La última novela de Stephen King ( Saco de huesos ) es muy interesante, no sólo por tratarse de una de las últimas obras de este autor, sino también por unas cuantas frases relacionadas con el Mac que se pueden encontrar a lo largo del relato . Una de las que más me llamó la atención fue cuando Mike Noonan, escritor de novelas, comenta, más o menos algo así como “…aunque mi Macintosh es capaz de hacer un millón de cosas, yo sólo lo utilizo para escribir . ” ( los más curiosos también pueden hallar la aplicación que utiliza para ello, e incluso la versión del producto: Word 6 . 0, del temido Microsoft ) .

¿ Quién utiliza su Macintosh sólo para una cosa ? Los usuarios domésticos probarán en sus máquinas todo tipo de programas, extensiones, shareware, juegos y un largo etcétera que, casi como inevitable resultado, suele culminar por lo general en una serie de extrañas incompatibilidades entre aplicaciones, cuelgues no muy bien recibidos y muchas, muchas horas dando vueltas en busca de soluciones a sus problemas . De otro lado están los usuarios profesionales que, como Mike, sólo utilizan sus Mac para una cosa y no sienten la necesidad de indagar más allá de lo que exija su campo de acción . Si tiene la ocasión, por ejemplo, pida cita y visite las instalaciones de Avid en España ( por citar sólo un caso ) ; si pregunta qué llevan por dentro sus equipos, la respuesta será, más o menos, algo así como: “…los utilizamos para trabajar y, tal y como llegan configurados desde Estados Unidos, así se quedan . ” En definitiva, estabilidad y la seguridad de que si los problemas aparecen, éstos estarán más delimitados, que si se ha de indagar entre kilos y kilos de añadidos de mayor o menor utilidad real; por lo que la solución probablemente tarde menos en llegar .

Por otra parte, los músicos suelen utilizar por regla general una única aplicación y, también por regla general, son muy pocos los que “crecen” junto con ella ( e incluso los que cambian de equipo ) . No importa las nuevas versiones que hayan salido, si con la que tienen les basta para hacer aquello que desean .

Pero no nos equivoquemos, utilizar el Mac para “sólo una cosa” no significa que sólo se deba utilizar una aplicación… Los diseñadores gráficos, por ejemplo, deberían hacer verdaderas virguerías para continuar siendo competitivos . Pero sí significa que, si se pretende hacer de todo, lo más probable es que no se haga nada bien… y es uno de los refranes que más sentido tiene en el apasionante mundo de la informática ( y a lo que, de algún modo, nos empuja el actual mercado de trabajo ¿ no ? ) .

En la mayoría de los casos, la potencia, sencillez de manejo del Mac OS y el acceso a aplicaciones “poco legítimas”, hace que mucha, mucha gente, tenga amplios conocimientos sobre diseño ( no sólo de una en concreto, sino de la mayoría de las aplicaciones ) , comunicaciones, realice páginas Web, interactivos con Director, e incluso se encargue de la digitalización del vídeo o el audio en caso necesario; evidentemente, también se convertirán en “servicio de asistencia” para amigos y conocidos . Por pura convicción, esto no es malo ni bueno, simplemente es una realidad . Pero, ¿ quién no se atreve con todo ello si, también en bastantes casos, el nivel de los “profesionales” que están al otro lado del hilo telefónico en Soporte al cliente, estudios de diseño, proveedores de Internet, servicios de preimpresión, o en nuestras primera visita a alguna academia nos dejan con un “glup” ahogado en la garganta ? En todo ello, lo más criticable es ver el título “experto en…” impreso en la tarjeta de visita .

Aplicaciones “todo en uno”

Pero también las aplicaciones tienen su parte de culpa en el fenómeno de “la auténtica navaja suiza” . De un tiempo a esta parte, al igual que en “el maletín de la señorita Pepis”, podemos encontrar en muchas aplicaciones opciones para: escriba, maquete, retoque gráficos, exporte HTML, pula y dé esplendor . Resultado: vale, pero no . A mi entender, no se puede justificar una nueva versión basándose sólo en el interés de la propia compañía por tener presencia “en la última moda de la industria” . Como ejemplo, de un repaso a las aplicaciones e incluso al hardware que desde el boom de la Red han añadido la etiqueta “Internet” al producto ( aunque a veces sea colgada con un alfiler ) .

Por lo visto, la palabra “dedicación” está desapareciendo del vocabulario de muchos, y es una lástima . Porque precisamente sólo las personas y empresas con esta mentalidad pueden ofrecer la calidad de cinco estrellas . Pero no desesperemos, en el mundo Macintosh podemos presumir de encontrar aún bastantes empresas que utilizan este extraño concepto, algunas grandes y otras más pequeñas; pero todas ellas muy, muy válidas . ¿ Cómo distinguirlas ? Muy sencillo, depende de su propia dedicación .

Por cierto, Mike Noonan salió de su “bloqueo del escritor” al utilizar una vieja máquina de escribir IBM Selectric .