De música y palabra. Pequeñas perlas para Mac OS X y alguna gran perla para Classic. En el mundo del shareware para Mac OS X empiezan a aparecer, poco a poco, esas herramientas que permiten personalizar el escritorio de su ordenador y hacer su utilización más cómoda.

Una de las más recientes es Menuversum de Frank Vercruesse. Es un conjunto de aplicaciones y carpetas que una vez instaladas permiten, a través del panel de preferencias del sistema, crear uno o varios nuevos menús en la parte derecha de la barra de menús.

Estos menús se pueden personalizar para añadirle opciones y elementos de interés. Por ejemplo puede añadir un submenú en el que se incluyan todos los archivos que haya en una carpeta (como la de Documentos) para poder seleccionar uno de ellos directamente, también puede incluir separadores, submenús, la opción de ocultar todas las aplicaciones, la aplicación activa o las demás (las mismas opciones que aparecen en el menú de aplicación situado a la izquierda de la barra) y la lista de programas en funcionamiento.

Esta utilidad también permite modificar la colocación de los menús en la barra, no sólo los propios creados por él, también los de otras utilidades, como el reloj, el de carga de batería, volumen de altavoz y monitores, pudiendo modificar el orden en que aparecen en dicha barra de menús, pero siempre en la parte derecha.

Aunque muchas opciones pueden considerarse superfluas, la lista de aplicaciones ya aparece en el Dock y las opciones de ocultar actual u ocultar todos está en el menú de la parte izquierda y su uso no resulta todo lo intuitivo que sería de desear, ya merece la pena tener instalada esta aplicación, sobre todo teniendo en cuenta que el producto es gratuito aunque el autor acepta donaciones del importe que usted desee mediante un botón que enlaza a una página PayPal.

El programa puede descargarse de http://menuversum.vercruesse.de/. página en la que únicamente aparece el enlace para descargar el producto y probablemente pueda ganar algún premio a la página más espartana del mundo.

Alternativa a Office

RagTime es un fabricante alemán de software que hace unos años consiguió una importante cuota de mercado por la aplicación con el mismo nombre de la empresa, una mezcla de procesador de textos, hoja de cálculo y programa de autoedición con excelentes prestaciones.

Aunque en la actualidad esta aplicación ha perdido parte de su protagonismo ante el todopoderoso Office, RagTime mantiene un gran número de adeptos incondicionales. Además esta empresa ofrece una oferta imposible de rechazar para todos los usuarios personales y estudiantes que continúan empleando Mac OS Classic. Si utiliza el programa de forma no comercial, es decir si lo utiliza en casa para escribir sus cartas, llevar sus gastos personales, etc. o bien es un estudiante que lo emplea para pasar a limpio sus apuntes, realizar los trabajos, etc., es gratis.

El tamaño del paquete a descargar, más de cincuenta Megabytes, da una idea de que no se trata de un paquete shareware convencional y probablemente plantee un problema para algún usuario que quiera utilizarlo, pero una vez descargado e instalado se descubre que se trata de un programa totalmente profesional capaz de rivalizar con cualquier producto comercial (a fin de cuentas se trata de un producto comercial pero cuyo uso gratuito está autorizado para particulares) y que su aprovechamiento al máximo requerirá probablemente leerse los cerca de tres megabytes de documentación incluidos con el producto.

No existe una versión de este programa para Mac OS X, el principal inconveniente que se le puede encontrar al producto. Puede importar documentos de AppleWorks y Word, aunque sólo puede exportar a formato PDF, pero los usuarios que continúen utilizando el entorno Classic, un importante porcentaje, descubrirán en este programa, que puede descargarse de http://www.ragtime-online.com la solución perfecta a sus necesidades de ofimática.

Copias sencillas

Los usuarios de Mac OS X se han acostumbrado ya al formato “.dmg”, la nueva extensión que utilizan los discos virtuales con que se distribuye un gran número de paquetes de software y que también entiende la versión de Toast para Mac OS X.

El programa incluido con Mac OS X para manejar estos volúmenes, Disk Copy, no sólo permite montar volúmenes ya existentes, también puede crear volúmenes vacíos o a partir de un disco o CD, aunque en este último caso el procedimiento puede denominarse, como poco, complicado.

Una alternativa sencilla para crear imágenes a partir un disco, CD o incluso una carpeta es la aplicación DropDMG. Basta arrastrar la carpeta o CD encima de esta aplicación y el programa se encargará de crear la imagen correspondiente sin necesidad de utilizar procedimientos engorrosos como en el caso de la aplicación Disk Copy, directamente se pondrá a trabajar y creará el archivo correspondiente en disco.

No obstante, pese a su facilidad de uso tiene algunos inconvenientes, sobre todo cuando crea imágenes de volúmenes, ya que estas se almacenan en el directorio /Volumes (que sólo es accesible mediante la opción “Ir a la carpeta” del menú del Finder y tecleando “/Volumes” en el diálogo que aparece). Además las imágenes de disco que aparecen no son autoarrancables. Si necesita copiar un CD que sea de autoarranque tendrá que emplear la utilidad de Apple.

DropDMG permite encriptar las imágenes que crea y además de archivos “.dmg” puede crear imágenes del antiguo formato “.img” utilizado por Mac OS Classic y también incluye una opción de menú para reparar imágenes de disco corrompidas.

El programa se puede descargar de http://www.c-command.com/dropdmg y tiene un precio de cinco dólares.

Diccionario español para Mac OS X

Es muy común oír hablar de aplicaciones “carbonizadas” refiriéndose a programas Classic que han sido adaptados para funcionar bajo Mac OS X y posiblemente muchos usuarios sepan que Cocoa es un entorno totalmente nuevo para crear aplicaciones para Mac OS X. Lo que no resulta tan evidente son las diferencias entre ambos. Por ejemplo las aplicaciones Cocoa pueden aprovechar directamente muchos de los recursos del sistema, incluyendo el corrector ortográfico integrado, aunque lamentablemente el único idioma incluido con Mac OS X es el inglés.

Gracias a ObjectFarmSpell es posible instalar varios idiomas adicionales en el corrector: francés, alemán, italiano y español. Una vez incorporados al sistema (operación que hay que realizar manualmente aunque no es complicada y está bien documentada en el manual que acompaña al producto) nada parece haber cambiado, pero cuando se arranca una aplicación desarrollada en Cocoa y se acude al menú Edición, en el submenú ortografía se descubre que aparecen estos cuatro idiomas como opciones adicionales al inglés y que automáticamente aparece seleccionado el español si este es el idioma que tiene en su sistema.

Los diccionarios no emplean, por tanto, ningún menú adicional y se integran perfectamente en el entorno del sistema. El único fallo que puede mencionarse de este producto, que además es gratuito