Final Cut Pro 2.0 y Premiere 6 son dos excelentes aplicaciones para la edición de vídeo en equipos de sobremesa. Ambos programas incorporan características que van más allá de las posibilidades ofrecidas por programas como iMovie o StrataDV. Además se pueden utilizar en los ordenadores más modestos con procesador G3 a una velocidad mínima de 400 MHz y casi con la memoria incluida por omisión en la mayoría de los equipos de la gama actual (128 MB) y sin necesidad de tener que realizar grandes inversiones en configuraciones especiales de discos duros o conversores o adaptadores para la entrada y salida de vídeo.

En las configuraciones más modestas ambos productos soportan ediciones de más de una hora de duración con una unidad de disco de 15 GB con una velocidad de giro de 7.500 rpm, con discos duros externos FireWire y con una sencilla cámara DV. Pero donde realmente muestran todo su potencial es con los equipos más potentes, pues ambos productos sacan partido de las configuraciones G4 multiprocesador y también de la aceleración “extra” de AltiVec. Adicionalmente pueden mejorar su rendimiento y calidad con la instalación de tarjetas específicas de aceleración como por ejemplo la RT Mac de Matrox y CineWave. Con ellas no sólo se ahorran muchas horas de espera en la generación de transiciones o efectos, cuestión que tiene una gran importancia cuando en la edición se está trabajando con más de una centena de clips de vídeo dispuestos en varias pistas; también permiten trabajar con una calidad de imagen superior a la proporcionada por el formato DV o Betacam digital (D1).

Tanto Premiere como Final Cut Pro suponen el siguiente peldaño para quienes hayan exprimido iMovie y quieran disponer no sólo de un mayor conjunto de opciones para la creación, sino también de un mayor control y organización de todos los materiales del proyecto, agilidad en la edición, automatismos que eviten la necesidad de volver a repetir el mismo esquema de montaje para proyectos similares y también más opciones de importación y exportación compatibles con otros sistemas de edición más profesionales o disponibles para otras plataformas.

Adicionalmente, Final Cut Pro no sólo proporciona herramientas orientadas a la edición de vídeo no lineal y de carácter no destructivo, también permite utilizar potentes herramientas de post-producción sin necesidad de tener que utilizar otros programas; estos son los generadores, motions, los efectos incorporados de serie y los que se pueden añadir gracias a su arquitectura de módulos o los creados por el usuario con la herramienta FXBuilder, un potente y también complejo sistema de creación de efectos a caballo entre lenguaje de programación y una austera interfaz gráfica. Además también se incluye una versión limitada del programa Commotion.

La respuesta de Adobe, que sigue con la línea utilizada en otros productos, es un paquete formado por Premiere 6 como herramienta de edición de vídeo no línea, el potente AfterEffects 5.0 como herramienta de post-producción, Photoshop 6 como herramienta de retoque fotográfico e Illustrator 9 para trabajar con archivos vectoriales.

En cualquier caso, para los entusiastas de la edición de vídeo que requieran opciones más allá de iMovie o quienes necesiten una solución de edición y post-producción de vídeo escalable para Macintosh, la pregunta es la misma: ¿Premiere o Final Cut?

Para responder a esta cuestión, en Macworld hemos realizado una batería de pruebas con ambos productos utilizando una configuración que se corresponde con los requerimientos mínimos para ambos programas y cuyos resultados muestran lo que puede obtener con su equipo actual y con la adquisición de un disco duro adicional como única inversión extra en un proceso típico de edición: captura e importación del material, herramientas y funciones de edición, aplicación de transiciones y efectos, y distribución (exportar a archivo y a cinta). También hemos querido destacar los principales elementos de la interfaz de estos programas para cada uno de los anteriores apartados. En el cuadro Funciones de captura, puede consultar las funciones y controles ofrecidos por cada programa para capturar el vídeo y el audio desde un dispositivo DV o tarjeta de digitalización; en el cuadro Ajustes y propiedades de los materiales, mostramos las ventanas y herramientas que ofrece cada producto para ajustar los puntos de entrada y salida, creación de marcadores y modificación de las propiedades en cada corte de vídeo.

En el cuadro Herramientas para no perder la pista, puede consultar las opciones dedicadas a la organización de los materiales y al montaje en la línea de tiempo. Consulte el cuadro Monitores: lo que ve es lo que obtiene, para ver las posibilidades de edición que ofrece cada programa cuando se trabaja sobre el material una vez que ya se ha colocado en la línea de tiempo.

Instalación y configuración

La anterior versión de Premiere perdió bastantes puntos frente al por entonces recién llegado Final Cut como resultado de su tardío soporte para trabajar con dispositivos DV, pero esta situación ha cambiado por completo con la versión actual en la que el soporte de cámaras, conversores de señal y otros dispositivos DV es excelente. La instalación de Premiere 6 no plantea ningún problema, funciona con QuickTime 4.1.2 y con Mac OS 9 y sólo requiere 64 MB de memoria. En definitiva, se puede instalar y empezar a utilizar el programa en pocos minutos.

Con Final Cut Pro 2.0 no sucede lo mismo. Aunque en el CD del programa también se incluye un instalador de Quick- Time 5 en inglés junto con la clave para actualizar las características de autoría de la versión Pro, y una actualización a Mac OS 9.1 parece que el producto se haya desarrollado pensando exclusivamente en el mercado de habla inglesa. A diferencia de Premiere, los requerimientos mínimos de Final Cut Pro exigen la actualización del sistema operativo a Mac OS 9.1 e instalar también QuickTime 5 Pro, y aunque en principio es lo que se suministra en el CD de instalación no tiene mucha validez para instalar en Mac OS español.

Tal y como se indica en el área de soporte del sitio web de Apple (www.apple.com/finalcutpro) la solución pasa por instalar la versión localizada de QuickTime 5, desactivar las extensiones Soporte FireWire, Activador FireWire, QuickTime FireWire DV Enabler, QuickTime FireWire DV Support y todas las extensiones correspondientes a la aceleración de las tarjetas ATI antes de instalar la aplicación. Otra opción que permite utilizar el instalador de Quick- Time 5 suministrado con el producto, y que fue la empleada para las pruebas, consiste en desactivar todas las extensiones correspondientes a la versión española de QuickTime y las extensiones de la tarjeta gráfica ATI, e instalar QuickTime 5 en inglés (con los números de registro proporcionados) y Final Cut Pro. Ambas soluciones permiten trabajar con el programa de forma estable, pero deja el rendimiento de la tarjeta gráfica un tanto tocado para trabajar con otros programas.

Final Cut Pro también es más glotón pues necesita un mínimo de 100 MB de RAM para su funcionamiento. Como contrapartida es un programa que se muestra más robusto frente a cuestiones como el uso de la memoria virtual o la actividad AppleTalk. Tambié