Desde Macworld siempre elogiamos la interminable capacidad de Apple para sorprender de forma agradable con novedades inesperadas. Puedes hacerte una “quiniela” de lo que va a venir en los próximos meses y, si estás muy al día de rumores, noticias, ciclos de renovación de producto o tendencias, seguramente aciertes una buena parte; pero siempre hay algo que se escapa a las predicciones. Es casi como un juego que Apple mantiene con la industria y con sus usuarios (el día que se acabe, quizá sea también el final de Apple). Hace algunos días, la compañía ha desvelado que la nueva versión de Mac OS X se llamará Tiger y todo el mundo tiene ya una lista de características que le gustaría ver o que piensa que incluirá el sustituto de Panther (nosotros también tenemos las nuestras, en la página 12). Sin embargo, lo más interesante será ver las características que no nos esperábamos y que como siempre (y esperemos que sea así), harán que la ahora actual versión de Mac OS X parezca desfasada las próximas navidades. Hay rumores que apuntan a que después de Tiger, el ritmo de lanzamiento de nuevas versiones puede ralentizarse y, en lugar de tener una nueva versión al año, habrá que esperar algo más para las nuevas versiones. En tiempos del Mac OS clásico, las nuevas versiones del sistema iban apareciendo de forma mucho más espaciada (entre el Sistema 7 y Mac OS 8 pasaron 6 años y entre Mac OS 8 y Mac OS 9 otros dos años). Por supuesto, en esas largas temporadas contaban mucho más las versiones intermedias en las que el sistema iba añadiendo alguna característica nueva, pero sobre todo afinando las ya disponibles. Quizá entremos en una etapa similar (algo bastante razonable) en la que Apple no se centre tanto en nuevas versiones a 150 euros y vuelva a las versiones intermedias “punto cinco” con políticas más asequibles de actualización.

Vulnerabilidades… también en el Mac

Uno recuerda, sin nostalgia claro, los tiempos en los que el Mac se colgaba una vez al día y eso era normal. Si se colgaba más de un par de veces uno pensaba: “vaya, voy a revisar la memoria asignada a alguna aplicación, o las extensiones, las preferencias o lo de más allá”. Si eran bloqueos continuos uno copiaba cuanto antes los documentos importantes y poniendo a salvo todo lo salvable, empezaba a revisar el disco con alguna utilidad y se preparaba para lo peor: dar formato al disco y, desde cero, reinstalar el sistema, las aplicaciones… Y eso no era una cosa que uno pudiese llamar “excepcional”.

Con las distintas versiones de Mac OS X (a partir de la primera versión “utilizable”, la 10.1 y sobre todo a partir de Jaguar) hemos pasado a una etapa en la que los Mac son ordenadores realmente estables. Todavía, de cuando en cuando, uno tiene una salida inesperada de alguna aplicación o hay que reiniciar el equipo si uno nota que va algo más lento de lo habitual (lo más susceptible de fallar es todavía el entorno Classic). Sin embargo, los días de “formatear y reinstalar” (que eran también un poco los días en los que uno aprovechaba y limpiaba los papeles de la mesa, ordenaba las revistas y los libros y dejaba limpio el escritorio plagado de iconos) son algo ciertamente excepcional.

Por si fuera poco, la plataforma Mac ha estado tradicionalmente muy protegida del ataque de virus, troyanos y demás, por lo que los usuarios nos hemos ido instalando en un estado de total seguridad (en el que piensas “bueno, los cuelgues, los virus… son cosas de Windows, no creo que me vaya a ocurrir a mí”). Hasta que un día, como ha sucedido recientemente con el agujero descubierto por un alemán que se hace llamar “Lixlpixel”, haces la prueba y vives en directo el significado de la palabra vulnerabilidad: haces clic en un enlace en una página y el Mac, de repente, se vuelve loco, te abre el sistema de ayuda, una ventana del terminal y ahí está, tu disco duro, expuesto a merced de los caprichos de cualquier desaprensivo… Os aseguro que al presenciarlo se le cambia a uno el concepto de “vulnerabilidad”.

Sin que haya que alarmarse, conviene tener presente que, aunque el Mac es hoy una de las plataformas más sólidas, ninguna está exenta de posibles problemas. Hágase esta pregunta: ¿Si hoy le roban su portátil, además de un equipo de entre 1.000 y 3.000 EUR, qué habrá perdido y qué habrá dejado en manos ajenas? En este número tiene algunas claves para mejorar la seguridad de su equipo, pero sin duda la más importante es no bajar la guardia y, de vez en cuando (como por ejemplo hoy), hacer una copia de seguridad, cambiar las contraseñas, etc. Ya sabemos que nunca pasa nada… es sólo por si acaso.

GarageParty, la gran fiesta maquera

En esta industria, uno puede ser usuario de informática (y dentro de ello usuario de Linux, usuario Macintosh, usuario Windows o de varios a la vez) o puede ser aficionado a la informática (y dentro de ello ser aficionado al Mac, a Linux o… bueno, ¿por qué no? incluso a Windows). Lo que a uno le deja perplejo del Mac es que, dentro de los que somos usuarios Macintosh más o menos aficionados se van creando comunidades de aficionados no sólo al Mac sino a aplicaciones como GarageBand, Final Cut o incluso “comunidades” de aficionados al iPod. Pues bien, desde hace años, no se convocaba una fiesta para aficionados y usuarios de la plataforma Macintosh como la que Macworld y Apple España ahora anunciamos y que servirá para entregar los premios de los certámenes de vídeo y música. Queremos que sea un evento que sirva para demostrar muchas cosas, entre las que destaca sin duda la creatividad de los usuarios Macintosh y que creemos ha quedado demostrada en la calidad de muchos de los trabajos que hemos recibido. Habrá sorpresas, diversión y música en directo. Desde Macworld queremos dar las gracias a Apple España por su colaboración para sacar adelante ambos certámenes y a los que han participado en ellos por su esfuerzo. Asimismo queremos animaros a todos a hacer vuestra reserva para el 7 de julio: la gran fiesta del Mac que esperamos sea “de las que se recuerdan durante mucho, mucho tiempo” (daros prisa, las plazas son limitadas).