¿Es Bill “el Enemigo”? Parte de la estrategia de márketing de Apple consiste, o ha consistido, en crear una causa por la que luchar contra el “enemigo” de la informática amigable. En los buenos viejos tiempos, ese enemigo era la mastodóntica IBM. Hoy es Microsoft, o más exactamente, su presidente: Bill Gates.

Colores contra el gigante azul

No hace mucho tiempo, y todavía hoy para los menos avisados, IBM representaba la Informática, así, con mayúsculas. Mejor dicho, “era” la informática. Realmente dominó el mercado de los ordenadores, y otras muchas máquinas de oficina, hasta la llegada de su gran invento: el PC, el cual, paradójicamente, casi acaba con ella.

IBM ha sido considerada el paradigma de multinacional, con una identidad corporativa tremendamente fuerte y monocolor. Apple, por su parte, representaba su opuesto en la industria: multicolor, creativa e individualista. De ahí su división de mercados: IBM dominaba las grandes cuentas de empresas y corporaciones (la mayoría de sistemas informáticos bancarios son IBM), mientras que Apple triunfaba en los sectores artísticos y educativo.

Este antagonismo parece haber tenido un reflejo en el archifamoso spot 1984 con el que Apple anunció la presentación del Mac y basado en la novela del mismo título de George Orwell. En él se nos introduce en un opresivo mundo de color gris azulado (los colores de IBM), donde las personas han perdido su individualidad (¡empleados de una gran corporación!) y son liberados por la irrupción de una mujer vestida de color rojo y blanco con una camiseta en la que se puede ver un dibujo de un Mac.

Todo por las ventanas

Pero, ¿qué pinta Bill en todo esto? El caso es que en cierto momento IBM, como decíamos más arriba, inventó el PC y casi, casi, se destruye a sí misma. Hay varias circunstancias extrañas en torno al desarrollo del IBM PC y todo lo que pasó después. En primer lugar, IBM desarrolló una máquina bastante mala a sabiendas. Se trataba de desarrollar un producto incapaz de competir con algunos de sus modelos de miniordenadores. Por tanto, aunque la tecnología del momento le permitiese diseñar máquinas mejores, IBM optó por montar su arquitectura en torno a un chip Intel 8088 frente a joyas como el Motorola 68000 que portarían los Mac.

Lo más extraño de todo es que IBM decidió confiar el desarrollo de un sistema operativo para aquella máquina a una empresa externa y aquí es donde aparecen Microsoft y Bill Gates contra todo pronóstico. Como cuenta en MacKiDo (www .mackido.com) alguien “que no estuvo allí pero que estuvo cerca y pudo oir cosas”, IBM tenía como única opción realmente a considerar el sistema de Digital Research y la rechazó inesperadamente en favor de un tal Bill Gates que, en realidad, ni siquiera tenía un sistema operativo propio sino que, iniciando una fructífera tradición, adquirió uno desarrollado a medias y bastante malo, por cierto, que acabaría siendo conocido como MS-DOS.

Pero si esa decisión tuvo mucho de irracional (se ha llegado a decir que la causa de desechar la opción de Digital Research fue el adulterio de la esposa de un directivo de IBM con uno de Digital Research, o la posible influencia de mamá Gates sobre otro directivo de IBM compañero de actividades parroquiales), lo que ha dejado sin palabras a todos los analistas son las condiciones en las que Bill se hizo con el contrato para desarrollar el sistema operativo de los PC. Microsoft no sólo desarrollaba el MS-DOS, sino que se quedaba con todos sus derechos y era quien cobraba los royalties por licenciarlo a otras marcas. Los fabricantes de clónicos de PC no pagaban un sólo dólar a IBM, sino que alegremente henchían las arcas de Microsoft.

Banderas al viento

El logo de Windows recuerda más bien a una bandera. Cuando apareció el Macintosh, Apple era consciente de la necesidad de crear programas para el nuevo ordenador y ofreció ayuda a Microsoft, entre otros, para que esta empresa pudiese crear buenos programas para Mac. De hecho Microsoft desarrolló, entre otros, Word y Excel (antes para Mac que para PC) y tuvo la oportunidad de conocer a fondo el desarrollo del Mac OS. Fue estupendo para Microsoft porque en cuanto estuvo claro que la tendencia de la informática personal era la de las interfaces gráficas se puso a desarrollar Windows; tomando como base la excelente plantilla que suponía el Mac OS. Y el resto ya lo conocemos.

Y ahora el bueno de Bill, un lince para aprovechar los golpes de suerte (además de alguno de tarta) intenta labrarse una imagen de visionario mecenas innovador a golpe de talonario. Como visionario no ha tenido mucho éxito: en su libro Camino al futuro se olvidó de Internet, Microsoft perdió un año muy valioso y Bill tuvo que rehacer su libro para no quedar en ridículo. Con cierta frecuencia, en los periódicos publican cosas del tipo “Bill Gates dice que en diez años los ordenadores pensarán como las personas” y así. Lo malo es que igual hay alguien que se lo cree.

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