando he registrado un programa shareware, el mensaje de confirmación del pago con el número de serie de activación había sido filtrado a la papelera. Lo que pasa es que en este caso estaba esperando el mensaje y miré en la carpeta de spam, logrando recuperar el mensaje a tiempo, en cierto modo igual que la chica es salvada en el último momento de la sierra de madera en las películas antiguas.

Lo que no esperaba, porque no recordaba cuando caducaba, eran los mensajes de la empresa registradora de dominios en la que tenía contratado un dominio personal. Los mensajes de la citada empresa avisándome de que mi dominio iba a caducar llegaron, fueron filtrados y murieron de forma sangrienta en la sierra virtual. Así hasta que un día descubrí que me había quedado sin dominio.

Ahora mismo estoy ejecutando dos tareas, por un lado compruebo diariamente a ver cuando el dominio vuelve a estar disponible para volver a contratarlo (cuando caducan hay un periodo de carencia en el que no se puede contratar ni por el mismo usuario ni por otro) y en segundo lugar todos los mensajes, ya sean spam o mortadela o correos normales, van a mi carpeta de entrada y soy yo el que los filtra, aunque para ello me ayude del bonito color marrón que me indica que el sistema cree que ese mensaje es basura.

Se habla mucho de los virus y troyanos como uno de los grandes males de Internet, pero para mi (y probablemente para la mayoría de los usuarios de Macintosh que no sufren de virus) el gran problema es la mortadela.

Lo peor es que aunque hay leyes publicadas en muchos paises para combatir este fenómeno y también se están planteando soluciones técnicas, el spam no desaparecerá a corto plazo e incluso es posible que suceda lo que pasó con el servicio de News, que fue destruido por el spam. Quizás el futuro nos depare un nuevo sistema de correo.

Derechos de público

Y hablando de palabras curiosas empleadas para definir cosas curiosas. En el momento en que escribo esta columna (es posible que cuando tu la leas, ya no sea así) es posible ir al buscador de Internet Google, en el campo de texto teclear “ladrones” (sin las comillas) y pulsar en el botón de “Voy a tener suerte”. La página que aparece, curiosamente, es la de la SGAE (Sociedad General de Autores y Escritores). ¿Puede ser que Google odie tanto a la SGAE? ¿Es un virus o un ataque?

Ni una cosa ni otra. Simple­mente es un pequeño juego técnico que se aprovecha de la forma que tiene Google de ordenar las páginas que muestra, ya que una de las formas en que valora la importancia es contando cuantas veces aparece esa palabra enlazada al destino.

Tecnicamente es sencillo de realizar, lo que llama la atención es que para lograr el efecto deseado han tenido que ser muchas, cientos o miles, las páginas que se han sumado a esta iniciativa de colocar la palabra “ladrones” enlazada a las páginas de la SGAE (y no, no estoy incitándote a que hagas esto en tu página personal).

Por otra parte el nuevo gobierno ha anunciado que va a bajar el IVA de los discos del 16% al 4%. Estupendo, ahora espero que las compañías discográficas también pongan su granito de arena y bajen algo sus márgenes para hacer los discos más asequibles, porque si sólo se basan en la rebaja del IVA, descubrirán que a la gente tampoco le emociona que un disco que valía 24 Euros pase a valer 21,5 Euros.

Pero como dice el refrán “no se pueden poner puertas al campo” y la globalización de Internet va en contra de las estúpidas políticas de precios de las discográficas, basadas en cobrar en cada país según el poder adquisitivo de dicha nación.

Porque en Rusia han montado un servicio de venta de canciones por Internet totalmente legal, ya que pagan los derechos de licencia correspondientes, y a precio ruso. Cierto que el catálogo de www.allofmp3.com es más pequeño que el de iTunes Music Store y no encontrarás las canciones de Chenoa o Bisbal, pero sí los éxitos de los Iglesias (Enrique y Julio) y muchos otros músicos famosos internacionales; como Bruce Springsteen, Phil Collins, Eric Clapton, etc. y al peso: cada megabyte de canción a 0,01 o 0,02 céntimos de dolar. Es decir una canción puede costar entre cinco y diez céntimos de dolar o de Euro.

Además es posible elegir el tipo de codificación, incluyendo MP3 o AAC pero sin restricciones, y la calidad de la codificación. Sin duda alguna una excelente noticias, por la tienda en sí y porque es un toque de atención muy importante a la industria discográfica.