De entre los elementos comunes que más proliferan en las aplicaciones shareware y de dominio público que aparecen últimamente, Internet ocupa sin duda alguna el primer puesto y en segundo lugar le sigue la música y en especial el formato MP3. No resulta extraño que hayan aparecido aplicaciones que conjuguen ambos componentes.

Napster. El caso más sobresaliente es Napster, un entorno desarrollado inicialmente para máquinas Windows que permite que los usuarios de estos ordenadores se conecten a Internet y compartan las canciones en formato MP3 que tengan almacenadas en su disco duro. Para ello se emplean diversos servidores de Internet que actúan de centrales de información y coordinadores; dichos servidores no guardan las canciones (que permanecen en el ordenador de cada usuario) sino que mantienen una lista de los ordenadores conectados, canciones e intérpretes de cada uno de forma que cuando se solicita una canción o autor, el servidor busca en su base de datos y devuelve una lista de los ordenadores que están conectados en ese momento y que tienen la canción. Si el usuario que hizo la pregunta solicita descargar la canción, el servidor pone de acuerdo ambas máquinas y la música se transfiere del ordenador de un usuario al de otro.

Aunque el programa se desarrolló inicialmente para Windows, el protocolo empleado en toda esta comunicación es público y rápidamente han aparecido aplicaciones para otros entornos, como es el caso de Rapster para Macintosh, desarrollado por Eduardo Gredinare Foster y Roberta Zouain que incorpora las principales características de la aplicación de Windows y que puede descargarse de forma totalmente gratuita de www.macnews

.com.br/overcaster/rapster.html. Con este programa usted podrá compartir canciones, descargar sus composiciones favoritas e incluso participar en conversaciones con otros usuarios. El único problema de esta aplicación es que puede resultar sumamente adictiva y el consumo telefónico puede aumentar considerablemente.

Listen&Type. Otra aplicación relacionada con el sonido, pero de una forma radicalmente distinta, es Listen&Type, el equivalente informático a los antiguos dictáfonos. Para usarlo sólo es necesario crear previamente un documento de sonido con alguna aplicación grabadora (incluso el propio QuickTime puede hacerlo) pudiendo tratarse incluso de un portátil con su micrófono incorporado.

Una vez que se disponga de este documento sonoro, se abre el programa Listen&Type, que mostrará la ventana habitual de un procesador de texto. A continuación en el menú Sound se elije Attach Sound File y el archivo sonoro que se elija se asociará al documento, pudiendo reproducirse de forma que pueda transcribirse en el propio documento. Además, el programa ofrece diversas combinaciones de teclas para para la reproducción del sonido (normalmente se habla más rápido de lo que es posible teclear) e incluso retroceder un breve lapso de tiempo en el sonido por si se ha perdido parte de la reproducción sonora. El programa se puede descargar de www.pluto.dti.ne.jp/~natta/ english.html y tiene un coste shareware de 15 dólares.

Protección. Quienes trabajan en entornos de oficinas saben que uno de los problemas que se plantean en estas situaciones es la privacidad de su ordenador, sobre todo cuando lo tienen encendido, con documentos abiertos y tienen que ausentarse durante unos minutos. En el mercado existe un gran número de salvapantallas que permiten bloquear el ordenador y ocultar la pantalla, pero tienen un coste y además suelen ser extensiones que cargan más aún la máquina. BlackWatch 1.5.2 es una alternativa gratuita y sencilla a estos salvapantallas. Su funcionamiento es muy similar al de estos productos, pudiendo oscurecer la pantalla al transcurrir unos minutos o también colocando el cursor del ratón en una esquina de la pantalla, y necesitando (de forma opcional) una contraseña para desbloquear esta protección.

A diferencia de los productos comerciales, BlackWatch es una aplicación y no un panel de control o una extensión. Esto tiene la ventaja de que carga menos la máquina y que sólo es necesario arrancarlo cuando se quiera emplear esta función, pero por otra parte no es tan seguro y si se reinicia el ordenador es posible saltarse dicha protección. Por tanto no se trata de una seguridad de alto nivel pero si que le permitirá asegurar su máquina contra ojos curiosos que puedan interesarse de forma esporádica por su máquina en la oficina.

Este salvapantallas ha sido creado por Ken McLeod y puede descargarse de http://penumbra.apple.com/blackwatch-152.sit.hqx.