El que analizamos en este primer contacto es uno de esos productos sencillamente espectaculares, en los que no importa tanto las características técnicas que los pueden describir como los resultados que se pueden observar a partir de la impresión de nuestros originales fotográficos o infografías vectoriales. Como resultado, las imágenes impresas en cualquiera de los múltiples papeles soportados, sin bordes, y en unos tiempos bastante aceptables, tienen la calidad suficiente ya no sólo para que sirvan a modo de prueba de impresión de algunos trabajos de preimpresión, sino para que podamos utilizarlas directamente en nuestras exposiciones fotográficas o para venderlas como arte final a los clientes, algo que puede interesar especialmente a quienes tengan un estudio fotográfico. Otros lugares donde encajará a la perfección esta Epson Stylus Photo R-1800 son en los estudios de diseño, agencias de comunicación, editoriales y centros de formación. A continuación desgranamos sus cualidades.

Primer vistazo

Se trata de una impresora bastante compacta teniendo en cuenta el segmento al que está orientado y que, además, se suministra con soportes que permiten el montaje opcional de un rodillo de papel como fuente de alimentación, mediante el que se pueden imprimir pancartas con una longitud variable a un ancho fijo de 32,89 cm y aprovechando hasta el último milímetro del papel. Adicionalmente, el fabricante también proporciona una bandeja especial mediante la que se facilita la impresión no sólo en los amplios tipos de papeles y gramajes soportados, sino también en discos grabables especialmente preparados para la impresión con inyección de tinta. Otros elementos suministrados junto con la impresora son una serie de extensiones a la bandeja de salida y al alimentador automático de papel.

La conexión con el ordenador se puede realizar mediante los puertos USB 2.0 o FireWire 400 incorporados, proporcionando ambos el suficiente ancho de banda como para no perjudicar a los tiempos de impresión frente al uso de otras interfaces, como por ejemplo Ethernet a una velocidad de 100 Mbps. En ambos casos, el cable corre por cuenta del usuario al igual que también sucede con las impresoras de inyección de tinta más económicas orientadas a consumo.

También hay que destacar el software suministrado junto con la impresora, aunque en la mayoría de los casos no aporta nada especialmente significativo sobre lo que se obtiene mediante los programas de diseño que se puedan emplear de forma estándar (Photoshop, Illustrator, Canvas, etc.), es imprescindible instalar uno de ellos para imprimir sobre soporte CD. Otra posibilidad es instalar directamente el controlador de impresión que también se encarga de copiar en nuestro disco los completos perfiles ColorSync de fábrica (un perfil de color por cada uno de los principales tipos de papel que se pueden utilizar) y que, junto con las características técnicas propias de la impresora, son los artífices de proporcionar una excelente correspondencia de color incluso en los tonos y degradados de color más comprometidos.

Un aspecto que también nos ha sorprendido gratamente es el bajo nivel de ruido en su funcionamiento, con independencia de que se estén utilizando los ajustes de máxima calidad o de máxima velocidad.

Puesta en marcha. También es significativo lo sencilla que resulta la instalación y puesta en marcha de la impresora así como su posterior mantenimiento, ya sea empleando los cuatro botones situados en la parte frontal o bien desde el controlador de impresión en el Mac OS X. Cada uno de los cuatro botones (encendido, carga desde rollo de papel, sustitución de cartuchos y eliminación de trabajos) incorpora un diodo luminoso mediante el que se puede tener una idea directa del estado de la impresora, especialmente el encargado de avisarnos visualmente de la carga de los cartuchos.

Una vez instalado el controlador sólo hay que encender la impresora para que esta desplace automáticamente el carro a la posición de carga de los ocho cartuchos que utiliza: cian, magenta, amarillo, rojo, azul, negro foto, negro mate y optimizador del brillo; y este es otro de los aspectos destacados de este modelo, pues los cartuchos de color emplean la tecnología de tinta propietaria de Epson UltraChrome de base de pigmento que garantizan una duración de más de 75 años cuando se utilizan en combinación con los papeles especiales de Epson, como los empleados en la prueba del producto, siempre y cuando las impresiones se protejan con un cristal y se expongan en condiciones de interior.

Características técnicas. Las impresiones con este modelo, en las que no se consigue percibir ningún punto de impresión y dan un aspecto totalmente fotográfico, se obtienen gracias a que se utiliza una tecnología de impresión de tamaño de gota variable con un tamaño mínimo de 1,5 picolitros arrojadas por un cabezal compuesto por un total de 1.440 inyectores (180 inyectores por cada cartucho). La resolución máxima que se puede obtener es de 5.760 x 1.440 ppp, a lo que también ayuda el tipo de papel que se utilice, siendo los que proporcionaron mejor calidad en este sentido los satinados de acabado brillante, puesto que también son los únicos que permiten activar el uso del octavo cartucho para la mejora del brillo (una especie de acabado brillante o de lacado).

En cuanto al sistema de calibración, la impresora se encarga de realizar automáticamente este proceso y sólo echamos en falta que no incorpore también un sistema automático para la detección del tipo de papel.

Cuestión de calidad

En cuanto a la correspondencia de color, en el controlador de impresión se puede elegir entre la gestión automática de la impresora, la gestión mediante ColorSync o desactivar la gestión de color por completo para que se impriman los colores tal y como se envían desde la aplicación anfitriona. En todas nuestras pruebas obtuvimos los mejores resultados con la gestión de color interna, siendo esta en la que se utilizan los perfiles de color nativos de la impresora. También se puede seleccionar entre los modos de color Epson Vivid (colores más saturados, pero guardando la fidelidad con los originales), Estándar o Adobe RGB, siendo este último ajuste el que permite obtener mejores resultados con las fotografías etiquetadas con el perfil del espacio de color de Adobe RGB 1998.

Si bien con los ajustes por omisión se pueden imprimir con total confianza el 90 por ciento de los trabajos, limitándonos a seleccionar en cada caso el tipo de papel y la orientación, en otras ocasiones los tonos de piel no siempre se reproducen tal y como los apreciamos en nuestros monitores, con una ligera tendencia a cargar el amarillo. Para estos casos, el controlador de la Stylus Photo R-1800 incorpora una sección Avanzado en el apartado de Gestión de color mediante el que se puede modificar ligeramente los valores para las tintas cian, magenta, amarillo y modificar también el nivel de brillo, contraste y saturación, aunque su uso no es muy evidente y hay que desechar unas cuantas (costosas) impresiones hasta dar con la combinación de papel, interpretación de color (interno, ColorSync o desactivado) y gamma para que los ajustes surtan realmente efecto.

Otro detalle que conviene tener en cuenta es que el acabado de brillo del cartucho Optimizador de brillo es el que proporciona unos resultados de calidad equiparables a la impresión fot