Un elemento que no puede faltar en ningún estudio de grabación es una interfaz de audio, aunque sea para montar un pequeño estudio de grabación doméstico como buen entusiasta de la música. Este tipo de dispositivos nos permiten grabar todo tipo de instrumentos desde nuestras aplicaciones de graba-ción multipista, así como reproducir nuestras composiciones desde el Mac hacia unos altavoces con buena calidad que nos permitan juzgar y ajustar con objetividad los efectos y arreglos de nuestro sonido.

Si a este tipo de unidades sumamos además una buena portabilidad, el soporte de entradas y salidas MIDI (por ejemplo para nuestros módulos de sonido, sintentizadores o teclados), entradas y salidas digitales y la capacidad de funcionar exclusivamente con la alimentación que recibe a través del puerto USB de nuestro equipo, entonces estaremos ante un producto muy recomendable no sólo por su flexibilidad y prestaciones sino también por su portabilidad.

Estas son precisamente las cualidades que podemos encontrar, de entrada, en esta interfaz de audio, aspectos que la convierten en una buena opción no sólo para utilizarla en un puesto fijo sino especialmente para llevarla encima como complemento de un equipo portátil que tenga interfaz USB 2.0. Otra cualidad que la hace especialmente recomendable para los músicos más trotamundos consiste en la dureza de su armazón metálico sin que su peso resulte excesivo.

En cuanto a las características técnicas propiamente dichas, sirve a la perfección para grabar con calidad nuestras interpretaciones pues se puede ajustar la frecuencia de de muestreo (cantidad de muestras tomadas por segundo) desde los 44,1 kHz iniciales y soportados por aplicaciones como GarageBand hasta un máximo de 96 kHz, todo ello a una resolución fija de 24 bits, más de lo que puedes conseguir de serie con cualquiera de los actuales modelos de Apple exceptuando los Power Mac G5. El único inconveniente en este sentido es que cada vez que se modifique la frecuencia de muestreo será necesario desconectar y volver a conectar el cable USB para que la interfaz vuelva a ser reconocida por el Mac con los nuevos parámetros; y cuando se utiliza a 96 kHz entonces también habrá que conmutar el modo de funcionamiento entre grabación o reproducción.

Para la conexión de instrumentos cuenta en el panel frontal con dos tomas a las que se pueden enchufar cables Jack (sin balancear), Jack balanceado (TRS) o XLR en cuyo caso también se puede activar la alimentación Phantom. Cada una de estos dos conectores dispone de su propio ajuste de nivel de entrada, si bien sólo una de ellas tiene un selector de impedancia entre baja o alta, por ejemplo para la conexión de un bajo o guitarra eléctrica. También incorpora un conmutador con el que se puede seleccionar el funcionamiento de ambas entradas como mono o bien ambas combinadas en estéreo. Ya en la parte posterior es donde se encuentra la entrada y salida óptica digitale y los dos conectores de entrada y salida para dispositivos MIDI, así como conexiones Jack y RCA para la conexión de, por ejemplo, unos altavoces autoamplificados.

Un último conmutador permite seleccionar el funcionamiento de la interfaz en modo avanzado o en modo directo. La diferencia entre ambos modos es que en el modo Avanzado la interfaz funcionará a través de la interfaz instalada por el software, mientras que con el modo básico funcionará a una frecuencia fija de 44,1 kHz y una resolución de 16 bits.

Monitorización. Uno de los principales problemas que podemos encontrar en la grabación de nuestros instrumentos es el retardo que se produce entre lo que interpretamos y lo que escuchamos por los auriculares, haciendo que en muchos casos resulte imposible grabar nuevas pistas correctamente sincronizadas. Durante nuestras pruebas la interfaz no mostró ningún retardo, tanto en la reproducción directa (escuchar el instrumento directamente a través de la interfaz) o con el retorno de la pista que se estuviese grabando en ese momento en un programa multipistas.

Los únicos problemas se produjeron al utilizar la interfaz desde GarageBand en un equipo a una velocidad de 1,2 GHz; fallos que fueron transitorios, como por ejemplo la pérdida de señal o un repentino sonido metálico. En estos casos sólo hubo que reajustar las propiedades de la pista para que todo volviese a la normalidad.

Conclusión

Resulta una interfaz suficiente para cualquier pequeño estudio doméstico y también como compañero perfecto de los iBook o PowerBook. La calidad de digitalización, resistencia de sus materiales y la alimentación directa desde el puerto USB lo convierten en una solución portátil excelente. El inconveniente más serio es la molestia de tener que desconectar y volver a conectar el cable cada vez que se ajusta la frecuencia de muestreo; algo que, por otra parte, tampoco se suele realizar con mucha frecuencia o durante una misma sesión de grabación.

Edirol Audio Capture AU-25

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Calificación: ****/8,5

Lo mejor: Calidad de sonido. Capacidad de muestreo a 96 kHz. Entradas y salidas digitales. Alimentación desde el bus USB. Sin retardo en la monitorización.

Lo peor: Hay que desconectar y volver a conectar el cable USB cuando se modifican los ajustes de muestreo.

Fabricante: Edirol. Web: www.edirol.com.

Distribuidor: Roland. Paseo García Faria, 33-35, 1. 08005. Barcelona. Tel.: 93 493 91 00.

Precio: 259 EUR.