El pasado 19 de marzo se anunciaba uno de los “fichajes estrella” más espectaculares de Apple en su historia: Al Gore. El cuadragésimo quinto vicepresidente demócrata de los EE.UU, congresista, senador, pasa a formar parte del Consejo de Administración de Apple. Los primeros momentos de las comunicaciones oficiales no han ido más allá de las felicitaciones y de historias tan prolijas como que “es un ávido usuario de Final Cut Pro” o “que le parece impactante Mac OS X”. Como es lógico, muchos de los que nos leen saben, y probablemente mucho más, que el señor Gore sobre Final Cut Pro y Mac OS X, entonces: ¿Cuál es la trascendencia de esta incorporación a la cúpula directiva de Apple?

Es la política, señores

No cabe ninguna duda de la componente estratégica de la incorporación. Por el perfil político y humano que existe publicado sobre Gore puede afirmarse, entre muchas otras cosas, que este hombre tiene una gran sensibilidad. Uno de los recuerdos que más ha trascendido de Gore ha sido su compromiso medioambiental durante su gestión, como recoge en su obra “La Tierra en juego. Ecología y conciencia humana”, donde realiza una propuesta de un plan concreto y realizable, que algunos denominan el Plan Marshall Verde y donde analiza con mucho detalle las múltiples causas que nos han conducido a la presente situación. Sus conclusiones demuestran que la degradación del clima, del aire, del agua, de nuestros alimentos, en definitiva, de todos los elementos que hacen posible la vida humana, puede pararse si actuamos con prontitud y, sobre todo, si aprendemos a pensar en términos de una sola y gran familia humana; ya que ningún país del mundo quedará exento de sufrir las graves consecuencias que nuestra desidia depare a las generaciones futuras. Y yo me pregunto, ¿a qué empresa no le interesa potenciar esta imagen?

Gore y el mercado tecnológico

Pero en otro orden de cosas también fue responsable de la Telecommunications Act de 1996, que estimuló la industria norteamericana de las telecomunicaciones fomentando la inversión y promoviendo la competitividad. En este punto, también fue punta de lanza en la iniciativa de la Administración Clinton (con quien compartió un periodo de gloria económica de crecimiento sostenido creando unos 17 millones de puestos de trabajo, y el menor nivel de desempleo, inflación, y tipos de interés que había conocido la economía EE.UU en 28 años), para llevar a todas las escuelas y bibliotecas de los EE.UU conexión a Internet de banda ancha o desarrollar el V-chip para televisiones que aumentase el control parental sobre los contenidos con el objeto de fortalecer la unidad familiar. Sin duda, un tipo de acción del que solo hemos desglosado algunos detalles (entre muchos) de sus implicaciones en el ámbito tecnológico.

La larga sombra de Gore

Indudablemente el conocimiento del mercado de la Administración y la larga sombra de su influencia política (durante su mandato fue uno de los personajes mejor valorados de los EE.UU), puede favorecer extraordinariamente a los intereses de Apple en el medio y largo plazo, en los ámbitos educativo, proyección internacional de la compañía y refortalecimiento de imagen, sobre todo, entre los inversores a los que sin duda podrá “ir tocando” con su varita mágica de la gestión.

Y no será por incentivos, ya que a su llegada se le han asignado “sólo” 30.000 acciones de la compañía. Según la documentación disponible en la SEC, Apple ofrece este paquete de compensación del que Gore podría ejercer su venta de 10.000 acciones al finalizar los próximos 3 años en el aniversario de su incoporación al Consejo. Cuando escribo este artículo, la acción de Apple cotiza a 14,37 dólares y desde luego el monto total económico de la compensación debe haber sido una de las razones de menos peso en las decisiones de Gore para su incorporación, que ya había estado de asesor para Google. Indudablemente, puede llegarse a la conclusión de que la incorporación de Al Gore a Apple va a tener una trascendencia extraordinaria. Gore está en Apple porque así lo siente, porque piensa diferentes y porque las razones de corazón y no de cerebro son las que mueven el mundo en la mayor parte de las ocasiones. Emoción, señores, emoción.

Las dudas razonables de su incorporación

Y surgen determinadas preguntas, ¿la simpatía que despierta Gore, puede ser un mecanismo que refuerce la venta de máquinas entre los que fueron votantes en otro ámbito? ¿Pondrá en marcha su particular forma de montar el Show Business en política? ¿eclipsará su presencia al propio Steve Jobs si comienza a conceder entrevistas o a aparecer en la selva mediática? Es previsible que podría llegarse al choque entre dos mitos con personalidad e impronta tan definida en cada uno de sus ámbitos porque, ¿conoce este demócrata todos los detalles de la estructura interna del politburó de Apple? Finalmente, dejando juego a la simple ironía y trazando un paralelismo divertido, ¿imaginan ustedes de consejero delegado en Apple España a D. Alfonso Guerra? Yo no, sinceramente.