Hasta hace un par de años existía una radical diferencia entre los escáneres de tambor basados en fotomultiplicadores y los escáneres planos basados en sensores CCD. Los primeros eran grandes máquinas que debían estar en habitaciones aisladas, ser manejadas por personal altamente especializado y costaban unos cuantos millones de pesetas. Mientras tanto, los escáneres planos, se empleaban casi siempre cuando no era necesario trabajar en alta resolución y sólo se necesitaba una referencia en pantalla de la imagen. Los avances en ambos tipos de tecnología han hecho que se hayan ido limando las diferencias y que ahora se puedan encontrar en el mercado escáneres de tambor mucho más baratos y más fáciles de usar y, del mismo modo, los escáneres basados en CCD hayan aumentado su calidad hasta ponerse muy cerca de los primeros.

El FlexTight Precision II del fabricante Imacon pertenece a esta generación de escáneres CCD de gama alta que busca competir con las opciones basadas en fotomultiplicacdores. Las especificaciones técnicas que le preceden resultan impresionantes: 5.760 puntos por pulgada de resolución óptica, 14 bits de profundidad de color por canal y un rango de densidades de 3,9 D (4,1 D de densidad máxima) son cifras que solo se encuentran habitualmente en escáneres de tambor.

Las primeras impresiones

Lo primero que llama la atención es el sistema de carga de los originales y la propia forma del escáner, no hay cristal ni hay tambor: las imágenes se montan en unos peculiares soportes magnéticos flexibles que se sitúan en sobre el escáner y se introducen automáticamente. El sistema de carga suele llevar a al usuario a hacerse unas cuantas preguntas como, ¿pero, dónde están las lentes? ¿dónde está el conjunto sensor? ¿cómo hace la lectura? Un vistazo al interior del escáner aclara todas las dudas. Lo que hace especial al Precision II es que entre la imagen y las lentes no existe soporte alguno que interfiera la lectura. Los soportes magnéticos sujetan el original y lo introducen en un “tambor virtual” en el que se realiza la exploración. Esta forma de montaje, además de ser mucho más rápida y sencilla que la que requieren los escáneres de tambor (en los que hay que sujetar las imágenes con cinta adhesiva sobre el vidrio de éste), permite eliminar dos de los efectos que suelen introducir errores en los escáneres: por un lado las motas de polvo, burbujas de aire y suciedad en las superficies de montaje y, por otro lado, no hay posibilidad de errores de foco por imágenes combadas (algo muy común en los sistemas de montaje de transparencias mediante marcos). Lo que menos nos convenció fue el sistema de montaje para opacos y la imposibilidad de introducir más de un original (dos en el caso de las dispositivas de 24 x 36 mm y las transparencias de 6 x 6 centímetros) en los soportes para realizar una digitalización en serie.

Una vez instalado el software ColorFlex del escáner, el primer mensaje con el que se encontrará seguramente es la advertencia de que éste no puede funcionar con la memoria virtual activada, con lo que tendrá que desactivarla y reiniciar el equipo. Esta limitación, si bien no se puede decir que sea un terrible defecto, es al menos un engorro si se tiene en cuenta que desde hace bastante tiempo el empleo de memoria virtual está recomendado por el propio Mac OS. Salvado el “escollo” de la memoria, el software resulta de una potencia impresionante. Si tiene conocimientos y experiencia en la corrección de color se sentirá como en casa (o mejor) ya que podrá realizar cualquier ajuste que desee y calibrar hasta el último detalle de la digitalización. Por otro lado, si no tiene demasiada experiencia, podrá emplear los ajustes predefinidos para los distintos tipos de original y dispositivos de salida. El software permite digitalizar directamente en CMYK y dispone de seis perfiles ICC predefinidos para las separaciones de color más habituales. Asimismo podrá emplear los perfiles ColorSync incluidos con el escáner y editar éstos para crear perfiles personalizados. Las opciones avanzadas parecen no tener fin y la única conclusión a la que se puede llegar sobre el software es que se trata de un desarrollo impecable que combina facilidad y potencia.

Los resultados

Si bien, como se ha apuntado anteriormente, la resolución óptica máxima del escáner es de 5.760 puntos por pulgada, ésta se ve restringida a la digitalización de diapositivas de 35 mm y a los casos en los que no se desee hacer uso del máximo rango dinámico, en los que la resolución máxima pasa a ser de 2.880 puntos por pulgada (cifra nada desdeñable, por otro lado). Digitalizando transparencias con los ajustes automáticos se pueden obtener excelentes resultados, no siendo necesario acudir a las opciones avanzadas más que para afinar al máximo las prestaciones del escáner. Digitalizando diapositivas realizadas con película de alta saturación (como Fuji Velvia o Kodak E-100), el detalle en las zonas de sombra (donde se pone a prueba el rango dinámico) y la correspondencia de colores resultaron excelentes.

Conclusión

En resumen, puede decirse que el FlexTight Precision II es el escáner de los sueños de cualquier pequeña editorial o estudio gráfico que desee desvincularse de los servicios de un escáner profesional y cuyo volumen de materiales a explorar no justifiquen la inversión en un escáner de tambor de gama alta. Desde luego, no es una opción barata; pero la facilidad de uso es pasmosa, la calidad de salida está muy por encima de la de los escáneres CCD de gama media y su única limitación se encuentra en que el sistema de carga que no le permitirá digitalizar algunos materiales, como libros u otros objetos (aunque es una limitación con la que también se encuentran todos los escáneres de tambor).

CALIFICACIÓN: ****/8,6 LO MEJOR: Potencia del software y facilidad de uso. Calidad de digitalización. LO PEOR: El software no permite el empleo de memoria virtual. El sistema de carga de opacos. FABRICANTE: Imacon. DISTRIBUIDOR: Maquimpres. Mallorca 214. 08008 Barcelona. Tel.: 93 323 06 00. Web: www.maquimpres.com. PRECIO: 2.400.000 PTA, instalación incluida.