La experiencia es un grado y muchas veces los “espertos” lo somos únicamente por la experiencia que llevamos acumulada y los muchos “golpes” que hemos recibido.

La experiencia obtenida de esta forma es muy interesante, y con ese propósito la comparto, aunque estos comentarios, como todos los provenientes de “expertos” o “gurus” deben leerse con mucha precaución y dejando que impere siempre el sentido común.

Los siguientes comentarios pretenden volcar parte de mi experiencia en este tema, experiencia centrada sobre los ordenadores pero que también se puede extrapolar a otras áreas.

Sobre compras

Existen diversas opiniones sobre cuál es el momento más adecuado para comprar un ordenador, pero en lo que coincide todo el mundo es que el momento menos adecuado es cuando acaba de salir.

En primer lugar porque los fabricantes (Apple también) saben que hay mucha gente que desea tener lo último, gente que está dispuesta a pagar precios increíbles por su nuevo ordenador, como si de una entrada para la final de la Champions se tratara. Estos fabricantes no “abusan”, pero ciertamente ponen un precio más elevado también con el objetivo de limitar la demanda y permitir a las fábricas llegar a su volumen máximo de producción sin que haya desabastecimiento en el mercado.

En segundo lugar porque no sabe realmente que tal resultado va a dar este nuevo ordenador. Se supone que bueno, pero las suposiciones son malas consejeras, y no sería la primera vez que una partida de máquinas tiene un fallo de diseño. Cierto que los fabricantes suelen responder y corregir estos fallos, pero eso implica quedarse sin ordenador durante un tiempo, una experiencia realmente desagradable aunque mejor que el que el fabricante decida que el tal fallo no sea un error y el usuario tenga que convivir con un ventilador ruidoso, una batería que se muere pronto, pantallas de baja luminosidad, etc.

Esta claro, nada de ordenadores nuevos… Entonces, ¿cuándo? Mi opinión es que conviene comprar lo “penúltimo”. Es decir, si acaban de lanzar el PowerBook a 5 GHz, cómprese el modelo anterior, que estará rebajado debido al lanzamiento del nuevo modelo, no tendrá los fallos de infancia mencionados, funcionará casi igual que el nuevo y además su distribuidor lo tendrá en stock y no tendrá que esperar varios meses.

Una opción muy similar, aunque no exactamente igual, es la que he leído en una lista de correo. Aconsejaban comprar el equipo después de la primera bajada de precios que se produzca después de su lanzamiento, ya que es en ese momento cuando la relación calidad/precio es la mejor.

También hablando de compras hay que tener en cuenta otro punto. Entre los informáticos se produce con frecuencia el efecto “poyaque”, que aparece cuando el cliente dice “pues ya que estamos haciendo cambios en el programa, por el mismo precio me pones las letras azules y más grandes, que no cuesta nada”, pero entre los compradores se produce a menudo el efecto “porsiaca”, que surge cuando el potencial comprador piensa, o lo que es peor le dice al vendedor “por si acaso en el futuro me compro una cámara de vídeo fetén, que tenga FireWire a 800 MHz”.

El resultado suele ser que el cliente se acaba llevando un ordenador con este puerto a alta velocidad y cuando se compra la cámara de vídeo el ordenador se ha quedado desfasado.

Y por último, el tema de las garantías. Ah, garantía, divino tesoro. Se puede definir como garantía al “contrato de responsabilidad del comprador que caduca justo una semana antes de que se rompa el ordenador”. Afortunadamente muchos fabricantes venden un producto intangible llamado “extensión de garantía” o en el caso de Apple, AppleCare, que alarga la garantía un par de años además de proporcionar un servicio más rápido de repuestos. Esta extensión es como el seguro a todo riesgo de los coches, parece un desperdicio de dinero hasta que se usa. En el caso de Apple, hay que decir que incluye un elemento importante que los fabricantes de otras marcas dejan de lado, la batería de los portátiles. Un elemento que se desgasta y que ha ido subiendo de precio. Sólo por esta pieza resulta rentable contratar AppleCare.

Pasando al software

El ser humano muestra una necesidad compulsiva de instalarse lo último para intentar descubrir las enormes maravillas que las nuevas versiones traen.

Hace más de 20 años en la prestigiosa revista americana BYTE tenía una columna el escritor de ciencia ficción Jerry Pournelle y uno de los temas que mencionaba periódicamente era la “ley Pournelle del software” que decía “si algo funciona bien, no lo mejores”. Esa ley la incumplen muchos fabricantes de software y también muchos usuarios, que están contentos con sus programas pero que no por ello se contienen de instalar nuevos programas.

Yo tengo que hacerlo porque escribo en esta revista y tengo que “estar a lo último”. En su caso, píenselo muy mucho antes de actualizar y si lo que tiene funciona, olvídese de cambiar hasta que sea inevitable.

Apple deseaba que todo el mundo migrase a Mac OS X a los diez días de su lanzamiento, pero lo cierto es que es ahora cuando empieza a verse que este sistema es estable y tiene un conjunto de aplicaciones que sí hace interesante la migración.