Quienes asistimos el pasado mes de junio a la Conferencia sobre creación y difusión de vídeo por Internet, calificada por Oren  Ziv (responsable máximo  de Europa para la creación de contenidos) como “La segunda revolución en el campo de la edición” pudimos ver una vez más lo sencillo que es trabajar con vídeo en un Mac y, lo más importante, preparar dichos contenidos para hacerlos accesibles a través de Internet en sus diferentes modos y formas. Lo más atractivo sigue siendo la tecnología subyacente: QuickTime. El nexo que permite a aplicaciones y dispositivos trabajar juntas para esconder al usuario las posibles complejidades para que sólo se centre en la creación. Seleccionar, copiar pista, añadir, marcar casilla y servir.

No obstante, para acceder a las posibilidades de edición hay que pagar una cantidad “extra” y convertir nuestro QuickTime 4 “básico” en “Pro” y, de este modo, acceder a las opciones que permiten realizar la compresión de la forma más adecuada para sumarnos a la distribución de contenidos audiovisuales a través de Internet. Personalmente creo que es una de las mejores inversiones que se puede hacer.

QuickTime no sólo proporciona una gran cantidad de opciones para la creación, sino que aporta compatibilidad con los archivos provenientes de otros sistemas operativos. Si tal y como se dice en el momento de escribir esta columna, el futuro QuickTime 5 añade la capacidad de comprimir el vídeo en formato MPEG 2, también se dará un paso de gigante para que los usuarios domésticos no sólo puedan editar sus películas para la Web, CD-ROM o cintas de vídeo, sino para la creación de sus propios títulos DVD Vídeo.

Por el momento, sólo hay una pocas aplicaciones capaces de comprimir el vídeo en formato MPEG-2. Pero ese sólo es uno de los pasos necesarios a la hora de afrontar la elaboración de títulos DVD Vídeo y el precio de una de las herramientas más populares para realizar esta función (DVDelight) se escapa al bolsillo de muchos usuarios, además de requerir un equipo con la máxima velocidad posible para que el proceso de compresión no se eternice. Actualmente, y sólo con esta herramienta ya se puede crear un DVD Vídeo reproducible en las unidades DVD de los iMac DV, PowerBook G3 2000 y Power Mac G4. Pero si lo que se desea es arropar el vídeo con las posibilidades de interacción y el resto de características típicas de los títulos DVD comerciales, el coste económico sólo puede ser abordable por las empresas.

Coste, calidad y velocidad. En la mayoría de los casos estas son las tres variables a la hora de adquirir un producto o elegir una solución. Por ejemplo, ¿compraría usted una cámara de vídeo profesional para conectarla a un dispositivo de captura de consumo como el InterView para difundir contenidos en vivo a través de Internet? Para estos casos, y en función de la calidad que se desee obtener, lo mejor pasa por quedarnos con el InterView, conectar nuestra cámara de vídeo doméstica de toda la vida (con salida analógica) e invertir el máximo posible en el software encargado de realizar el proceso de compresión.

Mac OS X y multiproceso

Con un sistema operativo como el Mac OS X (léase diez) en puertas y software tan potente como Maya, lo próximo que cabe esperar es que Apple o alguna tercera parte presente en un futuro próximo un modelo o una tarjeta de actualización del procesador que proporcione capacidad de multiproceso simétrico. Hasta ahora, los únicos equipos que ofrecieron esta posibilidad fueron algunos modelos de la serie Power Mac 9500 y 9600 y los desaparecidos clónicos de DayStar. Precisamente, fue esta compañía quien desarrolló junto con Apple el software necesario para proporcionar a los modelos multiprocesador de entonces la posibilidad de dedicar un procesador a funciones generales (por ejemplo transferencia de datos con los  dispositivos externos) y otro a una tarea específica del software con el que se estuviese trabajando (aplicar un filtro en Photoshop): multiproceso asimétrico, con sus ventajas y también sus inconvenientes, todo ello sobre un sistema operativo que no estaba diseñado para este tipo de cuestiones. Pero el Mac OS X es un sistema operativo moderno, con bases robustas y con un diseño de interfaz de usuario que no deja indiferente.

También hay que señalar la posibilidad no sólo de ejecutar las aplicaciones que se escriban específicamente para Mac OS X, las “carbonizadas” y las más antiguas escritas específicamente para Mac OS. Pero hasta que nuestros Mac vuelvan a tener varios corazones en su interior, la máxima velocidad con la que podremos contar es la obtenida con los modelos equipados con un G4 y su unidad Velocity Engine. Entre las aplicaciones que actualmente ya están actualizadas para obtener el máximo rendimiento de esta unidad destacan las de compresión de vídeo, retoque de imágenes, software 3-D, música e incluso entornos de desarrollo. Precisamente la línea en la que está apuntando últimamente las principales novedades y aportaciones tecnológicas del mundo Mac.

Sin embargo, para los profesionales quizá no sean tan importantes las aplicaciones que se optimicen para aprovechar esta velocidad, sino las que hasta hace poco ni siquiera estaban en nuestra plataforma y las que pueden llegar.