La nueva versión de FileMaker aporta algunas mejoras sustanciales y otras casi inapreciables; algunas decepciones y algunos e importantes cambios en la orientación del producto. Conózcalas todas

Por Faustino Forcén ([email protected])

FileMaker es uno de los productos más importantes dentro del mundo Mac: la aplicación para bases de datos más utilizada, la más sencilla de usar. Toda una serie de aciertos, y algunas limitaciones más o menos graves. Ahora, los usuarios ya pueden actualizarse (o comprar por primera vez) a la versión 5; ese número en apariencia poco redondo, pero que tiene toda una historia detrás. Años de actualizaciones, promesas de nuevas funcionalidades y esperas.

Casi desde su primera versión, hace ahora más de diez años, es la principal base de datos sobre plataforma Macintosh. Uno de los productos de Claris, la compañía formada por Apple para programar y distribuir aplicaciones como MacWrite y MacDraw, que en sus mejores momentos ofrecía toda una completa gama de programas y que finalmente fue sacrificada a los libros de cuentas hace dos años. De las cenizas surgió FileMaker, Inc. con sólo dos productos: FileMaker 4 y HomePage. Y antes de que todo esto sucediese, Claris lanzaba una versión para Windows de FileMaker 3, versión ésta que fue pasando de desconocida a disputarse el mercado de Access, el presunto "líder".

Con el cambio de versión del producto FileMaker, también se cambió la imagen de la empresa creada, con nuevo logotipo de marca y estrategia de los productos de la casa, medio adivinado ya entre las adiciones y extensiones presentadas en los dos últimos años. La capacidad de publicar en Internet y, por supuesto, también en redes corporativas, fue posible gracias al Web Companion, característica que se ve reforzada en esta nueva versión. Por otra parte, la posibilidad de publicar y acceder a datos mediante el estándar ODBC, añadida con calzador (en realidad, con un "plug-in") a la versión 4.1 convierte a la versión 5.02 (sí, desde su lanzamiento oficial ya han salido dos actualizaciones menores) en lo que ahora se conoce como una herramienta de "middleware"; es decir, que se coloca a medio camino entre las aplicaciones, más o menos sencillas, de escritorio y los grandes sistemas que siempre están en ruidosas habitaciones refrigeradas, y que en las películas tienen muchas luces.

Sin dejar de ofrecer la sencillez de uso y la facilidad para crear todo tipo de aplicaciones, desde la más simple base de datos de películas hasta el más complejo sistema de publicación online, el conjunto de soluciones que rodean a FileMaker 5 se orienta a grupos de trabajo, pequeñas y medianas empresas que necesitan solventar todo tipo de problemas de gestión de información, sin tener que meterse en grandes inversiones de software y formación, pero sin olvidar al usuario de siempre, el que ha sido fiel a esta herramienta y la ha ido introduciendo en el mundo empresarial.

Una de las mejores noticias para los desarrolladoreses la posibilidad de importar guiones desde otra base de datos. Esto permite que varios programadores trabajen sobre un mismo proyecto o reutilizar funciones utilizadas en proyectos anteriores

LO QUE HAY DE NUEVO

Lo primero que se advierte al abrir FileMaker 5 es su velocidad. Todo el programa ha sido reescrito en C++, con lo que se pueden aprovechar mejor la potencia proporcionada por los procesadores PowerPC. Y eso se nota mucho. La segunda diferencia, con respecto a la versión inmediatamente anterior, es de las que hace fruncir el ceño: la interfaz ha sido atraída por el "lado oscuro" de la informática, y se ha ocultado detrás de una barra de herramientas como las que muestran sin ningún tipo de pudor los programas de Windows.

Esto en cuanto se refiere a la primera impresión, que dicen que es la que cuenta. Realmente los cambios en FileMaker 5 son más profundos y, en algunas partes, mucho más importantes. Desde el punto de vista del usuario, la aplicación es más sencilla de manejar, solucionando algunos de los procesos más correosos en versiones anteriores mediante el empleo de "asistentes". Desde el punto de vista del desarrollador, aún faltan detalles, como poder ejecutar guiones al salir de un campo, por ejemplo. Pero vayamos por partes: todas las novedades se pueden centrar en tres grandes áreas: publicación en Internet, integración en flujos de trabajo y con otras aplicaciones, y mejoras tanto en la interfaz como en la facilidad de uso.

INTERNET, DIVINO TESORO

En el caso de FileMaker, la integración del producto con Internet ya viene de lejos, pero es con esta versión con la que se supera a sí mismo, ofreciendo una herramienta realmente útil y potente.

Junto con la versión 4 de FileMaker se incluía un aparentemente anodino módulo una extensión llamada Web Companion que permitía acceder a las bases de datos desde un navegador web, con una serie de limitaciones y mayor o menor complejidad. En concreto, a la hora de integrar campos de FileMaker en una página web, había que recurrir a una serie de marcas (tags) específicas de FileMaker. Magia negra, en ocasiones.

La nueva versión del Web Companion es una evolución del sistema anterior, con interesantes y potentes mejoras, algunas de las cuales no están presentes en la versión "normal" de FileMaker 5. Para empezar, se ha simplificado mucho la forma en que se publican las plantillas. Donde antes se unían las páginas medio artesanalmente mediante tags a los campos, ahora es posible directamente ver las plantillas de FileMaker, (casi) tal y como se diseñaron, realizar búsquedas, crear registros, borrarlos, editarlos; todo ello instantáneamente. Se seleccionan los diseños que se quieren emplear para cada tipo de pantalla (tabla, formulario, buscar y ordenar) y el estilo con el que se desean ver. Web Companion se encarga de publicar el archivo automáticamente. Con mayor o menos soltura, con sus condicionantes, pero en cualquier caso, es realmente impresionante y la solución más rápida para quien desee publicar