A todos los que seguimos de cerca de Apple y admiramos y disfrutamos de sus productos nos encanta que el resto del mundo haga lo mismo, y por eso estamos tan orgullosos del tremendo éxito de los iPod, del ultra delgado iMac G5 y del económico Mac mini. Así, por ejemplo, cuando charlas sobre reproductores MP3 con uno de esos usuarios empeñados en que el iPod no es más que un producto caro y con pocas prestaciones, siempre puedes cortar la discusión con algo así como: “ya, claro, seguramente por eso el iPod tiene una cuota de mercado del 65 por cien…” Sin embargo, la cara amarga del asunto está en que la disponibilidad de algunos productos de Apple deja mucho, pero mucho, que desear. En estas mismas líneas comentábamos este problema el mes pasado: Apple tiene un producto, el Mac mini, excelente para convencer a usuarios PC, pero no da abasto para cubrir la demanda. A la hora de escribir estas líneas hay muchos usuarios que llevan más de un mes esperando su Mac mini (y lo más curioso es que la Apple Store ofrece 2 días de plazo de entrega para las configuraciones estándar y entre 2 y 3 semanas para las configuraciones a medida). La respuesta de Apple en estos casos, como puede leerse en la página 14, suele ser que ellos tratan de ser conservadores con respecto a la demanda de sus productos para evitar errores como el del G4 Cubo, lo que a la mayoría nos parece una medida muy inteligente. Sin embargo, desde el punto de vista del usuario que está dudando entre renovar su PC o probar un Mac mini, o que no está convencido del todo, el que le ofrezcan un plazo de entrega de tres semanas (y que luego sean cinco) es un primer contacto bastante negativo con la plataforma (o una buena razón para mantenerse en la plataforma PC). Los expertos de marketing de Apple deberían echar cuentas de cuántas ventas se pierden por no poder atender los pedidos a tiempo y cuántas ventas de impulso habría si uno pudiese tener su Mac soñado en unos días o llevárselo puesto el mismo día de un Apple Center.

Colección de primavera verano 2005

A medida que avanza el año y se acercan algunos de los eventos en los que Apple suele anunciar nuevos productos o renovaciones de productos ya existentes, empiezan a dispararse las especulaciones. La mayoría de ellas son el resultado de aplicar la aritmética básica del ritmo de renovación de productos: cada seis meses una puesta al día y cada año una renovación importante. El año pasado, en este mismo mes de abril, en la feria dedicada a los medios audiovisuales, NAB, en Las vegas, EE.UU, Apple lanzó la última versión de Final Cut Pro y el software Motion. Dos meses después, vino la renovación de la gama profesional G5. Así pues, este comienzo de primavera Apple debería renovar estos productos, sobre todo el Power Mac G5, que ha permanecido sin una sola modificación durante cerca de un año (algo poco usual en un Mac) y que se supone debería haber sobrepasado hace tiempo la barrera de los 3 GHz.

Otro de los productos que toca renovar urgentemente es la gama eMac, que lleva también un año sin una actualización. Sin embargo, Apple tiene que medir muy bien la distancia entre este producto y el Mac mini ya que juegan en una gama muy similar. Ambos son productos económicos y muy adecuados para el hogar o para las escuelas. Ahora mismo, si pones un Mac mini “con todo” (512 MB de RAM, SuperDrive, teclado y ratón, AirPort y Bluetooth) y un eMac similar, te sale que con el primero te ahorras unos 250 EUR, con los que puedes encontrar un monitor TFT económico de hasta 17 pulgadas (o un CRT de hasta 19 pulgadas). Por otro lado, si Apple da un fuerte impulso a su gama eMac (por ejemplo, con un procesador a 1,6 GHz, una mejor tarjeta gráfica, más memoria de serie y conexión inalámbrica, etc.), la cosa empieza a ponerse más cerca de un iMac súper económico, lo que puede ser también un sitio peligroso.

El rayo azul

Una tecnología que sin duda va a ser protagonista dentro de unos meses son las unidades ópticas Blu-ray, capaces de almacenar hasta 25 GB en una capa y que sustituirán a las actuales grabadoras de DVD. Apple ni siquiera ha introducido grabadoras de doble capa de manera estándar en sus máquinas, algo que sin duda debería incorporarse en sus próximas renovaciones, pero al menos ha hecho un gesto de apoyo importante a la tecnología Blu-ray, lo que significa que seguramente, en 2006, tendremos Mac que lleven estas unidades incorporadas. Apple debería tratar de adelantarse al máximo en su incorporación, como ya lo hizo con las primeras SuperDrive, o hace poco con el Bluetooth 2.0 + EDR, ya que se trata del tipo de detalles que hacen que el público perciba que los Mac son productos adelantados tecnológicamente (y ahora mismo, las grabadoras de DVD incorporadas en los Mac de gama alta no dan “exactamente” esa impresión).

El salto del tigre

Por supuesto, de aquí al verano, además de lo mencionado, faltan por llegar muchas novedades interesantes para los usuarios Macintosh: los teléfonos con iTunes de Motorola, la renovación de la Creative Suite de Adobe, una nueva gama iMac G5 (en verano cumple un año), quizá la rumoreada interfaz de sonido (aunque se trata de un terreno en el que hay mucha y buena competencia)… Sin embargo, lo que esperamos la mayoría de los usuarios con auténtica ansiedad es la llegada de Tiger, la nueva versión de Mac OS X. Por mucho que el hardware sea impresionante, lo que hace que los Mac sean especiales es su sistema operativo y sus aplicaciones. Apple sabe que tiene un as en la manga importante con Tiger y que si las críticas son buenas cuando el sistema esté en la calle, el mundo Windows, desbordado por virus, SPAM, programas espía, etc., se va a fijar mucho en las manzanas. De este modo, si Apple pasa los “exámenes de verano” con buena nota, este puede ser el año en que los Mac den el “salto del tigre” y dejen definitivamente de ser “esos ordenadores que usan unos cuantos diseñadores fanáticos”.