Una vez más, parece que Apple ha llegado a tiempo, aunque sea por los pelos. Se trata de una situación que debe suceder muy a menudo en el mundo de la tecnología, teniendo en cuenta cuantas veces sucede en otras facetas de nuestra vida: si no fuera por el último minuto, nadie haría nada. Quienes conocen a fondo la historia de los comienzos de Apple cuentan que en 1977, cuando Mike Markkula le encargó a Wozniak el desarrollo de la primera unidad de discos flexibles (para presentarla en la feria West Coast Computer Faire, que tendría lugar en Las Vegas) hasta la misma mañana de la presentación la unidad no estaba terminada. Se dice también que Wozniak no había estudiado este tipo de sistemas hasta que recibió el encargo y, sin embargo, en menos de un mes consiguió crear la unidad de discos flexible más rápida del mercado de la informática personal. Él mismo tuvo que llevar a cabo, desde el desarrollo del software controlador, hasta el diseño de la placa.

Pequeños pasos

Es posible que el iBook no sea tan revolucionario respecto a la industria informática actual como lo fue la unidad de discos del Apple II, pero tiene algo que no tiene ningún ordenador portátil, que es lo mismo que tiene el iMac y que es lo mismo que tiene la propia Apple: personalidad. Una personalidad que los fundadores imprimieron en la compañía y que, todavía hoy, parece persistir. Luego podrán decir (Bill Gates) que “en lo único que Apple está por delante es en los colores”, o lo que afirma el columnista John C. Dvorak (PC Magazine), según el cual “lo único que le falta al iBook es el logo de Barbie”. Si quiere echarle un vistazo a estas declaraciones puede conectarse a www.zdnet.com/pcmag/stories/opinions/0,7802.

2301976,00.html. Tampoco se pierda las 523 respuestas enviadas por los lectores al autor de este artículo (al menos este era el número en los cuatro días que llevaba publicado) porque algunas son verdaderamente interesantes.

Cuestión de perspectiva

Suele ser cierto que los usuarios de Macintosh tendemos a ver la realidad informática desde una perspectiva un tanto diferente. Tal vez sea porque formamos parte de una minoría que muchas veces es ignorada y minusvalorada, y eso nos impulse a estar un tanto a la defensiva. Hay muchos usuarios de Macintosh que emplean, por su trabajo, por curiosidad o por cualquier otra circunstancia, una máquina con Windows, Unix, o incluso sistemas operativos más exóticos. Normalmente son los que interpretan de una forma más fría todos estos comentarios, porque conocen las virtudes y debilidades de cada plataforma y no les parece que el hecho de que existan debilidades en una de ellas (o incluso tan sólo diferencias), pueda ser motivo de burla o de sarcasmo.

Es bueno que el iBook, como hizo el iMac, provoque polémicas como éstas porque animan mucho las tertulias y al final suele traducirse en “publicidad gratuita” para Apple. Si quiere, trate de obviar el aspecto estético de las máquinas de Apple (claro, en realidad a usted le gustaban ya antes de que fueran tan atrevidas y puede que incluso más que ahora), pero es evidente que en la recuperación de la compañía ha desempeñado una importante función. Por mucho que Jobs haya hecho por Apple, no podemos, siendo justos, dejar a un lado todo lo que el resto de las personas involucradas han hecho. Resulta curioso leer cómo en el sitio web de Apple (www.apple.com/pr/bios/jobs.html) se dice que Jobs fue co-diseñador del Apple II. Parece ser (o al menos es lo que cuentan quienes conocen la historia de la compañía) que Steve Jobs nunca tuvo conocimientos de electrónica como para considerarse co-diseñador de nada tan revolucionario como fue el Apple II. El genio de la electrónica fue el mismo que había construido la “blue box” antes de que existiera Apple (no el emulador de Rhapsody, sino una pequeña máquina que permitía hacer llamadas gratuitas) y el Apple I: Steve Wozniak.

El equipo

En todas las compañías hay personas que trabajan muchas horas en la sombra y que a veces no se tienen en cuenta. Con su empuje, con su actitud, con su entusiasmo y (en ocasiones) con su genialidad pueden conseguir lo que quieran. También en ocasiones hay “catalizadores” que, como Jobs, consiguen sacar lo mejor de quienes tienen alreredor (es probable que Wozniak no hubiese hecho nada sin éste a su lado).

La actitud y el entusiasmo tampoco son una garantía de éxito y no suelen bastar para conseguir lo que se quiere. En todas las empresas, también hay quienes emplean más tiempo (y esfuerzos) en buscar la forma de no hacer nada, que en participar en un proyecto de forma positiva, y hay quienes prefieren criticar antes que aportar algo distinto, algo positivo (algunos hasta son columnistas de éxito). Nunca se sabe cuántos hay de cada uno de estos estereotipos (todas las generalizaciones tienden a ser inexactas) en una compañía. Pero si tuviera que formar parte de un equipo, ¿con quiénes se iría?.