Óscar Villán nació el 6 de febrero de 1972 en Valladolid, pero a los pocos meses se lo llevaron a Orense. Es licenciado en Bellas Artes y Técnico en Diseño y Construcción de Muebles. Ha ilustrado cerca de 30 libros y algunas revistas y carteles. En 1999 recibió el Premio Nacional de Ilustración por su trabajo en el libro El pequeño conejo blanco (Ed. Kalandraka). Vive en un pueblo satélite de Santiago de Compostela. Tiene una web que muestra gran cantidad de trabajos en www.ovillan.com.

¿Por qué eres ilustrador?

- Siendo adolescente conviví con una persona que tenía inquietudes artísticas. Ahí descubrí el mundillo no de la ilustración, sino del dibujo en general, la pintura, la escultura, la fotografía, y me atrajo. Un día de aquella misma época entré casi de casualidad en el Museo Municipal de mi ciudad, Orense, y me encontré con una exposición de cuadros y grabados de un hombre llamado Manolo Figueiras: al ver el conjunto, la cantidad de formas e historias y el mundo tan denso y bien trenzado que había construido aquel hombre, él solo, quedé fascinado. Imaginé al pintor trabajando en su estudio y creando todo eso y me pareció una situación apetecible y envidiable... Y quise que mi vida girase en alguna medida en torno a eso. Una de las opciones, que descubrí años después (especialmente viendo el trabajo de Raúl en la sección de opinión del diario El País a principios de los 90) era la ilustración.

¿Has incursionado profesionalmente en otras ramas del trabajo gráfico?

- Esporádicamente. Alguna maquetación, alguna adaptación tipográfica y un reportaje fotográfico.

En tus obras vemos tanto técnicas tradicionales como digitales. ¿Qué es lo que te lleva a elegir la técnica en cada caso?

- El tiempo; en caso de que haya poco suelo elegir digital. Si no, lo que me pida el texto, o el cuerpo, o lo que mejor funcione en las pruebas que haga en cada momento.

¿Utilizas Mac o PC? ¿Por qué?

- Mac; hace un par de años iba a cambiar de ordenador y un amigo me dijo: “¿Por qué no aprovechas y te pasas a Mac? Dan cero problemas.” Me lo pensé, era buen momento, y me lancé. Y encantado de la vida, va como la seda.

¿Qué has ganado y qué has perdido con la irrupción de la informática en tu trabajo cotidiano?

- Cuando trabajo en digital gano rapidez y precisión y amplitud de opciones, tanto a la hora de realizar el trabajo como a la de documentarme. Y pierdo quizá un grado de intensidad, tanto en la relación con el medio (no es lo mismo dar una pincelada de témpera sobre papel que una cibernética en la pantalla) como en el resultado: cuando el original sobre papel sale bien, lo prefiero, claro, antes que la impresión del trabajo informático. En cualquier caso, disfruto con los dos tipos de herramienta y en definitiva el placer que puedo sentir al desplegar sobre la mesa los útiles de trabajo tradicionales es muy parecido al que siento al abrir el programa editor de imágenes en el ordenador.

¿Puedes describir brevemente el proceso de una ilustración por encargo?

- Me meto el texto en la cabeza, lo mezclo con lo que hay dentro, agito cuanto puedo y luego exprimo hasta que por la mano y a través del lápiz van saliendo imágenes... No, en serio: leo el texto y me siento en la mesa con un papel blanco delante y me pongo a dibujar hasta que salga algo, no hay más. Cuando se trata de un libro ilustrado primero leo y veo el ritmo del texto para intentar acoplarme a él, luego busco personajes y hago el story board, después dibujo todas las páginas, después entinto todo, y finalmente coloreo todo. Normalmente hago el dibujo a mano y luego escaneo y coloreo en el ordenador.

En tu web (www.ovillan.com) has incluido una tienda para venta de reproducciones digitales. ¿Cómo ha resultado esta iniciativa?

- Sinceramente: mal. La gente no se anima demasiado a comprar este tipo de cosas por Internet, parece. Pero confío en que después de salir en Macworld la cosa cambie radicalmente y consiga agotar las existencias.

¿Cuáles son los trabajos que más te entusiasman?

- En general si el texto o la idea es entusiasmante (y a veces, aunque no lo sea), la realización del trabajo también lo es. El que haya plazos de tiempo generosos ayuda... no es fácil entusiasmarse con un plazo estresante. En cuanto al formato... cualquiera. Quizá especialmente los carteles.

¿Tienes alguna estrategia para captar nuevos clientes?

- Tratar lo mejor que puedo a los viejos clientes.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración a la hora de crear?

- Tengo referencias y modelos como todo el mundo, pero raramente se me aparecen definidas y concretas a la hora de crear, momento en el que, como dijo Einstein, o Picasso, o Edison, lo que cuenta es la transpiración, más que la inspiración. La inspiración aparece normalmente antes o después de trabajar, contemplando el trabajo de otros, por ejemplo, o cuando estoy en la cama a punto de dormirme, etc.

“Los 10 mandamientos del ilustrador”

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1- Ser constante.

2- Perseverar.

3- Probar.

4- Explorar.

5- Confiarse y acomodarse lo justo.

6- Ver y leer todo lo que se pueda.

7- Pasear.

8- Viajar.

9- Vivir todo lo que se pueda.

10- Hablar de todo ello con otros.