Poco ha durado el eMac como modelo exclusivo para la educación. En Macworld nos pilló todavía investigando detalles sobre la forma en la que se iba a comercializar en nuestro país (ni Apple ni los distribuidores lo tenían muy claro). Casi nos habían convencido de que Cupertino había tomado una decisión correcta, aún en contra de nuestra “particular” visión del mercado del eMac : “bien, si es tan bueno para un colegio, ¿por qué no va a serlo para el hogar?”. Pues bien, pocos días después, Apple se desmarca otra vez y anuncia que la máquina se va a vender al público en general y va a integrarse en su ahora pletórica gama doméstica como cualquier otra.

La gama “progresiva”

Si hace año y medio, Apple mostraba con orgullo como podía satisfacer a cualquier usuario doméstico con un solo iMac, ahora presume ahora de una gama de máquinas de sobremesa “completamente progresiva”. Lo más interesante va ser cómo evolucionan las tres familias, aunque es muy probable que los modelos con G3 pasen pronto a mejor vida, y esperemos que Steve Jobs nos ofrezca alguna clave a este respecto en la inauguración de Macworld Expo.

Para el usuario, disponer de más máquinas para elegir puede ser una ventaja si tiene claro lo que necesita y, si no lo tiene claro, quién vaya a vendérsela tiene más oportunidades de conseguir una oferta atractiva: “bien, este es el modelo básico, pero por un poco más…” El problema lo tiene la propia Apple porque es más complicado mantener “frescas” y atractivas las ahora casi numerosas familias de productos. Por suerte, Apple ya debe tener claro dónde está su negocio sabe que lanzar productos por lanzarlos termina siendo contraproducente (algo que, curiosamente, a otras compañías parece que les funciona).

A por “ellos”

Además del importante crecimiento en el número de productos que fabrica o desarrolla Apple, es muy interesante el hecho de que la compañía se haya decidido a ir directo a la yugular de los usuarios de Windows con su campaña de publicidad y con una mayor agresividad en las tiendas Apple de EE.UU., en las que se está planteando la posibilidad de llevar a cabo demostraciones comparativas de las dos plataformas. Si se hace bien, puede ser un arma muy poderosa para convencer a los posibles compradores o curiosos de que los Mac no son “marcianos”. Imagínese al presentador mostrando como se instala Office en el PC y cómo en el Mac, y como es posible pasar un documento de uno a otro con total transparencia. Para los que vivimos de cerca la informática nos parece obvio que un Mac y un PC sean muy parecidos en muchos aspectos, pero los usuarios casuales de ordenadores (y seguro que tiene muchos alrededor con quienes comprobarlo) suelen tener miedo al más mínimo cambio y optan por el “mas vale malo conocido”…

Apple se ha pasado tantos años presumiendo de sus diferencias con respecto al mundo PC que ahora tiene que convencer a los viandantes de que, dentro de las carcasas con mejor aspecto del mundo, hay ordenadores que hacen las mismas cosas con menos problemas y con mejores resultados que las máquinas con las que tienen que enfrentarse cada mañana al llegar a la oficina.

La tecnología está en un momento muy difícil y cada día se leen y se oyen noticias de recortes de gastos, despidos, o cierres en grandes empresas. Hace dos años, todo era alegría y “efecto 2000” y las empresas se volvían locas a renovar sus infraestructuras informáticas y a desarrollar sitios web para hacer e-bussines, e-commerce o cualquier cosa que sonase a “pelotazo”, pero ahora ha cambiado mucho la actitud. Los consumidores, por otro lado, también refrenan sus gastos (aunque mucho menos, a tenor de lo que muestran los datos de crecimiento) y se lo piensan dos veces antes de cambiar el PC con Windows 2000 y el módem por el PC con Windows XP y la conexión ADSL.

Por desgracia, el camino hacia la salida de la crisis es algo más largo de lo que muchos esperábamos, pero sigue siendo una buena oportunidad para las compañías capaces de innovar y demostrar que saben hacer frente a los momentos difíciles. Apple está demostrando que es una de las pocas empresas que tiene las cosas claras y, a pesar de que los resultados no le acompañen todo lo que nos gustaría, los “analistas” de la prensa internacional que auguraban la desaparición de la plataforma se han desvanecido como por arte de magia (debe ser que ahora hay muchas otras empresas sobre las que escribir un epitafio y hacerlo sobre una marca tan “cool” como Apple ya no queda bien).

Nueva York, París, San Francisco

Lo que nos espera en lo que queda de año es sin duda crítico porque va a servir para hacer un mínimo balance de la situación. Sabremos si el eMac ha respondido como se espera en el mercado educativo, si Mac OS X 10.2, “Jaguar”, es tan fiero como parecen las versiones previas que andan en manos de los desarrolladores, si los iMac G3 desaparecen o las tiendas Apple llegan a ser rentables. Quedan muchas citas pendientes y muy seguidas y Apple se ha puesto el listón muy alto con su habitual declaración: “tenemos productos increíbles en la línea de salida”.