Entre las utilidades destinadas a proporcionar una interfaz gráfica a las herramientas Unix que esconde Mac OS X se encuentra App Stop (15 dólares; http://prosit-software.com/appstop.html). Se trata de un programa que nos permite controlar el funcionamiento de las aplicaciones que estén ejecutándose en nuestro ordenador.

Una característica común con otras aplicaciones es que App Stop no crea un icono en el Dock sino que añade un nuevo menú en la parte derecha de la barra de menús con el símbolo de la señal de Stop. Al pulsar sobre este icono se muestra una lista de las aplicaciones que están funcionando y el porcentaje de procesador que usa cada una.

Al elegir una de estas aplicaciones en el menú el programa la pone en modo pausa; es decir el programa elegido se detiene pero no termina, y si volvemos a elegirla en dicho menú continua funcionando.

También existe una opción para mostrar un diálogo con todas las aplicaciones activas, pero al contrario del menú, que sólo muestra los programas que aparecen en el Dock, la lista de este diálogo muestra todos los procesos, incluso los ocultos del sistema. Además de la opción de reposo este diálogo tiene un botón para forzar la salida del programa y un control en la parte superior izquierda que permite ajustar la prioridad de la aplicación que tengamos seleccionada.

Si el sistema no está cargado este control no tiene mucho efecto, pero si tenemos arrancadas varias aplicaciones que consumen mucho procesador puede suceder que alguna bloquee el funcionamiento del sistema o lo haga muy lento. Con este mando podemos ajustar la prioridad de dicho proceso y por tanto la cantidad de tiempo de procesador que recibe. Si estamos convirtiendo una película y ajustamos esta prioridad a un nivel bajo el programa funcionará más lento pero a cambio permitirá que el sistema y las demás aplicaciones funcionen con más agilidad.

Un consejo es no tocar las aplicaciones ocultas que no conocemos. Muchos de estos son procesos imprescindibles para el sistema y ponerlos en pausa o incluso bajar su prioridad puede tener efectos catastróficos. Si no tienes muchos conocimientos del sistema es preferible que desactives la opción Show background processes en el apartado Background Applications de las preferencias.

Aplicaciones musicales

Entre todas las aplicaciones musicales que hay para Mac OS X, las menos conocidas son las orientadas específicamente a escribir música.

Además de algunas aplicaciones comerciales de calidad probada, las personas que quieran escribir partituras a nivel particular o profesional tienen a su disposición MuseScore (gratuito; www.musescore.org).

La interfaz de este programa es bastante clara y dedicándole un rato ya se puede dominar su funcionamiento para comenzar a escribir partituras complejas para varios instrumentos. La paleta de herramientas que se muestra en la parte izquierda de la ventana incluye apartados con todas las notaciones que un músico pueda necesitar: notación de arpegios, tonalidades, alteraciones, digitación, etc. además por supuesto de todas las notas y claves. Otra posibilidad que preferirán muchos músicos es la introducción de notas mediante un teclado MIDI. En este caso el programa va transcribiendo directamente la música que tocamos, aunque posiblemente sea necesario hacer algún retoque con posterioridad.

Como ayuda a la edición el programa dispone, igual que ocurre con otras aplicaciones de creación musical, de la capacidad de reproducir la partitura. En este caso se utilizan los instrumentos MIDI incorporados en Mac OS X y la calidad de reproducción no es muy buena pero suficiente para poder saber si lo que hemos escrito coincide con lo que esperamos escuchar.

Además de imprimir las partituras en papel o en un documento PDF el programa puede exportar musicXML, un formato estándar de notación musical. También podemos crear un archivo de música WAV, FLAC y OGG (pero con la calidad indicada) y lo más interesante, exportar en formato MIDI para usarlo con sintetizadores profesionales o importarlo en otros programas como GarageBand.

MuseScore también puede importar archivos en formato MIDI y convertirlos en notación estándar para corregirlos o ampliarlos. En definitiva, disponemos de todas las opciones para escribir música y compartirla.

Música en cualquier rincón

Si tu objetivo es escuchar música, es posible que hayas comprado alguna estación base Airport Express para distribuir tu biblioteca musical a cualquier parte de tu vivienda.

Esta excelente solución tiene un inconveniente: Airport Express sólo funciona con iTunes. Si quieres escuchar la salida de otro programa por ejemplo las radios personalizadas Spotify o Last.fm, la del reproductor de vídeo VLC o cualquier aplicación basada en páginas web el software de Apple no lo permite.

Como solución Rogue Amoeba ofrece Airfoil (25 dólares; www.rogueamoeba.com/airfoil). un software que permite enviar cualquier señal de audio del Mac no sólo a un dispositivo Airport Express, sino también a cualquier otro equipo Mac y Windows PC de la red local mediante la instalación previa en cada uno de ellos de una pequeña aplicación que los convierten en altavoces remotos de AirFoil.

En cuanto al funcionamiento de Airfoil, éste es muy sencillo. Arrancamos la aplicación y en la pequeña ventana que aparece se muestran todos los dispositivos Airport Express configurados para reproducir música, así como los ordenadores en los que hayas instalado el software Airfoil Speakers y que se distribuye de forma gratuita.

Cada uno de estos dispositivos tiene un botón con un altavoz dibujado y pulsando dicho control el sonido se envía a dicho dispositivo, pudiendo usar simultáneamente varios equipos.

La característica más interesante de Airfoil es que esta ventana también permite seleccionar la aplicación cuyo sonido se envía a los altavoces remotos, pudiendo elegir todo el sonido del sistema, la entrada de micrófono o de línea o bien un programa específico. Esto nos permite enviar el sonido de una película que se reproduce con VLC o el de Spotify al equipo de alta fidelidad del salón.

Airfoil también hace uso del mando remoto de Apple para controlar el volumen, incluso podemos hacerlo a través del equipo que estemos usando como altavoces remotos.

Videovigilancia

Hasta hace poco los sistemas de videovigilancia requerían de soluciones costosas con cámaras especiales y sistemas de grabación dedicados. Afortunadamente ya es posible realizar la misma operación con cámaras USB o IP de bajo coste y un ordenador personal como puede ser cualquiera de los Mac relativamente modernos (incluso los de más de cuatro años).

Vitamin D Video (gratuito; www.vitamindinc.com) es una aplicación en desarrollo que ofrece las funcionalidades de estos sistemas profesionales de forma gratuita al menos mientras el programa esté en versión beta.

El funcionamiento de la aplicación es muy sencillo. Al arrancar hay que configurar todas las cámaras de vídeo que tengamos conectadas –es posible añadir y eliminar más cámaras posteriormente– y ya funciona de inmediato. El programa utiliza un sistema de detección de movimien